El papa León XVI lamentó este miércoles que "una economía distorsionada induce a tratar a los hombres como mercancía", en la homilía de la misa del Gallo de su primera Navidad tras su elección el pasado 8 de mayo, celebrada en la basílica de San Pedro.
Ante 6.000 fieles, el pontífice estadounidense dedicó su homilía a este momento en el que, afirmó, "para iluminar nuestra ceguera, el Señor quiso revelarse al hombre como hombre, su verdadera imagen, según un proyecto de amor iniciado con la creación del mundo".
El papa explicó que Dios, "ante las expectativas de los pueblos, envía un niño, para que sea palabra de esperanza; ante el dolor de los miserables". "¡Él envía un indefenso, para que sea fuerza para levantarse; ante la violencia y la opresión, Él enciende una suave luz que ilumina con la salvación a todos los hijos de este mundo", agregó.
Y "mientras una economía distorsionada induce a tratar a los hombres como mercancía, Dios se hace semejante a nosotros, revelando la dignidad infinita de cada persona. Mientras el hombre quiere convertirse en Dios para dominar al prójimo, Dios quiere convertirse en hombre para liberarnos de toda esclavitud", afirmó.
Antes de la misa, León XIV sorprendió con un saludo a los cerca 5.000 fieles que esperaban en la plaza de San Pedro a pesar de la lluvia para seguir la misa del Gallo a través de las pantallas. "La basílica de San Pedro es muy grande, pero no tan grande para recibir a todos vosotros. Por ello, gracias por vuestro valor por estar esperando aquí esta tarde", dijo el papa en inglés.
Después, el Papa habló en italiano: "Gracias por venir también con este es tiempo. Vamos a celebrar la fiesta de Navidad. El niño que ha nacido y que nos trae la paz, nos trae el amor de Dios".
León XIV volverá a asomarse mañana al balcón de la Logia central de la basílica de San Pedro como cuando fue elegido papa, para leer su mensaje de Navidad e impartir la bendición "Urbi et Orbi" (A la ciudad y al mundo).

