Un grave incidente ocurrido en la localidad de Viacha ha desencadenado una profunda crisis institucional en los niveles más altos del gobierno. El enfrentamiento, protagonizado por el vicepresidente Edmand Lara y un efectivo de las Fuerzas Armadas, ha provocado una reacción inmediata y severa por parte del presidente Rodrigo Paz, quien no dudó en advertir públicamente que el segundo mandatario del Estado exhibe un perfil que califica como “dictatorial y peligroso”.
El conflicto se originó durante una intervención en terreno, donde el vicepresidente Lara increpó fuertemente a un militar. El motivo de la tensión fue la supuesta suspensión de las labores de búsqueda de personas desaparecidas en la zona. Según los reportes del incidente, Lara exigió explicaciones inmediatas sobre el cese de estas actividades, interrumpiendo las labores en curso para obtener respuestas. Sin embargo, tras recibir las explicaciones del uniformado, el vicepresidente manifestó su inconformidad con lo expuesto, derivando la situación en un comportamiento descrito como prepotente.
Durante el transcurso de la discusión, el vicepresidente recurrió a una retórica de autoridad vertical y prepotencia para recriminar al efectivo castrense. Según se detalla, Lara utilizó frases cuestionadoras sobre su propio rango y legitimidad, preguntando al militar: «¿sabes quién soy?», para acto seguido afirmar: «Yo soy el vicepresidente del estado, a mi me han elegido». Este uso del cargo para imponerse sobre un subordinado institucional generó un malestar que rápidamente escaló hasta la Presidencia de la República.
El presidente Rodrigo Paz expresó su profunda preocupación ante los hechos sucedidos en Viacha. El jefe de Estado señaló que las acciones del vicepresidente no son hechos aislados, sino que representan una ofensa directa al honor y a la dignidad del uniforme de las Fuerzas Armadas. Para Paz, este tipo de actitudes no solo son reprochables desde el punto de vista ético, sino que retrotraen al país a prácticas autoritarias que la democracia boliviana ya consideraba superadas.
En sus declaraciones, el mandatario fue enfático al cuestionar la actitud de su colaborador más cercano en la jerarquía ejecutiva. “Él es vicepresidente, es verdad, pero no puede ofender y tener la actitud de ¿sabes quién soy? ¿sabes quién soy yo? ¿te acuerdas de esas épocas? yo pensé que esas épocas ya habíamos superado”, indicó el presidente Paz, haciendo una clara referencia a periodos de autoritarismo donde el abuso de poder era la norma en el trato con los servidores públicos y las fuerzas de seguridad.
A este rechazo se sumó la postura del Ministerio de Defensa. El ministro Ernesto Justiniano salió en respaldo institucional tanto del militar afectado como de la totalidad de la institución castrense. Justiniano enfatizó firmemente que la verdadera autoridad no se construye a través de la intimidación ni de la imposición, sino mediante el cumplimiento y el respeto irrestricto a la ley. El ministro fue claro al señalar que el ejercicio del mando jamás debe manifestarse a través de gritos o mediante abusos de poder, independientemente del cargo que ocupe la persona.
El episodio ha provocado un fuerte revuelo en el escenario político nacional. Diversos legisladores, exmiembros de las Fuerzas Armadas y analistas políticos han manifestado su rechazo y han calificado la conducta del vicepresidente como reprochable. Existe un consenso entre estos sectores sobre la necesidad imperante de preservar el respeto institucional y evitar que cualquier autoridad nacional, sin importar su rango, incurra en excesos de poder que vulneren la dignidad de los funcionarios.
Finalmente, el incidente ha puesto bajo la lupa la formación jurídica del vicepresidente Edmand Lara. Diversos sectores han alertado sobre una presunta falta de conocimiento de la Constitución Política del Estado (CPE) por parte del segundo mandatario. Específicamente, se ha resaltado que la vicepresidencia no figura dentro del orden jerárquico militar, lo que hace que las pretensiones de mando vertical de Lara sobre un efectivo castrense carezcan de sustento legal y constitucional.






