El primer mes de gestión del presidente Abelardo de la Espriella ha sido evaluado por el más reciente reporte Latam Pulse Colombia, un sondeo elaborado por la firma AtlasIntel. El estudio, realizado entre el 30 de agosto y el 3 de septiembre de 2026 con una muestra de 1.904 encuestados, arroja un panorama donde el mandatario inicia su mandato con un respaldo mayoritario, aunque acompañado de profundas fracturas sociales y demográficas.
De acuerdo con los resultados del sondeo, el 51,8 % de los colombianos aprueba la gestión de De la Espriella, mientras que el 43,2 % la desaprueba y un 5 % de los consultados manifestó no saber o no responder a la pregunta. Al profundizar en la valoración cualitativa, la tendencia positiva se mantiene: el 52,8 % de los encuestados califica la gestión del gobierno como «excelente o buena», en contraste con un 37,3 % que la describe como «mala o muy mala».
Sin embargo, el análisis detallado de los cruces demográficos revela que el respaldo al presidente no es uniforme y varía drásticamente según la edad, el nivel socioeconómico y la ubicación geográfica. Existe una brecha generacional pronunciada, ya que el 61,4 % de los mayores de 45 años aprueba la gestión presidencial, mientras que entre los jóvenes de 18 a 24 años el respaldo cae significativamente hasta alcanzar apenas el 29,7 %.
El factor económico también influye en la percepción ciudadana. La aprobación sube al 63,7 % entre las personas que perciben ingresos mensuales superiores a los 4 millones de pesos, mientras que en el segmento de menores ingresos la aprobación se sitúa en el 42,1 %. Geográficamente, el apoyo es más sólido en las regiones Caribe (53,6 %) y Central (56 %), mientras que los niveles más bajos de aprobación se registran en la Amazonía y la Orinoquía, donde solo el 34,6 % respalda al mandatario.
Uno de los hallazgos más notables del estudio es la correlación entre la religión y el apoyo político. El respaldo es abrumadoramente alto entre los protestantes, alcanzando un 80,6 %. Esta cifra es considerablemente superior al 54,2 % registrado entre los católicos y se distancia drásticamente del 19,3 % de aprobación observado entre agnósticos o ateos.
En cuanto a la estabilidad del país, el Índice de Riesgo Político de AtlasIntel (Atlas-PRI) ubicó a Colombia en 48 puntos sobre 100 durante el mes de agosto. Este indicador se compone de tres ejes, siendo el de «Criminalidad y Corrupción» el más crítico con 60 puntos, seguido por el «Conflicto Social» con 54 puntos y la «Inestabilidad Institucional», que registró la cifra más baja con 29 puntos.
Respecto a las expectativas para los próximos seis meses, persiste una preocupación por la integridad pública. El 48 % de los encuestados considera «muy probable» la aparición de nuevos casos de fraude o corrupción a gran escala, y un 24 % cree probable que aumenten los ataques vinculados a facciones criminales. Por el contrario, los escenarios de ruptura institucional son percibidos como poco probables: solo el 7 % ve muy probable un golpe de Estado y el 10 % considera factible la destitución del presidente.
En el ámbito económico, la percepción actual es mayoritariamente negativa. El 51 % de los ciudadanos califica como «mala» la situación económica del país y el 55 % opina lo mismo sobre el mercado laboral. No obstante, hay una diferencia marcada entre la visión macroeconómica y la personal, pues el 54 % considera que la situación de su propia familia es «buena». A pesar de esto, las expectativas a corto plazo son optimistas: el 50 % cree que la economía nacional mejorará, el 52 % espera una mejora en el empleo y otro 52 % prevé una mejora en su situación familiar.
Sobre la inflación, la percepción actual se situó en 4,9 puntos en una escala de referencia de 6 puntos históricos, con una expectativa de descenso a 4,7 puntos para los próximos seis meses. Ambas cifras se encuentran significativamente por debajo de los picos de 6,8 y 7 registrados a principios de 2025.
Finalmente, el reporte identifica los problemas más urgentes para la población. La corrupción encabeza la lista con un 50,5 %, seguida muy de cerca por la inseguridad, la criminalidad y el narcotráfico con un 48,7 %. El estado del sistema de salud es la tercera preocupación principal con un 40,9 %. A menor distancia se ubican la pobreza y el desempleo (22,7 %), el extremismo político (17,2 %) y las deficiencias del sistema judicial (16,9 %).



