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El Gran Poder reactiva La Paz: Fe, folclore y un impacto económico de 80 millones de dólares

Más de 130.000 bailarines y músicos volvieron a llenar de color las calles paceñas en una celebración que, tras meses de espera, reactivó la fe, la cultura y un movimiento económico cercano a los 80 millones de dólares.

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El Gran Poder reactiva La Paz: Fe, folclore y un impacto económico de 80 millones de dólares
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La Paz vibró con la festividad del Señor Jesús del Gran Poder, donde más de 130,000 bailarines y músicos llenaron las calles en un despliegue de fe y folclore. Este evento, reconocido como Patrimonio de la Humanidad, no solo reafirmó la identidad cultural boliviana sino que impulsó un movimiento económico estimado en 80 millones de dólares. El desfile recorrió ocho kilómetros con la participación de 74 fraternidades, destacando danzas emblemáticas como la Morenada y la Diablada. A pesar de haber sido aplazada por conflictos sociales, la celebración logró unir a la población en un espectáculo masivo de colores y música que sirve como preludio a las fiestas patrias de agosto.

La ciudad de La Paz volvió a vibrar con la intensidad de sus tradiciones más profundas. Más de 130.000 bailarines y músicos se congregaron en las calles paceñas para celebrar la festividad del Señor Jesús del Gran Poder, un evento que no solo reactiva la fe y la cultura de la región, sino que impulsa un movimiento económico estimado en unos 80 millones de dólares. El despliegue de colores y música reflejó la fuerza de los Andes y la riqueza del folclore boliviano en una jornada marcada por el entusiasmo de los devotos.

Esta celebración, que fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 2019, fue especialmente esperada por la población. Originalmente, la festividad se lleva a cabo entre finales de mayo y principios de junio; sin embargo, en esta ocasión tuvo que ser aplazada debido a los conflictos que afectaron a Bolivia durante esos meses. Al respecto, el alcalde de La Paz, César Dockweiler, señaló que la decisión de postergar el evento en lugar de suspenderlo fue la más acertada, describiendo la fiesta como una experiencia vivida por todos los bolivianos.

Dockweiler, quien lideró la comitiva oficial junto a otras autoridades antes del inicio del desfile folclórico, destacó además la coincidencia de la fecha con el inicio del mes de las fiestas patrias, cuya conmemoración principal es el próximo 6 de agosto. El mandatario municipal subrayó la importancia de la fe y la devoción que definen al Gran Poder.

En el evento también estuvo presente el canciller boliviano, Fernando Aramayo, quien desempeña además el cargo de ministro interino de Culturas. Aramayo manifestó que la fiesta representa un motivo de orgullo nacional, ya que logra reunir en un solo espacio la tradición, la identidad, la innovación y la diversidad cultural del país. El canciller enfatizó que la fe es un elemento fundamental que plantea el sincretismo existente en Bolivia, factor que debe generar orgullo en sus ciudadanos.

Desde una perspectiva histórica, la denominada 'Fiesta mayor de los Andes' tuvo sus orígenes a principios del siglo pasado, surgiendo a partir de celebraciones indígenas en los barrios más populosos de La Paz. No fue sino hasta alrededor de 1940 que la festividad evolucionó hacia el desfile folclórico y masivo que se conoce en la actualidad.

En la edición de este año, el despliegue fue masivo: participaron aproximadamente 95.000 danzarines organizados en 74 fraternidades. El recorrido abarcó ocho kilómetros, iniciando en la zona de Garita de Lima, ubicada al noroeste de la ciudad, y culminando en el Parque Urbano Central, atravesando diversos sectores comerciales y el centro histórico de la capital paceña. El espectáculo musical estuvo a cargo de 35.000 músicos integrados en bandas de bronces, quienes acompañaron a cada fraternidad con coreografías propias.

La jornada comenzó alrededor de las 8:00 hora local, aunque el ambiente festivo se percibió mucho antes. Las calles cercanas al punto de partida fueron tomadas por comerciantes ambulantes que vendían accesorios, mientras que diversas carpas se convirtieron en salones de belleza improvisados para el peinado y maquillaje de las danzantes.

El orden del desfile inició con dos carrozas que portaban la pintura y la imagen del Señor Jesús del Gran Poder, escoltadas por monaguillos y bailarines, seguidas por la comitiva de autoridades y folcloristas. La primera fraternidad en ingresar fue la Unión de Bordadores con la diablada, danza emblemática del Carnaval de Oruro que representa la lucha eterna entre el bien y el mal a través de figuras como el arcángel San Miguel y Lucifer.

Posteriormente, destacó la participación de la Morenada Comercial Eloy Salmón. La morenada es considerada la reina del desfile y es la danza predilecta de la comunidad aimara, ya que permite exhibir el poder económico a través de joyas, vestidos y máscaras lujosas. Entre las figuras más emblemáticas se encuentra la chola paceña, quien luce su tradicional sombrero bombín, pollera amplia, blusa y manta de colores encendidos, además de joyas valiosas y el cabello recogido en dos trenzas. Por su parte, los hombres, conocidos como 'morenos' y 'achachis', visten pesados trajes bordados con perlas, cuentas y lentejuelas, complementados con máscaras de metal y grandes plumas.

El desfile también dio espacio a otras expresiones culturales como el salay, caracterizado por sus zapateos, y el waka tokori, una danza que satiriza las corridas de toros coloniales en el altiplano, donde las mujeres visten como lecheras con múltiples polleras. La magnitud de este evento se refleja finalmente en su impacto financiero, consolidando un movimiento económico de 80 millones de dólares para este año.

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