El sector de las aerolíneas de bajo costo atraviesa uno de los periodos más complejos de su historia. Una combinación de factores, encabezada por el incremento en los precios del combustible, el aumento de los costos operativos y una competencia cada vez más agresiva, ha puesto en riesgo la viabilidad de diversas compañías. Algunos analistas sugieren que la situación actual podría resultar incluso más difícil de gestionar que las complicaciones vividas durante la crisis sanitaria global de los últimos años.
Un indicio claro de esta fragilidad ocurrió en mayo, cuando la aerolínea estadounidense Spirit se convirtió en la primera compañía de gran tamaño en desaparecer en los Estados Unidos en los últimos 25 años. Expertos en el área coinciden en que, debido a los actuales precios del petróleo, es probable que otras empresas sigan el mismo camino hacia la quiebra. La inestabilidad no es exclusiva de Norteamérica; en Europa, la gigante británica easyJet, que trasladó su sede a Australia tras el Brexit, enfrenta una posible adquisición por parte de un fondo de inversión estadounidense especializado en empresas con dificultades financieras, a pesar de las restricciones de la Comisión Europea que exigen un control ciudadano europeo.
La diferencia fundamental entre la crisis actual y la de la pandemia radica en la naturaleza de la demanda y las obligaciones financieras. Tony Fernández, fundador de la aerolínea malaya AirAsia, señaló que durante la covid los ingresos cayeron drásticamente, perdiendo cerca de 10.000 millones de dólares. Sin embargo, advirtió que la situación presente es más compleja porque, si bien la gente ha vuelto a volar, los acreedores ahora exigen el pago de sus deudas en un contexto que se intenta tratar como si fuera un periodo de normalidad.
El modelo de negocio de las aerolíneas de bajo costo es intrínsecamente sensible a cualquier incremento en los costos operativos. El alza del combustible, impulsada por el cierre del estrecho de Ormuz en el marco del conflicto en Irán, ha provocado que las ganancias de muchas de estas empresas casi desaparezcan. Marina Efthymiou, profesora de gerencia de aviación de la Universidad de Dublín, explicó que la guerra en Irán fue una de las razones principales detrás de la quiebra de Spirit.
Para entender esta vulnerabilidad, es necesario analizar la estructura de costos. Las aerolíneas low cost operan con márgenes de beneficio muy reducidos y ya han recortado la mayoría de sus gastos operativos al máximo. Al enfrentar un aumento significativo en el precio del petróleo, les resulta sumamente difícil trasladar ese costo adicional al pasajero, ya que su clientela es altamente sensible a los precios.
Una diferencia clave en la supervivencia de las empresas es la gestión de los contratos a futuro del combustible. Mientras que las grandes aerolíneas tradicionales suelen asegurar precios fijos con antelación, algunas low cost no lo hacen. Michael O’Leary, CEO de Ryanair, reveló que su compañía ha cubierto el 80% de sus costos de combustible hasta el año 2027 a un precio de 67 dólares por barril, una cifra muy inferior a los precios actuales. En contraste, empresas como Spirit no consideraron conveniente asegurar precios futuros, quedando expuestas a la volatilidad del mercado internacional.
Este modelo de "democratización de los vuelos" comenzó en 1977 con Laker Airways y su servicio Skytrain, que ofrecía rutas Londres-Nueva York a una fracción del costo de las aerolíneas tradicionales. La estrategia se basaba en eliminar comodidades como snacks gratuitos y reducir el espacio para las piernas. Aunque Laker quebró en 1982, dejó el camino trazado para marcas como Ryanair y easyJet en Europa, Southwest y JetBlue en EE. UU., y Volaris, Jetsmart y SkyAirline en Latinoamérica.
Actualmente, el sector enfrenta un nuevo desafío: las aerolíneas tradicionales han adoptado versiones del modelo de bajo costo para trayectos cortos, eliminando la ventaja competitiva de precios que antes tenían las low cost. Ante este escenario, O’Leary ha sugerido medidas radicales para reducir costos, como la eliminación de baños traseros para añadir asientos o la creación de zonas de pasajeros de pie con tarifas mínimas.
El futuro del mercado parece dirigirse hacia una consolidación forzada. La profesora Efthymiou prevé un aumento en las fusiones, adquisiciones y declaraciones de quiebra, especialmente si el conflicto en Irán persiste. Esto podría generar trastornos en la oferta de vuelos y afectar la disponibilidad de opciones para los usuarios. Un ejemplo es el llamado "efecto Spirit", una investigación de la Universidad de California en Berkeley que determinó que la sola presencia de Spirit en el mercado reducía las tarifas aéreas generales en EE. UU. en un 10%. Por lo tanto, la desaparición de este tipo de competidores y la reducción de la competencia general podrían derivar inevitablemente en un aumento de los precios de los pasajes para los viajeros.


