Los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de Paraguay, Santiago Peña, han mantenido una conversación telefónica con el objetivo de intentar superar el malestar generado por declaraciones recientes del mandatario brasileño en relación con la Guerra del Paraguay. Este acercamiento ocurre en un momento de fragilidad en las relaciones regionales, sumándose a las tensiones existentes entre Brasil y Argentina, derivadas de los comentarios de Javier Milei, quien calificó a Lula de "presidiario" durante su participación en la convención del Partido Liberal (PL), evento donde se confirmó a Flávio Bolsonaro como precandidato al Palacio del Planalto.
La realización de la llamada entre los mandatarios fue confirmada por el canciller paraguayo, Rubén Ramírez Lezcano. Sin embargo, el diálogo presidencial no ha eliminado las acciones formales de descontento por parte del gobierno de Asunción. Lezcano informó que el embajador de Brasil en Asunción, José Antônio Marcondes de Carvalho, fue convocado para una reunión con el vicepresidente paraguayo, Pedro Alliana. El propósito de este encuentro es la entrega formal de una nota de protesta del gobierno paraguayo, dirigida contra los comentarios emitidos por el presidente Lula.
Desde la perspectiva de la cancillería paraguaya, el episodio se considera cerrado en lo que respecta al contacto directo entre los dos presidentes. No obstante, el canciller Lezcano fue enfático al señalar que el protesto diplomático se mantiene vigente. Por su parte, ni el Palacio del Planalto ni el Ministerio de Relaciones Exteriores (MRE) de Brasil han proporcionado detalles específicos sobre el contenido de la conversación mantenida entre Lula y Peña.
El origen del conflicto diplomático se remonta al 24 de julio, durante un evento realizado en Jacareí, São Paulo. En aquella ocasión, al referirse a episodios históricos sobre la integración regional, el presidente Lula mencionó la Guerra de la Triple Alianza y afirmó que dicho conflicto se inició a raíz de una invasión de Paraguay hacia sus países vecinos. Según las palabras del mandatario brasileño: "No podemos olvidar que, un buen día, Paraguay decidió invadir Brasil. Invadió Corumbá. Al mismo tiempo invadió Uruguay, invadió Argentina y aquella guerra, que parecía que no era nada, duró cinco años".
Estas declaraciones tuvieron una repercusión inmediata y negativa en Paraguay. En el país, el conflicto es conocido como la "Guerra Guasu" (Gran Guerra) y sigue siendo uno de los temas más sensibles de la memoria nacional. La contienda, que tuvo lugar entre 1864 y 1870, enfrentó a Paraguay contra la Triple Alianza, integrada por Brasil, Argentina y Uruguay. El resultado para la nación paraguaya fue devastador, con un elevado número de muertes y pérdidas significativas en los ámbitos territorial, económico y demográfico.
Si bien una parte de la historiografía sostiene que la invasión de territorios brasileños y argentinos formó parte del desarrollo del conflicto, el tema continúa siendo objeto de interpretaciones divergentes entre los investigadores y los gobiernos de los países involucrados. En Paraguay, la narrativa histórica predominante suele enfatizar las consecuencias catastróficas que la guerra dejó para el país y el papel desempeñado por las naciones que conformaron la Triple Alianza.
La decisión de convocar al embajador brasileño representa uno de los instrumentos formales más significativos para manifestar descontento entre gobiernos, evidenciando el grado de incomodidad de Asunción ante las palabras de Lula. A pesar de la gravedad del gesto diplomático y la entrega de la nota de protesta, el gobierno paraguayo no ha indicado, hasta el momento, que se tomarán medidas diplomáticas adicionales más allá de estas acciones.


