Elon Musk ha vuelto a generar controversia tras conceder una entrevista extensa a Zanny Minton Beddoes, editora jefe de The Economist. Durante el encuentro, Beddoes cuestionó al empresario sobre diversos temas sensibles, incluyendo su apoyo a sectores de la extrema derecha europea, su retórica antimusulmana y los recortes en la ayuda humanitaria efectuados durante su paso por la administración de Donald Trump.
La respuesta de Musk no se limitó al espacio de la entrevista. Posteriormente, a través de su propia red social, el empresario arremetió contra la periodista calificándola como una "traidora a Occidente". Esta declaración se inserta en un patrón reciente donde Musk ha expresado que la sociedad está plagada de personas que encajan en dicha descripción. Según sus propias palabras, cualquier individuo que se oponga a la "remigración" o que no manifieste amor hacia Estados Unidos es considerado un traidor.
Esta acusación ha sido dirigida hacia diversas figuras públicas, entre las que destacan el gobernador de Minnesota, Tim Walz, el senador de Arizona, Mark Kelly, la representante Ilhan Omar y el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez. Ante estas declaraciones, CNN ha contactado a Musk para obtener sus comentarios, aunque la narrativa del empresario parece alinearse con una interpretación amplia y no legal del término.
Desde una perspectiva etimológica, la palabra "traidor" proviene del francés antiguo y el latín "trādēre", que significa entregar. El término se registró en inglés a principios del siglo XIII para describir a quien traicionaba la confianza o el deber hacia otro, extendiéndose a finales de siglo para incluir las traiciones al Gobierno o al soberano. A lo largo de la historia, esta marca de infamia se ha asociado a figuras como Marco Junio Bruto, Judas Iscariote, Benedict Arnold y Vidkun Quisling, este último colaborador de la Alemania nazi en Noruega.
En el ámbito legal de Estados Unidos, la definición es mucho más restrictiva. El Artículo III de la Constitución establece que la traición consiste únicamente en hacer la guerra contra el país o adherirse a sus enemigos brindándoles ayuda y apoyo. Según Thomas Main, profesor del Baruch College y autor de “El auge del iliberalismo”, los Padres Fundadores diseñaron esta definición limitada deliberadamente para evitar que el concepto se convirtiera en un arma política. En el "Federalista n.º 43", James Madison ya advertía sobre las "traiciones novedosas y artificiales" que las facciones políticas suelen inventar para atacarse mutuamente cuando cambia el poder. Main señala que el uso actual del término en el debate cotidiano refleja una cultura política intolerante que choca con la democracia liberal.
A pesar de estas salvaguardas constitucionales, el término ha sido utilizado históricamente con connotaciones raciales. A mediados del siglo XX, segregacionistas y el Ku Klux Klan empleaban la expresión "traidor a la raza" para atacar a personas blancas que apoyaban el Movimiento por los Derechos Civiles. La historiadora Catherine Fosl menciona que activistas como Anne Braden recibieron correspondencia de odio con este término al ayudar a familias negras a adquirir viviendas. Esta misma lógica se aplicó en Sudáfrica, país natal de Musk, donde el Gobierno acusó de traición a Nelson Mandela y otros 150 activistas antiapartheid en un juicio masivo.
Curiosamente, en la década de los 90, algunos sectores de izquierda intentaron reivindicar la etiqueta. Noel Ignatiev y John Garvey publicaron la revista “Race Traitor” entre 1993 y 2005, bajo la premisa de que "la traición a la blancura es lealtad a la humanidad", buscando abolir la blancura como categoría de superioridad social.
Sin embargo, el giro más significativo hacia la retórica actual comenzó con el auge del conservadurismo moderno en los años 70 y 80. Según Main, figuras de derecha empezaron a tratar la política como una guerra. Publicaciones como FrontPage, editada por David Horowitz, y libros como "Traición" de Ann Coulter (2003), promovieron la idea de que las posturas liberales equivalían a crímenes contra la nación.
Este enfoque es el que parece adoptar hoy Musk y gran parte del movimiento MAGA. Donald Trump utiliza el epíteto contra quienes considera desleales, y estrategas como Mike Crispi han calificado a la jueza de la Corte Suprema Amy Coney Barrett de "traidora al país" por sus votos sobre el voto por correo. Asimismo, el supremacista blanco Nick Fuentes ha recurrido al término "traidor a la raza" tanto para atacar a manifestantes contra las deportaciones como para criticar al vicepresidente J.D. Vance por su matrimonio con una mujer de ascendencia india.
Finalmente, la preocupación de analistas radica en la vinculación de Musk con memes de extrema derecha, como el eslogan “primero los traidores, luego los invasores”. Esta frase sugiere que antes de atacar a los inmigrantes, se debe eliminar a quienes los apoyan. Esta idea tiene raíces en la novela racista de 1978 “Los diarios de Turner”, la cual equipara la integración racial con el delito de traición castigado con la muerte y ha inspirado diversos actos de violencia racista desde su publicación.


