Un tribunal de apelaciones del estado de Nueva Jersey, Estados Unidos, ha ratificado la sentencia de cadena perpetua impuesta a Samuel Coggins, quien fue hallado culpable del asesinato del ciudadano hondureño Augustine García. La resolución judicial confirma la condena original, la cual también incluye cargos por intimidación motivada por prejuicios, reafirmando la gravedad de los hechos ocurridos en julio de 2022 en el condado de Somerset.
Esta decisión judicial mantiene plenamente vigente el fallo dictado en noviembre de 2023 por el juez Peter Tober. Como consecuencia de esta ratificación, Coggins, de 34 años de edad, deberá permanecer recluido en una prisión estatal de Nueva Jersey, donde cumple su pena actualmente, al menos hasta diciembre del año 2061.
De acuerdo con la información detallada en el expediente judicial, los hechos fatales se desencadenaron el 14 de julio de 2022. En dicha fecha, tanto el ahora condenado como la víctima participaban en las labores de una mudanza, momento en el cual se produjo una confrontación entre ambos. Las investigaciones realizadas por las autoridades establecieron que Samuel Coggins derribó a Augustine García y procedió a agredirlo repetidamente, infligiéndole heridas severas que finalmente le provocaron la muerte.
Tras llevar a cabo el ataque, Coggins se comunicó con el servicio de emergencias para reportar el incidente. Durante dicha llamada, el acusado aseguró haber actuado en defensa propia; sin embargo, la comunicación reveló la naturaleza del prejuicio que motivó el crimen. Según consta en los registros oficiales del caso, Coggins hizo referencia directa al origen y la situación migratoria de la víctima al afirmar: "Esto es lo que les pasa a los de su gente cuando no son deportados".
El proceso judicial contó con un sólido conjunto de pruebas. Las autoridades señalaron que una pieza fundamental de la evidencia fueron las imágenes captadas por una cámara de seguridad residencial, las cuales documentaron la agresión física. Asimismo, el juicio incluyó testimonios de personas que afirmaron que Coggins había realizado comentarios despectivos hacia la comunidad inmigrante mucho antes de que se produjera el homicidio.
Entre los testigos destacó una mujer que aseguró que el acusado solía expresar su descontento con los inmigrantes indocumentados, manifestando que estas personas "les quitaban el trabajo a todos". Por otro lado, Claudia García, hermana de la víctima, aportó un testimonio desgarrador al declarar que, una semana antes del crimen, había presenciado a través de una videollamada otra agresión previa cometida por Coggins contra Augustine García.
Durante el desarrollo de la investigación, el propio Samuel Coggins reconoció haber tenido discusiones recurrentes con la víctima. Admitió haberle dicho a García que debía hablar inglés si tenía el deseo de vivir en los Estados Unidos. Los documentos judiciales revelan que, cuando García calificó a Coggins de racista, este respondió tajantemente: "No soy racista, soy nacionalista".
El historial de violencia del condenado fue también analizado durante el proceso, incorporando un incidente ocurrido en el año 2019. En aquel entonces, Coggins tuvo un altercado con una taxista de origen latino. Según los registros policiales, el acusado admitió haberla sujetado del cuello. Sobre este hecho, Coggins declaró en su momento: "No diría que en serio. Estrangulé al taxista en 2019, pero estaba contando. No lo mantuve así más de 10 segundos".
En su intento por revertir la condena, la defensa de Coggins presentó un recurso de apelación. Los abogados argumentaron que el tribunal había permitido de forma indebida la incorporación de pruebas relacionadas con hechos anteriores y cuestionaron la validez de las instrucciones dirigidas al jurado durante el juicio. No obstante, la División de Apelaciones desestimó estos argumentos, concluyendo que todas las decisiones adoptadas durante el proceso judicial fueron correctas. Por lo tanto, el tribunal confirmó tanto las condenas como la sentencia de cadena perpetua impuesta al agresor.


