La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha confirmado que su administración se encuentra manteniendo conversaciones activas con el gobierno de Keiko Fujimori. El objetivo central de estos diálogos es encontrar una vía viable para retomar las relaciones diplomáticas entre ambas naciones, las cuales han atravesado un periodo de tensiones y distanciamiento. Esta iniciativa busca normalizar el vínculo bilateral y restablecer los canales oficiales de comunicación y cooperación entre los dos países.
Dentro de los puntos críticos de la agenda diplomática, la mandataria mexicana expresó un interés prioritario en la resolución de la situación jurídica y administrativa de Betssy Chávez. La ex primera ministra peruana se encuentra actualmente refugiada en la embajada de México en Lima, donde permanece resguardada. Sheinbaum manifestó su deseo de que se expida el salvoconducto correspondiente para que Chávez pueda abandonar la sede diplomática y trasladarse hacia el territorio mexicano.
Al ser consultada sobre el estado de la normalización de la relación bilateral, la presidenta Sheinbaum señaló que el secretario de Relaciones Exteriores de México ha mantenido conversaciones personales con la presidenta de Perú, asegurando que se están logrando avances en este proceso de acercamiento. Respecto al caso específico de Betssy Chávez, la mandataria subrayó que espera que la situación se resuelva lo antes posible, mencionando explícitamente que, aunque la persona se encuentra resguardada actualmente por Brasil en la embajada, el objetivo es obtener el documento que permita su traslado a México. "Vamos a ver cómo se desarrolla esto", añadió la presidenta.
Un elemento fundamental en este complejo escenario es la postura de México frente a lo ocurrido con Pedro Castillo. La presidenta Sheinbaum fue enfática al asegurar que su gobierno mantiene una posición marcada respecto al expresidente peruano, quien se encuentra actualmente en prisión tras haber sido señalado como culpable del delito de conspiración, derivado de su intento de golpe de Estado el pasado 7 de diciembre de 2022.
Sheinbaum aclaró que la presidenta de Perú tiene pleno conocimiento de esta postura establecida por el gobierno mexicano. No obstante, la mandataria subrayó que, a pesar de mantener esa posición firme sobre el caso de Castillo, el gobierno de México no desea que esto derive en una rotura definitiva de las relaciones diplomáticas con el país sudamericano, priorizando la búsqueda de una solución coordinada.
Por su parte, el gobierno peruano, a través del ministro de Relaciones Exteriores, Carlos Espá, ha respondido a estos planteamientos. El canciller informó que la decisión final sobre la entrega del salvoconducto para Betssy Chávez será tomada próximamente por el Consejo de Ministros. Espá recalcó que cualquier determinación que se adopte se hará en estricto respeto a los tratados internacionales vigentes.
El ministro Espá manifestó su confianza en que el Consejo de Ministros tomará las decisiones adecuadas, basándose en los principios del Derecho Internacional y, específicamente, en lo estipulado por la Convención de Caracas, la cual, desde su perspectiva, es muy clara respecto a los procedimientos a seguir en este tipo de situaciones diplomáticas.
Más allá de los conflictos legales y políticos, el canciller peruano se mostró optimista sobre la posibilidad de restituir plenamente las relaciones internacionales. Espá apeló a la hermandad y a las similitudes culturales entre ambas naciones, describiendo a Perú y México como países hermanos y civilizaciones milenarias. Según el ministro, es inviable que ambos países permanezcan separados, enfatizando la necesidad de caminar juntos en una ruta de integración que ha sido priorizada por la diplomacia.
En resumen, mientras que el gobierno de México busca una salida rápida para Betssy Chávez y la normalización de los vínculos sin renunciar a su postura sobre Pedro Castillo, el gobierno peruano condiciona el avance a las decisiones del Consejo de Ministros y al marco del Derecho Internacional, aunque mantiene una disposición optimista hacia la reconciliación diplomática.


