La Policía Metropolitana de Barranquilla atraviesa uno de sus periodos más complejos, marcado por una crisis de seguridad que ha repercutido directamente en el mando de la institución en la capital del Atlántico. El brigadier general Miguel Camelo, quien se desempeña como comandante de dicha entidad, ha sido enviado a un periodo de vacaciones que no estaban programadas, una medida que ha generado diversas interpretaciones sobre el estado actual de la seguridad en la región.
De acuerdo con información conocida por el medio SEMANA, el traslado forzoso a este descanso administrativo responde a un presunto mal manejo de la crisis de seguridad que afectó recientemente a Barranquilla y al municipio de Soledad. El punto crítico de esta situación se manifestó en el cierre masivo de establecimientos comerciales, un fenómeno provocado por las amenazas directas de bandas extorsivas que operan en la zona. Los hechos más graves se registraron el sábado 4 y el domingo 5 de julio, días en los que los comerciantes, intimidados por la violencia y las exigencias económicas de los grupos criminales, se vieron obligados a cerrar sus puertas, paralizando gran parte de la actividad económica local.
Desde el nivel central de la Policía Nacional, ubicado en Bogotá, presuntamente no hubo consenso ni acuerdo con la estrategia implementada por el alto oficial para enfrentar estos hechos violentos e intimidatorios contra el sector comercial. Esta inconformidad fue tan marcada que, tras la llegada de un alto mando de la Policía Nacional a la ciudad para evaluar la situación, se determinó que el manejo de la crisis no fue el adecuado. Como resultado de esta evaluación, no solo el brigadier general Miguel Camelo fue enviado a vacaciones imprevistas, sino que la misma medida fue aplicada al comandante del Gaula de Barranquilla, unidad especializada en el combate a la extorsión y el secuestro.
A las críticas por la gestión de los cierres comerciales se suma otro factor determinante: el alarmante incremento en las cifras de homicidios en la capital del Atlántico. Según fuentes del nivel central de la institución, el volumen de asesinatos registrados en la zona le habría pasado factura al general Camelo, debilitando su posición al frente de la Metropolitana.
La situación se agravó, además, debido a las declaraciones públicas emitidas por el alto oficial. En una entrevista concedida al periodista Jorge Cura en Emisora Atlántico, el general Camelo pronunció palabras que fueron calificadas como "desafortunadas" por sus superiores. En dicho espacio, el comandante pareció no brindar el respaldo necesario al sector comercial que atravesaba la crisis de seguridad. Al referirse al cierre de los negocios, el general afirmó: “Yo pienso que cada quien es dueño de su miedo, eso es respetable, y ni más faltaba nosotros poder decir algo diferente”. Estas declaraciones fueron percibidas como una falta de empatía y apoyo hacia los comerciantes que se sentían vulnerables ante la criminalidad.
Para dimensionar el contexto de inseguridad que rodea este caso, resultan impactantes las cifras suministradas por Medicina Legal. Durante los primeros seis meses del año 2026, en la zona del Caribe colombiano se registraron un total de 670 homicidios. Esta cifra adquiere una relevancia mayor cuando se compara con otras regiones del país tradicionalmente violentas; por ejemplo, en el departamento del Cauca, zona con fuerte presencia de disidencias de las Farc, se contabilizaron 411 asesinatos en el mismo periodo.
Este contraste estadístico pone de relieve la gravedad de la situación en la región Caribe y subraya la presión bajo la cual operaba el mando policial en Barranquilla. La combinación de una gestión cuestionada ante la extorsión, el aumento sostenido de la tasa de homicidios y una comunicación pública percibida como insuficiente, culminó en la decisión del mando central de retirar temporalmente al brigadier general Miguel Camelo de sus funciones operativas.


