El gobierno de Cuba ha manifestado su rechazo y críticas contundentes este martes 28 de julio de 2026 hacia el presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella. La reacción de la administración cubana surge como respuesta directa a la decisión anunciada por De la Espriella de romper las relaciones diplomáticas con la isla caribeña, una medida que La Habana ha calificado como carente de justificación.
Según el comunicado emitido por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, el anuncio del mandatario electo colombiano evidencia una «clara subordinación» a las directrices políticas de los Estados Unidos. En el texto oficial, el gobierno cubano sostiene que las acciones de De la Espriella se alinean con una «política de división y confrontación» promovida históricamente desde Washington, sugiriendo que la decisión no responde a una voluntad autónoma de Colombia, sino a intereses externos.
El conflicto diplomático se originó el pasado domingo, cuando Abelardo de la Espriella informó que, una vez asuma el cargo, procederá a romper los vínculos diplomáticos no solo con Cuba, sino también con Nicaragua. Además de la ruptura de relaciones con estas dos naciones, el presidente electo detalló que su plan de reestructuración exterior incluye el cierre de 14 embajadas y 15 consulados distribuidos en diversas naciones, marcando un giro drástico en la presencia diplomática de Colombia en el mundo.
Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, se subrayó que, en caso de concretarse esta decisión, quedaría demostrado que el próximo gobierno colombiano se somete a una agenda de confrontación entre naciones. El organismo diplomático cubano fue enfático al señalar que tal medida «no tiene la más mínima justificación» y que, fundamentalmente, no responde a los intereses nacionales del pueblo colombiano.
Asimismo, el comunicado cubano buscó distanciarse la decisión del presidente electo del sentimiento general de la población colombiana. El texto afirmó que esta «acción hostil e infundada» no representa el sentir del «hermano pueblo colombiano», con quien Cuba afirma haber mantenido una relación de apoyo constante a lo largo de las últimas décadas.
Para respaldar su postura, el gobierno de Cuba recordó su papel activo y su compromiso en la búsqueda de la paz dentro del territorio colombiano. La Habana destacó que ha apoyado «incansablemente» el esfuerzo por alcanzar una solución política negociada al conflicto armado interno que ha afectado a Colombia durante años.
En este sentido, el comunicado hizo especial énfasis en la importancia de la capital cubana como sede de las negociaciones de paz. Fue en La Habana donde se llevaron a cabo los diálogos entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), un proceso complejo que culminó en el histórico acuerdo de paz firmado en el año 2016. Cuba utilizó este antecedente para contrastar el apoyo brindado en el pasado con la actual postura del presidente electo.
La situación se produce en un momento crítico de transición política en Colombia, ya que Abelardo de la Espriella debe tomar posesión del cargo presidencial el próximo 7 de agosto. El anuncio de la ruptura de relaciones y el cierre masivo de sedes diplomáticas plantea un escenario de incertidumbre sobre la futura dirección de la política exterior colombiana y su relación con los países de la región y las potencias globales.
En resumen, mientras que el presidente electo de Colombia prepara una reestructuración agresiva de su red diplomática que incluye la ruptura con Cuba y Nicaragua, La Habana responde acusando al futuro mandatario de seguir una agenda impuesta por Estados Unidos, ignorando los vínculos históricos de cooperación y el proceso de paz facilitado por la isla caribeña.


