Registros oficiales del Banco Central de Honduras (BCH) han puesto al descubierto que el Estado hondureño importó armamento y material bélico proveniente de la República Popular China por un valor superior a los 5.6 millones de dólares. Esta cifra, que equivale aproximadamente a 143.2 millones de lempiras, fue registrada en el periodo comprendido entre el 1 de enero de 2016 y el 26 de julio de 2026.
La información, que fue procesada a partir de los registros de importaciones y exportaciones del BCH y analizada por la Unidad de Datos de LA PRENSA Premium, evidencia un incremento sostenido en las adquisiciones de este material a partir del año 2021. El punto máximo de estas importaciones se alcanzó en 2023, año en el cual Honduras tomó la decisión de romper sus relaciones diplomáticas con Taiwán para establecer vínculos oficiales con el gobierno chino.
De acuerdo con la clasificación utilizada en los registros aduaneros, entre los productos importados se encuentran categorías de alto contenido militar. La lista incluye bombas, granadas, torpedos, minas, misiles, cartuchos, municiones, proyectiles y armas convencionales, así como partes y accesorios para armamento y armas blancas.
El análisis detallado de los datos muestra que, durante varios años, el volumen de estas compras fue relativamente reducido. Sin embargo, a partir de 2021 se observó un aumento significativo. En dicho año, las importaciones ascendieron a 406,553 dólares, superando los 192,058 dólares registrados en 2020. Para el año 2022, la cifra prácticamente se duplicó, alcanzando los 826,493 dólares, mientras que en 2023 el monto superó los 1.2 millones de dólares, representando la cifra más alta de toda la serie analizada.
En cuanto a la distribución del gasto, la categoría denominada “las demás armas” concentra aproximadamente el 84 % del monto total, con adquisiciones que superan los 4.7 millones de dólares. Este rubro comprende principalmente armas convencionales y ligeras que no se clasifican como armamento pesado ni como armas cortas de uso recreativo o deportivo.
En segundo lugar, se encuentran las compras de bombas, granadas, torpedos, minas, misiles, cartuchos y otras municiones y proyectiles. El monto acumulado en esta categoría asciende a 807,979 dólares, lo que representa el 14.2 % de la inversión total durante la década analizada.
Asimismo, los registros reflejan inversiones en partes y accesorios para armas y municiones por un valor de 75,696 dólares. En este rubro se ha observado un incremento notable en los últimos años; específicamente en 2025, se registraron compras por 28,384 dólares, una cifra muy superior a los montos observados entre 2016 y 2022, periodo en el que estas adquisiciones rara vez superaban los mil dólares anuales. Adicionalmente, el BCH reportó importaciones de armas blancas (incluyendo sables, espadas, bayonetas y lanzas) por 19,409 dólares, y armas de aire comprimido o gas por 5,550 dólares.
Estos hallazgos han provocado sorpresa incluso dentro de las Fuerzas Armadas hondureñas. Oficiales activos y retirados, consultados bajo condición de anonimato, señalaron que Honduras ha mantenido tradicionalmente una cooperación militar estrecha con Estados Unidos, lo que hace inusual la adquisición de material bélico chino debido a las restricciones geopolíticas. Como ejemplo de esta dependencia, mencionaron las dificultades para modernizar la flota de aviones F-5 de la Fuerza Aérea Hondureña, a pesar de haber recibido ofertas de colaboración de Israel y Brasil. No obstante, algunos militares sugirieron que ciertas adquisiciones podrían haberse realizado mediante procedimientos reservados o registros administrativos distintos a los habituales.
A pesar de la evidencia en los registros del BCH, las autoridades oficiales niegan haber efectuado compras directas. El coronel de infantería Héctor Orlando Fajardo, director de Comunicaciones de las Fuerzas Armadas, aseguró que, según la información institucional, “no se le ha comprado nada a China”. Por su parte, el exministro de Defensa, José Manuel Zelaya, quien gestionó la cartera entre enero de 2022 y agosto de 2024, afirmó no recordar compras directas de armamento al gigante asiático durante su mandato. Zelaya mencionó que uno de los proyectos principales de su gestión fue la compra de helicópteros Airbus H145 de origen franco-alemán y expresó sorpresa ante los registros de misiles, bombas y granadas procedentes de China.
Zelaya recordó que las Fuerzas Armadas tienen la facultad legal de importar y comercializar armas a través de la Armería Nacional, aunque indicó que la Secretaría de Seguridad también puede adquirir equipamiento policial.
Desde el marco legal, el artículo 292 de la Constitución de Honduras establece que la fabricación, importación, distribución y venta de armas y municiones corresponde exclusivamente a las Fuerzas Armadas. Este mandato es reforzado por el artículo 238 de la Ley de Control de Armas de Fuego, Municiones, Explosivos y Materiales Relacionados, que exige que toda importación quede registrada oficialmente a través de la Armería de las Fuerzas Armadas.
La contradicción entre los datos del Banco Central y las negaciones de las autoridades militares plantea interrogantes sobre el destino y la administración de este material. Este incremento en las importaciones coincide con el giro en la política exterior hondureña hacia la República Popular China desde 2023, proceso que ha venido acompañado de un aumento en la inversión y presencia de empresas chinas en el país. Hasta el momento, no existe una explicación pública que concilie las estadísticas de comercio exterior con las declaraciones oficiales de defensa nacional.


