Cerca de 300 ciudadanos opositores se movilizaron este martes por las calles de Caracas bajo la consigna "¡Elecciones ya!", en una manifestación que ocurre pocos días antes de que se ponga en marcha un proceso de diálogo orientado hacia una transición política en el país, el cual cuenta con el respaldo de Estados Unidos.
Este movimiento ciudadano se produce en un contexto de definiciones políticas clave. A mediados de junio, el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez y un sector de exparlamentarios opositores que ejercieron sus funciones durante el período 2015-2020 hicieron público un plan de trabajo destinado al "fortalecimiento de la democracia". Según lo anunciado por ambas partes, este mecanismo comenzará a operar formalmente el próximo 1 de agosto.
Durante la jornada de protestas, los voceros de los sectores críticos al gobierno fueron enfáticos en que cualquier proceso de transición real debe pasar necesariamente por las urnas. Henry Alviárez, vocero del partido Vente Venezuela —formación liderada por María Corina Machado—, sostuvo que la hoja de ruta hacia un cambio político debe basarse en el sufragio. Al respecto, Alviárez afirmó: "Si queremos una transición, tenemos que ir a una elección", subrayando que la transición comienza precisamente en el momento en que se fije una fecha electoral.
La movilización de este martes no fue casual, ya que coincide con el segundo aniversario de las elecciones presidenciales que culminaron en la reelección de Nicolás Maduro, un resultado que ha sido objeto de fuertes polémicas. En este sentido, los sectores opositores mantienen la reivindicación de la victoria de Edmundo González, quien fue el candidato presidencial apadrinado por María Corina Machado. La oposición denuncia que el Consejo Nacional Electoral (CNE) no ha presentado las pruebas que sustenten el triunfo otorgado a Maduro, quien actualmente se encuentra encarcelado en Nueva York a la espera de un juicio.
Desde el exilio, donde permanece desde el pasado mes de diciembre, María Corina Machado envió un mensaje a través de un video grabado. En su intervención, la líder opositora instó a la ciudadanía a mantener la movilización, declarando: "El 28 de julio nos dimos un mandato y lo vamos a cumplir. Levántate Venezuela. La transición viene y es con la gente, por la gente y con nuestras propias manos". A pesar de que Machado no ha sido convocada para participar en el proceso de diálogo que se avecina, aseguró que no pondrá obstáculos al desarrollo de dichas conversaciones.
En las calles, los manifestantes, quienes portaban camisas de su partido y pancartas alusivas a Machado, expresaron su deseo de que la líder regrese al país y de que se convoquen comicios presidenciales con garantías democráticas. Yosy Peña, una maestra de 50 años que participó en la marcha, manifestó a la agencia AFP que su prioridad es el regreso de María Corina Machado, argumentando que, al ser venezolana, debe estar presente en su nación. Asimismo, añadió que el anhelo de los venezolanos es alcanzar la libertad y lograr elecciones libres.
Sin embargo, no todo el sector opositor ve con optimismo las conversaciones programadas. Algunos manifestantes expresaron un profundo escepticismo sobre el diálogo que será liderado por el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, y Dinorah Figuera, quien encabeza el grupo de exparlamentarios opositores.
José Fuenmayor, abogado de 64 años, fue uno de los críticos más severos de esta vía diplomática. "Ya no creemos en diálogos, creemos en acciones", señaló Fuenmayor, quien subrayó que el régimen ha demostrado una tendencia a utilizar estas instancias únicamente para ganar tiempo. El abogado fue más allá al cuestionar el papel de la administración estadounidense, afirmando que se siente engañado por Washington. Según Fuenmayor, es la primera vez que observa que Estados Unidos brinde apoyo a un régimen que él califica como dictatorial.
El escenario político actual se define por la situación de Nicolás Maduro, quien fue capturado en un operativo estadounidense en enero. Tras este evento, Delcy Rodríguez asumió el poder de forma interina, gobernando bajo una fuerte presión ejercida por Estados Unidos, país que se encargará de supervisar el desarrollo del diálogo previsto para iniciar el 1 de agosto.


