La plaza de Santa Ana, en Las Palmas de Gran Canaria, se convirtió este domingo de julio en el escenario de una intervención artística de gran calado visual. En las primeras luces del amanecer, cerca de 500 personas voluntarias posaron desnudas para dar vida a una nueva composición del reconocido fotógrafo neoyorkino Spencer Tunick, quien utilizó la arquitectura de la capital canaria para plasmar un mensaje de inclusión.
La obra, bautizada como 'Gran Spectrum', consistió en la creación de una gigantesca bandera arcoíris humana. A través de la unión de los cuerpos, piel con piel, los participantes tejieron un lienzo vivo concebido como un canto a la diversidad, la libertad y la defensa de los derechos de las personas LGTBIQA+. Para capturar la escena, Tunick se situó en la azotea de las Casas Consistoriales, aprovechando la luz natural del alba para dar forma a la composición.
Para formar parte de esta declaración pública en favor de las disidencias sexuales y la identidad de género, los voluntarios debieron inscribirse previamente. La jornada comenzó muy temprano; los participantes fueron citados a las cinco de la mañana en el cruce de las calles Reloj, Espíritu Santo y Obispo Codina. A partir de las siete y cuarto, comenzó el proceso de preparación, en el cual cada persona recibió un bote de crema con colorante que debieron aplicarse por todo el cuerpo en un lapso de 20 minutos.
La organización, coordinada por Olga Payar, directora del festival Culture & Business Pride, y Fernando Medina, coordinador general, tuvo que realizar ajustes sobre la marcha. Aunque los inscritos podían elegir el color de su preferencia, la necesidad de equilibrar las filas obligó a algunos participantes a renunciar a su elección inicial para cubrir los huecos necesarios en la bandera. Finalmente, los voluntarios entraron en la plaza organizados en once filas, siguiendo las instrucciones transmitidas a través de megáfonos que rompieron el silencio matutino.
La experiencia fue recibida con entusiasmo, aunque no exenta de algunas críticas logísticas. Rubén Nuez, quien participó motivado por su seguimiento al trabajo de Tunick y por la reivindicación del colectivo LGTBIQA+, describió la organización como "un poco caótica", aunque calificó la experiencia de sentirse parte de la foto colectiva como "súperbonita". Otros participantes, como Alejandro Medina, destacaron el valor de fusionar culturas y grupos sociales, mientras que Antonio Herrera, quien ya había participado en una obra de Tunick en Granada en 2025, calificó la experiencia de espectacular. Por su parte, Octavio Macías se mostró emocionado al formar parte de la historia de un lugar tan emblemático.
A las ocho menos cuarto, los voluntarios se posicionaron en la escalinata frente a la catedral antes de ocupar la plaza. Desde su posición elevada, Tunick dirigió la escena mediante un micrófono, moviendo las filas para perfeccionar la bandera humana. El fotógrafo solicitó diversas poses, incluyendo una en la que los participantes se tumbaron en el suelo, de espaldas a la cámara y mirando hacia el templo, imagen que resultó ser una de las más representativas de la acción.
Spencer Tunick expresó su felicidad por la interacción percibida entre los participantes y su alineación con los valores de inclusión y diversidad. No obstante, el artista señaló una limitación técnica: aunque su idea original era trabajar con dos fondos distintos (la catedral y las Casas Consistoriales), una semana antes se le notificó que solo podría operar en una dirección. Tunick reflexionó que este hecho es un paso adelante, sugiriendo que el movimiento LGTBIQA+ debe contar con todo el apoyo posible y que los cuerpos desnudos deben ser aceptados.
La jornada también tuvo un matiz anecdótico relacionado con la Iglesia. El obispo de la diócesis, José Mazuelos, tuvo que contactar con la Policía Nacional debido a que la seguridad del evento impedía el acceso de los feligreses a la catedral en el día de Santa Ana. Tras la intervención policial, se habilitó un pasillo para que los asistentes a la misa de las 10:00 pudieran entrar, mezclándose algunos de ellos con las personas pintadas de colores. El obispo aclaró que no se opone a la intervención artística y que la apoya como una herramienta de marketing para la ciudad, aunque lamentó no haber sido avisado con tiempo para coordinar mejor los accesos al templo.
Con esta acción, Las Palmas de Gran Canaria se une al selecto grupo de ciudades globales que han albergado obras de Tunick, como Nueva York, Barcelona, Londres, Sidney, Viena, Santiago de Chile y Ciudad de México. Además de la sesión en la plaza de Santa Ana, el artista realizó una segunda sesión de fotos, ya sin presencia de medios, en el entorno de la Casa de Colón.
La intervención se enmarca en el festival Culture & Business Pride, que se desarrolla hasta el 1 de agosto con un programa de conferencias y actuaciones, culminando con el Concierto por los Derechos Humanos Igualitarios en la plaza de Santa Ana, programado desde las 17:00 horas hasta la medianoche del 1 al 2 de agosto.


