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España en alerta: Incendios arrasan miles de hectáreas y amenazan con empeorar por nueva ola de calor

Las próximas 48 horas serán cruciales para contener las llamas ante condiciones adversas previstas para mediados de la semana."A partir del miércoles las prevenciones climatológicas son realmente negativas", dijeron la autoridades.

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España en alerta: Incendios arrasan miles de hectáreas y amenazan con empeorar por nueva ola de calor
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España enfrenta una crisis forestal histórica con incendios devastadores en Madrid, Ávila y Castellón que han consumido miles de hectáreas y forzado la evacuación de 75.000 personas. La situación es especialmente crítica en la Sierra Oeste madrileña y Burgohondo, donde la convergencia de los fuegos y las rachas de viento complican las labores de extinción. El Gobierno vincula estos desastres con la emergencia climática, mientras las autoridades advierten que el tiempo para controlar los focos es limitado. Tras un breve respiro nocturno, se espera una nueva ola de calor extrema con temperaturas de hasta 40 grados que podría agravar drásticamente el panorama a partir del miércoles.

España se encuentra en una situación crítica frente a una serie de incendios forestales que han devastado miles de hectáreas en diversas regiones del país. La atención se centra especialmente en la Sierra Oeste madrileña, donde el fuego ya ha afectado a 25.000 hectáreas y se mantiene activo este lunes. El pronóstico para las labores de extinción es reservado, ya que las autoridades advierten que las condiciones meteorológicas empeorarán debido a la llegada de una nueva ola de calor y rachas de viento intensas.

En la región de Madrid, los esfuerzos de los equipos de emergencia se han concentrado prioritariamente en la zona del embalse de San Juan, en las inmediaciones del municipio de San Martín de Valdeiglesias. Esta área se ha vuelto particularmente crítica debido a que las llamas han confluido con las del incendio de Burgohondo, en la provincia de Ávila, el cual ya ha consumido unas 50.000 hectáreas. El delegado del Gobierno en Castilla y León, Nicanor Sen, ha señalado que las rachas de viento, que alcanzan los 30 kilómetros por hora, han complicado significativamente los trabajos de extinción, obligando a los equipos a centrar sus esfuerzos en contener los focos y proteger los cascos urbanos para evitar tragedias humanas.

Paralelamente a la crisis en el centro del país, un foco importante se ha desarrollado en el este, específicamente en la zona de Vall d’Uixó, Castellón. Este incendio ha afectado a más de 7.200 hectáreas y ha provocado el desalojo preventivo de más de 16.000 personas. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se desplazó este lunes a la zona afectada para supervisar las operaciones. Durante su visita, el mandatario alertó sobre la dificultad de las próximas horas y pidió a la ciudadanía extremar las precauciones ante el avance del fuego y la inestabilidad climática.

Sánchez ha vinculado directamente esta situación con el cambio climático, asegurando que no se trata de una sucesión de episodios aislados, sino de la expresión más dolorosa de una emergencia climática. Según el presidente, estos eventos ya no representan una excepción, sino que se han convertido en la regla. Esta tendencia se refleja no solo en España, sino también en Francia, donde diversos incendios están siendo combatidos bajo condiciones similares de sequía y olas de calor excepcionales que persisten desde el mes de junio, aumentando la inflamabilidad de los bosques.

Por su parte, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, acudió al puesto de mando establecido en Navalcarnero para evaluar la situación. Visiblemente emocionada, Ayuso calificó la situación de los incendios como "endemoniada" mientras realizaba el balance de los daños en su región. La magnitud de estos fuegos, descrita por las autoridades como de magnitud histórica, ha obligado a evacuar a un total de 75.000 personas de sus hogares o lugares de vacaciones en diversas zonas afectadas.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha hecho un llamado urgente a la población para que respeten estrictamente las órdenes de evacuación y confinamiento, subrayando que cualquier desobediencia dificulta el trabajo vital de los equipos de emergencia. Marlaska ha enfatizado que el lunes y el martes son días "absolutamente centrales" para lograr el control del fuego. La preocupación radica en que, a partir del miércoles, las prevenciones climatológicas son "realmente negativas", con una ola de calor que podría elevar las temperaturas hasta los 40 ºC en el centro y sur del país.

A pesar del panorama desalentador, se registró un breve alivio durante la noche del domingo al lunes. La bajada de las temperaturas, la atenuación del viento y un incremento en la humedad favorecieron las tareas de los bomberos, permitiendo que el avance de los incendios disminuyera durante la madrugada. No obstante, la delegación del Gobierno en Madrid advirtió que el fuego sigue activo y no ha sido estabilizado, dejando una ventana de oportunidad muy corta antes de que las condiciones climáticas vuelvan a jugar en contra de los brigadistas.

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