La República Dominicana enfrenta un panorama preocupante de cara al inicio del año escolar 2026-2027. La Asociación Dominicana de Profesores (ADP) ha lanzado una advertencia contundente sobre el déficit de infraestructura educativa, señalando que el país presenta una falta de aproximadamente 28 mil aulas. Según el gremio magisterial, esta carencia de espacios físicos podría tener un impacto directo y severo en el acceso a la educación, dejando a más de 200 mil estudiantes sin un lugar adecuado para recibir docencia.
Esta alerta fue emitida por Sixto Gabín, dirigente nacional de la ADP y coordinador del Espacio Magisterial. Gabín fue enfático al señalar que el Ministerio de Educación (Minerd) no aprovechó el período de vacaciones escolares para corregir las deficiencias estructurales que ya habían sido detectadas al cierre del año lectivo 2025-2026. Esta inacción, según el dirigente, agrava la situación y pone en riesgo la planificación del próximo calendario académico.
A pesar de la magnitud de la cifra presentada, la organización magisterial no detalló la metodología técnica utilizada para estimar el déficit de 28 mil aulas, ni proporcionó un desglose geográfico que identifique en qué provincias o regiones se concentra la mayor necesidad de nuevas instalaciones.
Por su parte, diversos especialistas han analizado que este déficit no es un fenómeno aislado, sino el resultado de una combinación de factores estructurales acumulados durante los últimos años. Uno de los motores principales es el crecimiento constante de la matrícula estudiantil, impulsado tanto por el aumento natural de la población escolar como por la incorporación anual de nuevos estudiantes al sistema educativo público.
A este crecimiento demográfico se suma un fenómeno migratorio interno significativo: el desplazamiento de familias desde las zonas rurales hacia los principales centros urbanos. Esta tendencia ha incrementado drásticamente la demanda de espacios escolares en provincias con alta concentración poblacional, destacando especialmente los casos de Santo Domingo y Santiago.
Otro factor determinante es la implementación de la Jornada Escolar Extendida. Si bien este modelo ha sido diseñado para ampliar las horas de aprendizaje y mejorar la cobertura educativa, su operatividad conlleva una exigencia mayor de infraestructura. Al extender el tiempo que el estudiante permanece en el centro, se limita la posibilidad de organizar el plantel en varias tandas, lo que reduce la capacidad de acogida de las escuelas existentes y obliga a la creación de más aulas físicas.
Asimismo, se ha señalado que el ritmo de construcción de nuevos planteles y el mantenimiento de los centros ya operativos no han avanzado a la par de la demanda. El gremio destaca que existen obras que permanecen inconclusas o que, aunque terminadas, requieren reparaciones urgentes antes de poder ser habilitadas para su uso. Como respuesta provisional, las autoridades han recurrido al uso de aulas móviles y a la creación de tandas adicionales, aunque estas medidas son vistas únicamente como soluciones temporales y no como una estrategia de infraestructura permanente.
La crisis no se limita únicamente a la falta de espacios nuevos. La ADP denunció que más de 600 centros educativos presentan un deterioro avanzado en su infraestructura y que, durante el receso escolar, no recibieron las intervenciones necesarias para garantizar condiciones dignas. Según Gabín, este estado de deterioro afectará negativamente tanto el proceso de enseñanza como el desempeño de docentes y alumnos.
En el ámbito del talento humano, el gremio advirtió un déficit superior a 3 mil docentes, además de una escasez crítica de personal de apoyo, incluyendo conserjes, guardianes y serenos, cuya labor es indispensable para el funcionamiento de los centros, especialmente en aquellos que operan bajo la modalidad de Jornada Escolar Extendida. Resulta particularmente crítico el caso de los maestros que aprobaron los concursos de oposición en 2023 y 2024, quienes, a pesar de haber superado las evaluaciones, continúan sin recibir su nombramiento oficial.
Finalmente, la ADP reportó deficiencias en los recursos pedagógicos, asegurando que numerosos planteles aún no cuentan con los libros de texto para el próximo año y que cerca del 70 % de las escuelas carecen de laboratorios de ciencias. Además, cuestionaron la efectividad del operativo de entrega de útiles escolares del Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (Inabie), calificando los uniformes y materiales distribuidos como insuficientes. Ante este escenario, la ADP exhortó al Ministerio de Educación a transparentar la situación y ejecutar acciones urgentes para reducir el déficit de aulas antes del inicio del ciclo 2026-2027.

