A pocos días de finalizar su mandato, la gestión internacional del presidente Gustavo Petro ha quedado marcada por una serie de episodios polémicos que han afectado la imagen de Colombia en el exterior. A pesar de su intención de proyectarse como un líder mundial, su trayectoria ha estado salpicada por errores de protocolo, desplantes a mandatarios y crisis diplomáticas que han generado cuestionamientos tanto interna como externamente.
Uno de los puntos más críticos en su agenda fue la relación con Estados Unidos. El mandatario mantuvo una relación cordial con Joe Biden, aunque registró un incidente de puntualidad en septiembre de 2022, cuando llegó tarde a una recepción en Nueva York y no logró coincidir con el presidente estadounidense. Sin embargo, la tensión alcanzó niveles máximos con Donald Trump. El 26 de enero de 2025, a las 3:41 de la madrugada, Petro desautorizó un avión que transportaba deportados, lo que provocó que Trump respondiera con amenazas de aranceles de hasta el 50% y la revocación de visas para funcionarios del gobierno colombiano. Además, Petro incitó a los militares norteamericanos a desobedecer las órdenes de Trump desde Nueva York, acción que resultó en la pérdida de su visa y su inclusión en la lista Clinton.
En el ámbito multilateral, el comportamiento del presidente también fue objeto de críticas. Durante el funeral del líder político Jesse Jackson en Chicago, Petro ignoró el protocolo y extendió su discurso por más de 17 minutos, obligando a los organizadores a acercarse al atril y tocarle el hombro y la mano para indicarle que debía finalizar su intervención. Asimismo, en la ONU y en una Cumbre del Clima en Dubái, sus discursos fueron señalados por divagaciones, llegando a mezclar temas como la situación en Gaza, el cambio climático y menciones a Adolf Hitler. En Alemania, generó incomodidad al deplorar la caída del Muro de Berlín, hecho que un ministro alemán calificó como preocupante.
La relación con potencias asiáticas tampoco estuvo exenta de roces. Según cartas públicas del excanciller Álvaro Leyva, durante una visita a China en octubre de 2023, Petro habría ignorado al presidente Xi Jinping durante una cena, persistiendo en hablar sobre el metro de Bogotá a pesar de que la embajada china había indicado explícitamente que ese tema no debía tratarse con el jefe de Estado. Por otro lado, en Japón, el mandatario publicó cifras exageradas sobre la venta de lechona en la Expo Universal de Osaka, afirmando que se habían vendido 10 millones de toneladas, cuando la cifra real reportada por Procolombia fue de diez toneladas.
En América Latina, el comportamiento de Petro fue inconsistente. En Chile, se reportó que el presidente cambió su agenda sin previo aviso, canceló un desayuno con la familia de Salvador Allende y confundió a la escritora Isabel Allende con la hija del exmandatario. En Brasil, se ausentó de la fotografía oficial de la Cumbre de la Amazonía en agosto de 2023 y dio explicaciones contradictorias sobre el clima para justificar el retraso de su vuelo de regreso. Además, dejó plantado al presidente de Turquía, Recep Erdogan, en una llamada programada.
Otros incidentes notables incluyen la visita al expresidente uruguayo José “Pepe” Mujica, donde Petro intentó entregar una bandera que pretendía ser del M-19, pero que resultó ser la bandera equivocada. Asimismo, en Ecuador, asistió a la posesión de Daniel Noboa pero cuestionó el proceso electoral, comparándolo con el de Venezuela, país donde, paradójicamente, nunca reconoció el fraude electoral del régimen de Nicolás Maduro en 2024, atribuyendo las irregularidades a los bloqueos económicos estadounidenses.
Finalmente, el manejo de sus agendas privadas generó controversia. Se reveló un gasto de 209 mil pesos en el club de striptease Ménage en Lisboa, Portugal, y se reportaron desapariciones temporales en ciudades como París y Florencia. Su visita al Papa León XIV también fue polémica, ya que acudió a una audiencia privada acompañado por su pareja sentimental, Vanessa Cortés, quien ha sido cuestionada por el incremento sustancial de su patrimonio durante el gobierno, pasando de ingresos menores a 3 millones a bienes por más de 1.200 millones de pesos.


