ÚLTIMA HORA

Cobertura global las 24 hs. • domingo, 26 de julio de 2026 • Noticias actualizadas al minuto.

Menú

El legado de Fidel Castro y la reivindicación de la paz como lucha activa frente al imperio

No hay frase más manoseada por el pensamiento hegemónico que la palabra "paz". Suelen vaciarla de contenido para convertirla en sinónimo de sumisión, en el pretexto perfecto para aceptar el orden injusto de un mundo gobernado por el capital y el imperio. The post Paz es justicia, unidad popular y lucha first appeared on 5 Septiembre .

Audionoticia

Escucha el reporte completo

El legado de Fidel Castro y la reivindicación de la paz como lucha activa frente al imperio
Puntos clave

En el escenario político de 2026, se reivindica la paz no como sumisión, sino como una lucha activa contra el imperialismo y el neoliberalismo. Basándose en el legado de Fidel Castro, se propone una paz auténtica fundamentada en la soberanía y la dignidad del Sur Global, rechazando la pasividad frente a las agresiones de las potencias occidentales. La estrategia central es la consolidación de una alianza entre movimientos populares, el bloque BRICS y fuerzas progresistas para enfrentar el orden mundial vigente. En este proceso, la juventud es convocada a liderar la resistencia contra el militarismo y la desinformación mediática. Finalmente, se insta a los comunicadores a abandonar la falsa objetividad y poner la verdad al servicio del pueblo. Bajo la premisa de que la paz es una conquista, se concluye que la única vía hacia la estabilidad global es la unidad revolucionaria y la derrota definitiva de las estructuras imperiales.

En el contexto político actual de 2026, surge una profunda reflexión sobre el concepto de paz, cuestionando la visión impuesta por el pensamiento hegemónico. Según el análisis planteado desde la perspectiva revolucionaria, la palabra "paz" ha sido frecuentemente vaciada de su contenido real para ser utilizada como un sinónimo de sumisión. Bajo esta lógica, la paz se convierte en un pretexto para que las naciones acepten un orden mundial injusto, regido por los intereses del capital y el imperio.

Frente a esta interpretación, se recupera la sentencia del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, quien afirmó que luchar por la paz es el deber más sagrado de todos los seres humanos, independientemente de su religión, país de nacimiento, color de piel o edad. Sin embargo, este llamado no debe entenderse desde una postura ingenua o neutralista, sino desde una trinchera revolucionaria que comprenda la complejidad de las relaciones de poder globales.

Para Fidel Castro, la paz nunca fue concebida como un concepto pasivo. Por el contrario, representaba una lucha activa contra las causas estructurales que generan las guerras. Entre estas causas se identifican el despojo imperialista, la explotación neoliberal y lo que se describe como la criminal indiferencia de las potencias que integran la OTAN. Desde esta óptica, es imposible hablar de una paz auténtica mientras persistan situaciones de agresión, como el recrudecimiento del bloqueo genocida contra Cuba, el arrasamiento del pueblo palestino con la complicidad de Occidente, o las acciones de Washington y sus aliados para avivar conflictos con el fin de saquear recursos naturales.

La paz que convoca el pensamiento fidelista es aquella que se fundamenta en la soberanía, la independencia y la dignidad de los pueblos que conforman el Sur Global. En la coyuntura presente, el llamado a la unidad trasciende el deseo ecuménico para convertirse en una necesidad estratégica. Fidel alertaba que solo la unión de los diferentes puede enfrentar con éxito a un enemigo común. Al subrayar que el deber sagrado de la paz cruza todas las fronteras identitarias, se traza el mapa de una "alianza de los humildes".

Esta alianza busca articularse hoy entre los movimientos populares de América Latina, el bloque de los BRICS y todas las fuerzas progresistas del mundo. El objetivo no es la anulación de las identidades individuales o nacionales, sino ponerlas al servicio de una hermandad clasista y antiimperialista, una unión que representa una amenaza real para las estructuras del imperio.

Un pilar fundamental en esta continuidad es la juventud. En un tiempo marcado por el individualismo líquido y el dominio de las redes sociales, se insta a las nuevas generaciones a asumir el rol de protagonistas de la historia y no meros espectadores. Desde la óptica fidelista, ser joven hoy implica el compromiso de no normalizar las guerras mediáticas y de trabajar activamente en el desenmascaramiento de las noticias falsas (fake news) que se utilizan para justificar invasiones militares.

La juventud es vista como la fuerza telúrica capaz de alzar la voz en universidades y calles contra el militarismo, impidiendo que el fascismo y el oscurantismo definan el porvenir de la humanidad. En este sentido, la antorcha de la Continuidad reside en la capacidad de los jóvenes para rebelarse contra el sistema establecido.

Finalmente, esta visión redefine el papel del comunicador progresista. Se rechaza la noción de una "falsa objetividad", proponiendo en su lugar una búsqueda de la verdad que esté puesta al servicio del pueblo. La pluma del periodista debe unirse a la lucha, entendiendo que la paz es una conquista que se construye mediante la unidad y la rebeldía. Se advierte contra los "cantos de sirena del apaciguamiento", sosteniendo que la verdadera paz requiere la derrota del imperio y no la cohabitación con su barbarie. Mientras exista una sola injusticia en el planeta, el deber sagrado de luchar seguirá vigente, bajo la consigna de unidad, lucha y paz.