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El milhafre real regresa a los cielos del Reino Unido tras décadas de protección

Uma ave reduzida a quase desaparecer do Reino Unido voltou a ocupar áreas rurais, estradas e até o entorno de grandes cidades após décadas de perseguição. O animal por trás dessa recuperação é o milhafre-real, cuja população reprodutora alcançou uma escala impensável no início do século XX. Qual é a ave reduzida a cerca de... The post Ave reduzida a cerca de cinco casais supera 4.400 pares e transforma o céu em símbolo de esperança appeared first on O Antagonista .

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El milhafre real ha protagonizado un regreso espectacular a los cielos del Reino Unido tras estar al borde de la extinción. De sobrevivir apenas cinco parejas en Gales a principios del siglo pasado, la especie ha alcanzado hoy unas 4.400 parejas reproductoras gracias a programas de reintroducción iniciados en 1989. Este crecimiento representa un incremento poblacional superior al 2.000%, situando al territorio británico como hogar del 17% de la población mundial de esta rapaz. Ahora común en zonas rurales y alrededores urbanos, el ave se ha adaptado incluso a las carreteras para alimentarse. Aunque el éxito es rotundo y sirve como símbolo de esperanza para la conservación, persisten amenazas como el envenenamiento ilegal en Escocia, recordando que la vigilancia debe ser constante para garantizar la supervivencia a largo plazo.

El milhafre real, una rapaz que estuvo al borde de la desaparición en el Reino Unido, ha logrado recuperar su espacio en el territorio británico. Tras décadas de persecución, el ave ha vuelto a ocupar no solo las zonas rurales, sino también las carreteras y los alrededores de las grandes ciudades, alcanzando una población reproductora que habría parecido impensable a principios del siglo XX.

A comienzos del siglo pasado, la situación de la especie Milvus milvus era crítica. En el País de Gales, la población se había reducido a aproximadamente cinco parejas reproductoras. Esta drástica caída fue el resultado de una prolongada persecución humana. Durante la Edad Media, estas aves eran comunes incluso en los entornos urbanos, pero posteriormente empezaron a ser tratadas como plagas. Fueron perseguidas y asesinadas, y sus huevos fueron recolectados por coleccionistas, lo que aceleró su declive. Para la década de 1870, el milhafre real ya había desaparecido por completo de Inglaterra, Escocia e Irlanda.

La supervivencia de la especie quedó limitada a las colinas galesas, donde el pequeño grupo sobreviviente permaneció aislado. Estudios genéticos posteriores revelaron la gravedad de esta situación, indicando que las aves descendían de una única hembra. Este fenómeno, conocido como cuello de botella genético, redujo significativamente la diversidad de la población, haciendo que el grupo fuera mucho más vulnerable ante la aparición de enfermedades.

La recuperación de la especie comenzó formalmente en 1989 a través de un programa de colaboración entre la RSPB y el Nature Conservancy Council. Entre 1989 y 1994, se llevaron a cabo reintroducciones de polluelos procedentes de Suecia, España y el propio País de Gales. Estas aves fueron liberadas en regiones estratégicas como las colinas de Chiltern y la zona de Black Isle, en Escocia.

Los primeros resultados positivos llegaron rápidamente. En 1992, ambos núcleos de reintroducción registraron procesos de reproducción exitosos. Para 1994, se observó que las aves nacidas en libertad ya estaban criando a sus propios polluelos, lo que confirmó que los grupos eran capaces de mantenerse por sí mismos sin intervención constante. A partir de este éxito, se realizaron nuevas liberaciones que permitieron que la especie se expandiera a otras regiones británicas y llegara también a la República de Irlanda.

Una evaluación publicada por la RSPB en 2024 ofrece cifras que dimensionan el éxito de estas medidas. Se estima que actualmente existen cerca de 4.400 parejas reproductoras en todo el Reino Unido. Entre 1995 y 2022, la población experimentó un crecimiento del 2.232%. Es importante notar que estas cifras son estimaciones poblacionales y no un conteo exacto de cada nido individual.

Este crecimiento ha permitido que el territorio británico albergue aproximadamente el 17% de la población mundial de milhafres reales, un contraste rotundo con la época en que la supervivencia local dependía de apenas unos pocos ejemplares. Actualmente, los principales núcleos de población se encuentran en el País de Gales, las colinas de Chiltern, Yorkshire y el este de Escocia. La expansión ha sido tal que la rapaz ha regresado a las cercanías de centros urbanos, como ocurre en Gateshead.

El milhafre real es fácilmente reconocible en vuelo gracias a su plumaje castaño-rojizo, su cabeza clara y, especialmente, su cola bifurcada. Utiliza sus alas largas y la forma de su cola para realizar cambios de dirección precisos mientras sobrevuela campos, bosques y carreteras en busca de alimento. Debido a que sus garras son relativamente débiles para los estándares de una ave de rapina, la especie se ha adaptado a aprovechar carcaças y animales muertos en las rodovías, aunque también complementa su dieta capturando pequeños mamíferos y consumiendo lombrices.

A pesar de los avances, la recuperación no ha sido uniforme. En algunas regiones de Escocia, la persecución ilegal sigue siendo un obstáculo. El uso de venenos, iscas tóxicas y otras causas de muerte provocadas por humanos continúan eliminando adultos reproductores, lo que retrasa la ocupación de áreas que serían adecuadas para la especie.

El retorno del milhafre real a los cielos británicos se ha convertido en un símbolo de esperanza. Este logro ha sido posible gracias a la combinación de la protección de nidos, la cooperación local y programas de reintroducción planificados durante décadas. El caso demuestra que una población puede reaccionar positivamente ante acciones constantes de conservación, aunque también advierte que el crecimiento numérico no elimina automáticamente las amenazas persistentes.

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