En la ciudad de Temuco, específicamente en las dependencias del Liceo Gabriela Mistral, se ha llevado a cabo el lanzamiento oficial de una iniciativa orientada a combatir la discriminación en el ámbito educativo. La campaña, titulada “Nos cuesta ver el racismo en la escuela”, surge como una respuesta a la necesidad de visibilizar y abordar las dinámicas de exclusión que pueden persistir dentro de los establecimientos educacionales, centrándose en la sensibilización de la comunidad escolar.
El despliegue de esta acción no se limita a un solo punto geográfico, sino que ha sido diseñada para impactar en dos zonas neurálgicas del país. Por un lado, se implementará en diversos establecimientos de la región de La Araucanía y, por otro, se extenderá hacia la Región Metropolitana, abarcando escuelas ubicadas en Santiago. Esta distribución territorial permite que la campaña tenga un alcance diverso, conectando realidades educativas distintas pero unidas por el objetivo común de erradicar el racismo en las aulas.
El liderazgo de esta iniciativa recae en el Núcleo Milenio MRACE, entidad encargada de coordinar y conducir los esfuerzos de esta campaña. La elección del Liceo Gabriela Mistral de Temuco como el escenario para el lanzamiento subraya la importancia de iniciar estas acciones desde el terreno, integrando la infraestructura escolar como el espacio fundamental donde se deben generar los cambios de percepción y conducta.
Un aspecto central de la propuesta es el nombre asignado a la campaña: “Nos cuesta ver el racismo en la escuela”. Esta frase no es azarosa, sino que pone de relieve una problemática estructural: la invisibilidad del racismo en los entornos pedagógicos. El título sugiere que existe una barrera perceptiva que impide reconocer las conductas racistas, ya sea por normalización cultural o por falta de herramientas conceptuales para identificar la discriminación. Por lo tanto, la campaña se enfoca en la sensibilización, buscando que tanto estudiantes como docentes y directivos puedan desarrollar una mirada más crítica y consciente sobre este fenómeno.
La difusión y el respaldo comunicacional de este proyecto han estado a cargo de la Dirección de Comunicación y Medios de la UCT, entidad que ha proporcionado las imágenes e información necesarias para dar a conocer la actividad. Asimismo, el medio El Ciudadano ha reportado los pormenores de este lanzamiento, destacando que la iniciativa busca generar un impacto real en la forma en que se percibe la diversidad étnica y cultural dentro de los centros de enseñanza.
Desde una perspectiva periodística, el hecho de que la campaña se implemente simultáneamente en La Araucanía y Santiago indica una estrategia de cobertura amplia. Mientras que en el sur del país la problemática puede manifestarse bajo contextos regionales específicos, en la capital el racismo escolar puede adoptar formas distintas debido a la urbanidad y la diversidad migratoria. Al abarcar ambas zonas, el Núcleo Milenio MRACE busca generar un diálogo transversal sobre la convivencia escolar y el respeto a la identidad.
La sensibilización, como eje motor de la campaña, implica un proceso de concienciación. No se trata simplemente de impartir información, sino de lograr que la comunidad educativa comprenda el impacto del racismo en el desarrollo integral de los alumnos. Al centrar el esfuerzo en escuelas y liceos, se interviene en la etapa formativa, donde es más posible desmantelar prejuicios y construir una cultura de respeto mutuo.
En conclusión, el lanzamiento en el Liceo Gabriela Mistral marca el inicio de un proceso de reflexión necesaria. Con el respaldo de la UCT y la visibilidad otorgada por medios como El Ciudadano, la campaña “Nos cuesta ver el racismo en la escuela” se posiciona como una herramienta de intervención social liderada por el Núcleo Milenio MRACE, buscando transformar la realidad educativa en La Araucanía y Santiago a través de la visibilización de la discriminación.


