El Deportivo Pasto se ha consolidado como la gran revelación del fútbol colombiano durante los últimos periodos, transitando un camino de crecimiento sostenido que ha llevado a la institución nariñense a soñar con objetivos mucho más ambiciosos de lo habitual. Este proceso de evolución no fue repentino, sino el resultado de una progresión táctica y deportiva que comenzó a gestarse desde el año 2025, cuando el equipo empezó a dar señales claras de un ascenso en su nivel competitivo.
Bajo la dirección técnica de Camilo Ayala, el conjunto del Volcánico ya había comenzado a generar impacto en la Liga BetPlay. Durante el primer semestre de 2025, el equipo logró posicionarse en el top 3 de la tabla general durante varias semanas, un hecho que empezó a sorprender a los analistas y seguidores del balompié nacional. Aquella etapa sirvió como cimiento para lo que vendría después, estableciendo una base de competitividad que preparó el terreno para un salto cualitativo en el año siguiente.
La verdadera transformación, sin embargo, ocurrió en el primer semestre de 2026. Con la llegada de Jonathan Risueño al banquillo, el Deportivo Pasto dejó de ser una sorpresa pasajera para convertirse en la gran sensación del campeonato. El impacto del nuevo cuerpo técnico fue inmediato y contundente, manifestándose en un arranque arrollador donde el equipo logró ganar sus tres primeros encuentros. Esta racha inicial no fue un espejismo, ya que el equipo se mantuvo durante varias semanas en el liderato de la tabla, demostrando una regularidad poco común en su historia reciente.
Al finalizar la fase regular, el balance numérico fue contundente: el equipo terminó en la tercera posición con un total de 34 puntos. Esta cifra representa la mejor clasificación histórica del club en la era moderna del fútbol colombiano, un dato que valida la seriedad del proyecto deportivo implementado. El éxito en la cancha se sustentó en tres pilares fundamentales: la contundencia ofensiva de Andrey Estupiñán, quien se consagró como el máximo goleador del torneo, una defensa sólida que permitió mantener el arco en cero en situaciones críticas y la implementación de un esquema táctico 4-3-3 ejecutado con precisión.
Gracias a esta estructura, el Deportivo Pasto logró romper la barrera del prejuicio, demostrando que tenía la capacidad técnica y táctica para competir de igual a igual contra los clubes más grandes y tradicionales del país. El equipo dejó de ser percibido únicamente como un rival incómodo debido a la condición geográfica de la altura, para ser reconocido como un proyecto serio con una identidad futbolística propia y definida.
A pesar del rendimiento brillante en la fase regular, el sueño del título encontró un obstáculo en los playoffs. En una serie decisiva, el Volcánico se enfrentó al Deportes Tolima, dirigido por Lucas González (quien actualmente se encuentra al mando de Nacional). A pesar de que el equipo de Pasto mostró argumentos sólidos y un juego propositivo durante todo el encuentro, no pudo superar la barrera del equipo tolimense. La eliminación fue dolorosa para la hinchada y el plantel, pero no opacó el balance general de un semestre que quedó grabado en los libros del club.
No obstante, el panorama para el segundo semestre presenta desafíos considerables que ponen a prueba la estabilidad del proyecto. El club enfrenta ahora la pérdida de su pieza ofensiva más importante, ya que el máximo goleador, Andrey Estupiñán, ha dejado las filas del equipo para unirse a Millonarios. A esta baja deportiva se suma un golpe administrativo y técnico en el banquillo: el entrenador Jonathan Risueño deberá cumplir una sanción de once fechas, lo que lo mantendrá alejado de la dirección directa del equipo durante una parte considerable del torneo.
La gran interrogante que ahora rodea al Deportivo Pasto es si podrá mantener el nivel mostrado en el primer semestre sin su referente goleador y sin la presencia física de su estratega en el área técnica. El equipo deberá buscar soluciones rápidas para llenar los vacíos dejados por Estupiñán y Risueño si desea seguir compitiendo en la parte alta de la tabla.


