Desde beber jugo de cereza ácida para conciliar el sueño hasta consumir ajo crudo para mejorar la producción de esperma, las redes sociales están inundadas de consejos para llevar la salud al límite. Esta tendencia, conocida como "maxxing", propone cambios muy específicos y, a menudo, inusuales para optimizar aspectos como la dieta, el sueño y la fertilidad. Sin embargo, expertos en diversas áreas advierten que esta búsqueda obsesiva de la perfección puede resultar contraproducente y, en algunos casos, perjudicial para la salud.
El término "maxxing" no nació en el ámbito médico, sino en el mundo de los videojuegos de rol, específicamente en conceptos de optimización máxima o "min-maxing" de Dungeons & Dragons, donde los jugadores maximizan o minimizan características de sus personajes. Según Adam Aleksic, autor de “Algospeak: Cómo las redes sociales están transformando el futuro del lenguaje”, esta terminología fue adoptada inicialmente por los "incels" (hombres que se describen como célibes involuntarios) a través del "lookmaxxing", una búsqueda incansable de la perfección física. Posteriormente, la tendencia se popularizó y se volvió objeto de burlas en redes sociales, aplicándose a cualquier actividad, como el "burritomaxxing". Hoy en día, el concepto ha migrado hacia la salud general, donde muchos usuarios intentan optimizar sus cuerpos sin ser conscientes de la ideología original del término.
En el área de la nutrición, el "fibermaxxing" o la maximización de proteínas son ejemplos comunes. Natalie Mokari, dietista radicada en Charlotte, Carolina del Norte, explica que aunque aumentar la fibra y la proteína no es intrínsecamente erróneo, el problema reside en la intensidad de los cambios. Las Guías Alimentarias para los Estadounidenses señalan que la gran mayoría de la población no cumple con las recomendaciones de fibra (entre 22 y 34 gramos diarios). No obstante, Mokari advierte que pasar drásticamente de 10 o 15 gramos a 30 gramos puede provocar malestar gastrointestinal. La experta recomienda cambios graduales y personalizados, priorizando fuentes naturales como legumbres, frutos secos, frutas, verduras y cereales integrales, en lugar de recurrir a aditivos.
El sueño tampoco ha quedado fuera de esta tendencia con el llamado "sleepmaxxing". El Dr. Rafael Pelayo, profesor clínico de la Universidad de Stanford, sostiene que esta tendencia a menudo se traduce en una sobreoptimización innecesaria. Muchas personas gastan sumas exorbitantes en colchones publicitados como curas mágicas o suplementos costosos que pueden funcionar temporalmente debido al efecto placebo. Pelayo muestra especial preocupación por la práctica de usar cinta adhesiva en la boca, ya que esto podría agravar los problemas de quienes padecen apnea obstructiva del sueño. Para el especialista, la clave no está en la tecnología costosa, sino en mantener un horario regular y un ambiente fresco, oscuro y silencioso.
Por otro lado, la fertilidad es un área donde la vulnerabilidad emocional impulsa a las personas a probar métodos extremos. Desde baños de hielo para los testículos hasta suplementos no verificados, los influencers promueven soluciones rápidas. La Dra. Jennifer Kawwass, del Centro de Reproducción de Emory en Atlanta, enfatiza que la moderación es la mejor guía. Cambios sostenibles, como dejar de fumar e incorporar ácido fólico, son beneficiosos, pero las medidas extremas pueden generar un estrés físico y nutricional que no favorece la reproducción. Kawwass recomienda consultar a un especialista tras un año de intentos fallidos de concepción, o seis meses en mujeres mayores de 35 años.
Finalmente, el riesgo del "maxxing" trasciende lo físico. Adam Aleksic advierte que intentar optimizar cada aspecto de la vida puede llevar a descuidar otras áreas fundamentales. Centrarse excesivamente en la proteína puede desplazar el consumo de verduras, y la rigidez de estos sistemas de optimización puede provocar que las personas pierdan conexiones sociales y momentos de disfrute. El algoritmo de las redes sociales, que premia los resultados inmediatos y las transformaciones radicales sin matices, crea expectativas irreales. En contraposición, los expertos coinciden en que la salud real requiere personalización, ensayo, error y, sobre todo, cambios graduales y equilibrados.

