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OMS advierte que casi la mitad de los casos de demencia se pueden evitar con cambios en el estilo de vida

La nueva guía de la OMS, basada en evidencia compilada por expertos internacionales, analiza las intervenciones para actuar sobre los elementos vinculados al desarrollo de la enfermedad. Casi la mitad de los casos podrían evitarse. La ciencia ahora aporta más pruebas sobre cómo lograrlo

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OMS advierte que casi la mitad de los casos de demencia se pueden evitar con cambios en el estilo de vida
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La Organización Mundial de la Salud ha publicado una nueva guía que revela que casi la mitad de los casos de demencia podrían evitarse mediante cambios en el estilo de vida. El documento destaca que la prevención debe ser un proceso continuo a lo largo de toda la vida, utilizando un enfoque multidominio que combine dieta saludable, actividad física, entrenamiento cognitivo y el control de enfermedades crónicas. Entre las novedades más importantes, la OMS incluye formalmente la actividad social como un factor protector capaz de retrasar la enfermedad hasta cinco años, además de advertir sobre los riesgos de la contaminación del aire y la pérdida de audición. La organización enfatiza que combatir el aislamiento y reducir la exposición a partículas contaminantes son medidas urgentes para proteger la salud cerebral. Finalmente, el organismo desaconseja el uso de multivitamínicos y suplementos sin una deficiencia diagnosticada, subrayando que la clave reside en el manejo integral de la hipertensión, la diabetes y el tabaquismo. Estas medidas buscan reducir el impacto humano y el costo económico global de la demencia, estimado en 1.3 billones de dólares anuales.

Cada año, aproximadamente 10 millones de personas en todo el mundo reciben un diagnóstico de demencia. Esta afección cerebral impacta severamente la memoria, el pensamiento y la capacidad general para desempeñar las actividades cotidianas. Ante este panorama, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado la segunda edición de su guía diseñada para reducir el riesgo de desarrollar deterioro cognitivo y demencia, introduciendo nuevos factores de riesgo y una advertencia fundamental: aunque todavía no existe una cura, casi la mitad de los casos podrían evitarse.

El director general de la OMS, el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, destacó que actualmente se dispone de más información que nunca sobre los motores que impulsan el riesgo de padecer demencia. Según el funcionario, estas directrices tienen como objetivo traducir los conocimientos científicos en medidas prácticas que puedan ser aplicadas por la población y los sistemas de salud.

La elaboración de este documento fue coordinada por la psicóloga argentina Dévora Kestel y la neuróloga india Tarun Dua. El proceso contó con la colaboración de 23 expertos provenientes de cuatro continentes, representando a países como Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia, China, Singapur, India, Sudáfrica, Egipto, Brasil, entre otros.

De acuerdo con la guía, cerca del 45% del riesgo total de desarrollar demencia está vinculado a factores modificables. Entre ellos se encuentran el consumo de tabaco y alcohol, el sedentarismo, el aislamiento social y la contaminación del aire, así como enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión. Para llegar a estas conclusiones, los expertos evaluaron si las intervenciones dirigidas a tratar estos factores se traducían efectivamente en una reducción del riesgo de demencia.

Un punto central de esta nueva edición es la insistencia en que la prevención debe ocurrir a lo largo de toda la vida. La OMS sostiene que actuar tempranamente es la estrategia más efectiva, subrayando que nunca es demasiado pronto ni demasiado tarde para adoptar medidas que protejan la salud cerebral. Una de las recomendaciones con mayor respaldo científico es el uso de intervenciones multidominio. Esto significa atacar varios factores de riesgo de manera simultánea, ya que la combinación de una dieta saludable, actividad física, entrenamiento cognitivo y el control de enfermedades crónicas resulta más efectiva que cualquier acción aislada.

La base de estas recomendaciones proviene de una revisión exhaustiva de 44 estudios clínicos publicados entre 2012 y 2025. La guía es enfática al señalar que los riesgos deben abordarse de manera integral, dado que múltiples factores suelen coexistir y acumularse con el paso de los años.

En relación con esto, el investigador del Conicet y jefe de neurología cognitiva de FLENI, Ricardo Allegri, quien participó como revisor externo, señaló que esta edición aporta evidencia científica más sólida y suma factores que no estaban presentes en versiones anteriores. Allegri destacó la efectividad de los abordajes multimodales, mencionando el estudio FINGER y los resultados del LatamFINGER, presentados recientemente en Londres y publicados en la revista The Lancet. Este último trabajo demostró que intervenciones de estilo de vida adaptadas culturalmente mejoraron la cognición global, la función ejecutiva y la memoria en adultos mayores de 11 países latinoamericanos, especialmente en aquellos con seguimiento personalizado.

Una de las novedades más destacadas de esta edición es la inclusión formal de la actividad social como factor protector. Reunirse con amigos, participar en clubes o realizar voluntariados puede retrasar el inicio de la demencia hasta cinco años. Actualmente, uno de cada cuatro adultos mayores reporta sentirse socialmente aislado, una condición que eleva el riesgo de demencia. Se estima que si el aislamiento se eliminara a nivel poblacional, se podrían prevenir alrededor del 5% de los casos.

Asimismo, la OMS reconoce oficialmente por primera vez la pérdida de audición y la contaminación del aire como factores de riesgo. En el caso de la contaminación, se recomienda específicamente reducir la exposición a las partículas finas PM2.5, comunes en entornos urbanos. Por otro lado, aunque los trastornos del sueño se incorporan como un área de atención, la organización advierte que aún no hay evidencia suficiente para emitir una recomendación formal sobre su tratamiento para reducir el riesgo de demencia.

La guía también refuerza la importancia de manejar enfermedades cardiometabólicas, como el colesterol alto, la hipertensión y la diabetes, además de mantener los pilares ya validados desde 2019: no fumar, reducir el alcohol, hacer ejercicio y llevar una dieta equilibrada. En contraparte, la OMS advierte que los multivitamínicos y suplementos de omega-3 o vitaminas B y E no están recomendados para prevenir la demencia si no existe una deficiencia diagnosticada, debido a la falta de evidencia de beneficios y al riesgo de efectos nocivos.

La urgencia de estas medidas se refleja también en el impacto económico. El costo anual de la demencia para la economía mundial se estima en 1,3 billones de dólares, de los cuales aproximadamente la mitad corresponde a cuidados no remunerados brindados por familiares y amigos.

Finalmente, la doctora Florencia Deschle, especialista en neurología cognitiva y neuropsicología del Hospital Británico de Buenos Aires, subrayó la importancia de estas medidas ante el incremento de consultas por deterioro cognitivo. La especialista resaltó que es fundamental que la contaminación del aire sea integrada con mayor peso en las políticas públicas de salud como un factor de riesgo real para la demencia.

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