La Administración Federal de Aviación (FAA) ha iniciado una investigación exhaustiva tras el accidente de un hidroavión que terminó en incendio frente a las costas del estado de Washington. El incidente, que ocurrió durante un aterrizaje de emergencia, movilizó a diversas agencias de rescate en una operación coordinada para salvar a los ocupantes de la aeronave.
Se trata del vuelo 140 de la compañía Kenmore Air, operado por un modelo de Havilland DHC-3 Otter. Según el comunicado oficial de la aerolínea, la aeronave cayó al agua la tarde del jueves en las inmediaciones de la isla Sucia, ubicada dentro del archipiélago de San Juan. En el avión viajaban un total de 11 personas: un piloto y diez pasajeros.
Respecto al estado de salud de los involucrados, la compañía confirmó que todas las personas fueron trasladadas a centros hospitalarios. La Oficina del Sheriff del condado de San Juan informó a la cadena KING, afiliada de CNN, que una de las víctimas se encuentra en estado crítico. El reporte médico indica que las lesiones sufridas por los afectados varían desde traumatismos craneales hasta fracturas óseas y diversas laceraciones.
En cuanto a la evolución de los pacientes, para la mañana del viernes se reportó que cinco pasajeros ya habían recibido el alta hospitalaria. Se esperaba que otras dos personas fueran liberadas durante el transcurso de ese mismo día, mientras que tres personas permanecían internadas bajo supervisión médica. Hasta el momento, las causas exactas que obligaron a realizar la maniobra de aterrizaje de emergencia siguen siendo desconocidas.
La secuencia del accidente quedó parcialmente registrada en videos grabados por testigos desde embarcaciones cercanas. En una de las grabaciones se observa al avión preparándose para el descenso; sin embargo, la aeronave se inclinó hacia la izquierda antes de rebotar sobre la superficie del agua y desaparecer de la vista. Un detalle relevante observado en las imágenes es que la hélice del avión no parecía estar girando en ese instante.
Un segundo video, captado posteriormente, muestra la aeronave encallada entre unas rocas. En las imágenes se puede ver a los pasajeros abandonando el casco del avión antes de que este fuera finalmente consumido por las llamas.
Sobre la logística del vuelo, Kenmore Air detalló que la aeronave despegó a las 4:30 p.m. desde Lake Union, en Seattle. El destino era la comunidad turística de Roche Harbor, en la cadena de islas, un trayecto de aproximadamente 100 millas. El accidente ocurrió unos 45 minutos después del despegue, cuando el avión se encontraba a unos 24 kilómetros de su destino final.
El archipiélago de las Islas San Juan es reconocido como un destino turístico muy popular, especialmente durante el verano, debido a actividades como el kayak de mar y el avistamiento de ballenas.
El operativo de rescate comenzó rápidamente. La Guardia Costera de EE.UU. informó que recibió los primeros avisos alrededor de las 17:25 horas, desplegando recursos inmediatos. La operación fue un esfuerzo conjunto que incluyó la participación de la Marina de EE.UU., la Guardia Costera de Canadá y diversas agencias locales.
Las comunicaciones de emergencia revelaron la coordinación intensa entre las autoridades. Se registró el despliegue de un helicóptero de la Guardia Costera estadounidense y un aerodeslizador de la Guardia Costera canadiense. A través de las transmisiones de radio se confirmó la presencia de varias embarcaciones en el agua, hasta que finalmente se informó que dos de ellas habían logrado rescatar a todas las personas a bordo.
David Gudgel, director ejecutivo de Kenmore Air, expresó su gratitud por la confirmación del paradero de todas las personas. El directivo señaló que la prioridad inmediata de la empresa es asegurar que el piloto y los pasajeros reciban la atención y el apoyo necesarios. Asimismo, Gudgel aseguró que la aerolínea colabora plenamente con las autoridades encargadas de la investigación y se comprometió a brindar información verificada.
Como medida inmediata, Kenmore Air anunció la cancelación de todos sus vuelos programados para el viernes. La compañía explicó que el equipo se está concentrando en brindar soporte a los afectados, sus familias y a los empleados, además de apoyar las labores de respuesta ante la emergencia.
Kenmore Air, fundada en 1946, ostenta el título de la aerolínea de hidroaviones más grande de Estados Unidos, transportando anualmente a más de 90.000 pasajeros en servicios regulares, chárter y turísticos.
El modelo accidentado, el de Havilland DHC-3 Otter, es una aeronave monomotor muy utilizada como hidroavión, aunque posee versatilidad para operar con ruedas o esquís en terrenos difíciles. Entre 1951 y 1967 se fabricaron 466 unidades de este modelo. Aunque muchas son antiguas, Kenmore Air sostiene que sus aviones Otter han sido sometidos a revisiones completas e incorporan mejoras modernas.
Finalmente, aunque la causa del siniestro aún no se ha determinado, se han reportado las condiciones meteorológicas del momento. En la zona se registraban chubascos y ráfagas de viento provenientes del sur a nivel del suelo con una velocidad de 20 millas por hora (unos 32 km/h).


