La Coordinadora Nacional de Solidaridad con Cuba, en conjunto con la Embajada de la isla, llevó a cabo un acto conmemorativo para rendir homenaje al asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, ocurrido el 26 de julio de 1953. La ceremonia, desarrollada en las instalaciones de la Federación de Trabajadores de la Construcción, inició formalmente con la colocación de ofrendas florales ante las efigies del líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro, y Ernesto Che Guevara, imágenes que se encuentran permanentemente en el local donde se realizó el evento.
Durante su intervención, la encargada de Negocios de Cuba y embajadora, Yamila Pita, subrayó la profunda trascendencia de aquella operación militar ejecutada contra la dictadura de Fulgencio Batista. En su discurso, la diplomática destacó el liderazgo ejercido en aquel entonces por Fidel Castro, señalando que actualmente se conmemora su Centenario y se valida un pensamiento que, según sus palabras, se encuentra "hoy más vigente que siempre".
La embajadora Pita aprovechó el espacio para exponer la situación actual de la isla, afirmando que Cuba atraviesa uno de los periodos más desafiantes de toda su historia. Según la representante cubana, el Gobierno y el pueblo de la nación caribeña están enfrentando estas dificultades con fortaleza, firmeza, resiliencia y entereza, cualidades que, a su juicio, han caracterizado a la sociedad cubana desde el triunfo de la Revolución.
Uno de los puntos centrales del discurso fue la denuncia sobre el cerco financiero y energético al que es sometida Cuba. La diplomática aseveró que estas presiones externas han provocado que el sistema electroenergético del país atraviese una crisis aguda, manifestada en apagones que calificó como "insoportables". Pita detalló que esta situación no solo paraliza la industria nacional, sino que además obliga a los trabajadores a desempeñar sus labores en condiciones extremas.
En un tono crítico, la representante diplomática calificó como "genocida" la política de máxima asfixia y castigo colectivo implementada por Estados Unidos. Sostuvo que estas medidas golpean diariamente la vida cotidiana de los sectores más vulnerables, mencionando específicamente a niños, ancianos, madres y abuelas. Asimismo, indicó que el impacto de estas políticas se agrava en sectores críticos como la alimentación y la salud, aunque recalcó que Cuba continúa demostrando su capacidad de resistencia.
No obstante, la embajadora resaltó la importancia de la ayuda externa, mencionando la llegada de contribuciones en medicinas y otros apoyos diversos. Estos suministros, señaló, son el resultado de una "solidaridad militante, sincera y honesta", asegurando que Cuba no se encuentra sola ni lo estará en el futuro.
En el plano diplomático, Yamila Pita puntualizó que su país rechaza categóricamente el reporte publicado el pasado 20 de julio por el Departamento de Estado de Estados Unidos. Según la embajadora, dicho documento pretende sostener la "mentira" de que Cuba representa una amenaza para el gobierno estadounidense, pretexto que, según Pita, es utilizado para justificar el genocidio contra el pueblo cubano y buscar un consenso que permita una agresión militar contra la isla.
Al respecto, la diplomática fue enfática al declarar que Cuba no representa una amenaza ni posee planes o intenciones agresivas contra ninguna nación, incluyendo a Estados Unidos. Aseguró que el gobierno de esa nación es plenamente consciente de esta realidad. De igual manera, calificó de "hipócrita" la insistencia de Washington en etiquetar a la isla como un Estado patrocinador del terrorismo, afirmando que las agencias especializadas de Estados Unidos saben que es el propio gobierno estadounidense quien protege a quienes financian y organizan actos terroristas contra Cuba.
Hacia el cierre de su intervención, la embajadora retomó la figura de Fidel Castro y la historia de la Revolución para reafirmar que defenderán las conquistas revolucionarias "al precio que sea necesario". En el marco del Centenario del Comandante en Jefe, aseguró que Cuba no defraudará a quienes confían en ella y que no permitirán que la dignidad y la soberanía nacional sean arrebatadas.
Finalmente, sentenció que Cuba seguirá siendo una nación socialista, solidaria y humanista, defensora de la paz y de las causas justas a nivel global, asegurando que el país no se doblegará ante ninguna amenaza ni presión externa. El evento concluyó con una dimensión cultural, presentando un concierto a cargo de los músicos cubanos residentes en Perú, el pianista Michel Fernández Betancourt y el violinista Rafael Núñez Reyes, quienes interpretaron diversas piezas clásicas y populares de la cultura cubana.


