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Trump lanza nueva ofensiva arancelaria global bajo el argumento de combatir el trabajo forzado

Nova sobretaxa vai substituir tarifas impostas a dezenas de países que expiram nesta sexta The post Com taxa de 12,5% por trabalho forçado, Trump tenta reconstruir muro tarifário global appeared first on InfoMoney .

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Trump lanza nueva ofensiva arancelaria global bajo el argumento de combatir el trabajo forzado
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Donald Trump impulsa la reconstrucción de su muro tarifario global mediante nuevos aranceles a 60 economías, basándose en investigaciones sobre trabajo forzado. Las tasas oscilarán entre el 10 y el 12,5 por ciento, afectando potencialmente al 99 por ciento del comercio exterior estadounidense, incluyendo a socios estratégicos como China, México y la Unión Europea. Para evitar bloqueos judiciales, la administración utiliza ahora la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, un fundamento legal más sólido que las medidas previas. Esta decisión se implementa pese a las advertencias internas sobre la inestabilidad económica y el impacto político ante las próximas elecciones de medio mandato. La medida coincide con un clima de alta tensión con Irán y un incremento en el precio de la gasolina, que ya superó los 4 dólares por galón. Este entorno eleva el costo de vida para los ciudadanos y ejerce una presión política que podría limitar la capacidad del presidente para intensificar la guerra comercial.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado la implementación de una nueva serie de aranceles sobre los productos importados por su país. Esta medida surge con el objetivo de sustituir diversas tasas impuestas a decenas de naciones que vencen este viernes, formando parte de una estrategia integral del mandatario estadounidense para reconstruir lo que se ha denominado su "muro tarifario global".

El fundamento jurídico y técnico de esta nueva sobretasa se basa en una investigación arancelaria llevada a cabo en marzo del presente año por la oficina del Representante de Comercio de los Estados Unidos (USTR). Dicha investigación se centró en 60 economías, las cuales fueron acusadas de no prohibir el uso de trabajo forzado dentro de sus respectivas cadenas de suministro.

Según el parecer preliminar divulgado a principios de este mes por el USTR, se propuso la aplicación de tarifas diferenciadas según el socio comercial. En primer lugar, se planteó un arancel del 10% para las importaciones provenientes de más de una decena de socios comerciales, grupo en el que se encuentran Canadá, México y la Unión Europea. En segundo lugar, se estableció una tarifa del 12,5% para más de 40 países, una lista que incluye a potencias y economías emergentes como Brasil, China, India, Japón y Corea del Sur. De acuerdo con las declaraciones de Jamieson Greer, representante de Comercio de los EE. UU., estas medidas afectarían aproximadamente al 99% de todo el comercio exterior de la nación.

Esta iniciativa para imponer gravámenes adicionales ha avanzado a pesar de las advertencias internas. Según reportó el diario Financial Times, integrantes del equipo económico de Donald Trump han expresado temor ante los posibles impactos que una escalada en la guerra comercial podría generar, especialmente considerando la proximidad de las elecciones legislativas de medio mandato, programadas para el mes de noviembre.

Fuentes cercanas al proceso indican que las autoridades estadounidenses diseñaron diversos escenarios para asegurar que el presidente pudiera imponer los nuevos aranceles inmediatamente después de que expirara la sobretasa global del 10% que se aplicaba anteriormente a las importaciones. Este movimiento se suma a acciones recientes, como el anuncio realizado el pasado lunes, donde Trump impuso un arancel del 50% sobre ciertos productos canadienses alegando una represalia comercial. Previamente, el mandatario ya había elevado al 25% la tasa sobre las importaciones brasileñas, consolidando el uso de los aranceles como una herramienta de presión en sus relaciones diplomáticas y comerciales.

Un punto clave de esta nueva estrategia es el cambio en el respaldo legal. En febrero de este año, la Suprema Corte de los Estados Unidos derogó las llamadas "tarifas recíprocas" instituidas tras el anuncio del "Día de la Liberación" en abril de 2025. El tribunal determinó que el presidente había excedido su autoridad al utilizar una ley de emergencia de la década de 1970 para imponer dichas sobretasas.

Para evadir este obstáculo jurídico, el equipo de comercio del presidente ha optado por aplicar las medidas actuales basándose en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 (Trade Act of 1974). Especialistas consultados por The Wall Street Journal sugieren que este fundamento legal es mucho más sólido y resistente a posibles impugnaciones judiciales, lo que permitiría a Trump mantener estas tarifas por tiempo indeterminado.

No obstante, analistas del sector citados por el WSJ estiman que, en el corto plazo, la carga arancelaria total de los Estados Unidos no presentará cambios significativos, ya que el gobierno pretende mantener alíquotas niveles similares a las medidas que están por expirar. A pesar de ello, el Financial Times señala que el gobierno estadounidense continúa conduciendo otras investigaciones que podrían brindar el respaldo legal necesario para imponer alíquotas aún más elevadas en el futuro.

En el ámbito interno, altos funcionarios han aconsejado al presidente preservar la estabilidad comercial y respetar los acuerdos firmados en 2025, los cuales preveían la reducción de aranceles con diversos socios. Este intento de reactivar la guerra comercial ocurre en un contexto de alta tensión entre Estados Unidos e Irán, lo que ha generado volatilidad en los mercados globales de energía y ha aumentado el riesgo de hostilidades en la región.

Esta situación ya está impactando la economía doméstica estadounidense. Esta semana, el precio de la gasolina volvió a superar los 4 dólares por galón, incrementando el malestar de la población debido al costo de vida y elevando la presión política sobre la Casa Blanca. Al respecto, Michael Smart, director-gerente de Rock Creek Global Advisors, indicó al Financial Times que el entorno político y la preocupación por el poder adquisitivo de los ciudadanos actúan como factores limitantes que restringen la capacidad de Trump para intensificar aún más la guerra tarifaria.

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