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Salud cerebral: Expertos de INECO proponen un enfoque integral más allá de la prevención de enfermedades

En exclusiva para Infobae, Ineco brindó recomendaciones para construir y cuidar el bienestar mental y emocional

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Salud cerebral: Expertos de INECO proponen un enfoque integral más allá de la prevención de enfermedades
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El Grupo INECO redefine la salud cerebral como un proceso de construcción constante que va más allá de la prevención de enfermedades. Desde la infancia temprana hasta el entorno laboral, el funcionamiento óptimo del cerebro depende de hábitos saludables, vínculos afectivos y el bienestar emocional, factores esenciales para preservar la autonomía y las capacidades cognitivas a lo largo de toda la vida. Para fortalecer la plasticidad neuronal, los expertos recomiendan el aprendizaje continuo, la actividad física regular y un control riguroso del estrés y el sueño. En este contexto, se ha lanzado la Encuesta Federal de Salud Cerebral en Argentina para analizar los hábitos de la población, invitando a los ciudadanos a participar a través de su plataforma online.

En el marco del Día Mundial del Cerebro, el Grupo INECO, organización especializada en la prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades mentales, ha planteado una mirada integral sobre la salud cerebral. Según la institución, proteger el cerebro implica un proceso mucho más complejo que la simple prevención de patologías neurológicas; se trata de una construcción constante a lo largo de toda la vida mediante la adopción de hábitos y la creación de entornos que favorezcan su funcionamiento óptimo y preserven sus capacidades fundamentales.

Tradicionalmente, el cuidado del cerebro se ha asociado casi exclusivamente con evitar la aparición de enfermedades. Sin embargo, los especialistas sostienen que el concepto de salud cerebral es significativamente más amplio. Este enfoque integral abarca la preservación de la capacidad para pensar, aprender, recordar, regular las emociones, tomar decisiones y, fundamentalmente, mantener la autonomía en todas las etapas del ciclo vital.

Existe actualmente un consenso creciente en que la salud cerebral no es una meta que se persigue únicamente cuando aparecen los primeros síntomas de una afección, sino que se gestiona mucho antes. El funcionamiento cerebral se ve influenciado desde la infancia por factores cotidianos como la salud mental, la calidad de los vínculos sociales, el aprendizaje continuo y el entorno específico en el que las personas viven y trabajan.

En este contexto, la doctora Andrea Abadi, directora del Departamento Infanto Juvenil de INECO, enfatiza que la base de este cuidado se asienta en los primeros años de vida. Para la especialista, la salud cerebral se construye desde la infancia temprana, donde el juego, los vínculos afectivos, la calidad del sueño, la actividad física, la alimentación y las oportunidades de aprendizaje son determinantes. Estos elementos sientan las bases sobre las cuales se desarrollarán las capacidades cognitivas y emocionales que acompañarán al individuo durante el resto de su existencia.

La perspectiva de salud cerebral también se extiende al entorno laboral. Al respecto, la doctora María Roca, directora de INECO Organizaciones, señala que las empresas y organizaciones tienen un rol cada vez más relevante en la promoción del bienestar. Roca advierte que seis de las diez habilidades consideradas clave para el futuro son habilidades cerebrales, lo que implica que las organizaciones pueden contribuir activamente a fortalecer la salud cerebral de sus integrantes o, por el contrario, erosionarla. Por ello, sostiene que cuidar el cerebro implica necesariamente revisar las metodologías y formas de trabajo actuales.

Por su parte, el doctor Guido Dorman, jefe del Departamento de Neurología Cognitiva de INECO, subraya que el bienestar emocional es una parte intrínseca del funcionamiento cerebral. Desde su perspectiva, la salud mental no es un concepto separado, sino que forma parte de la salud cerebral. Dorman explica que factores como el sueño deficiente, vivir bajo un estado de estrés permanente o no tratar cuadros depresivos generan efectos concretos y negativos sobre el funcionamiento del cerebro. En consecuencia, cuidar el bienestar emocional es, en esencia, cuidar el órgano cerebral.

Para fortalecer las conexiones neuronales y favorecer la plasticidad cerebral, los expertos recomiendan el aprendizaje continuo. Incorporar nuevos desafíos, como aprender un idioma, tocar un instrumento musical, leer o desarrollar habilidades diversas, estimula el cerebro y contribuye a mantenerlo activo en todas las edades.

Asimismo, se destaca que la salud cerebral depende de una combinación de múltiples factores interactuantes. La actividad física regular, una alimentación equilibrada y el control de factores de riesgo cardiovascular —como la hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol elevado y el tabaquismo— benefician directamente el funcionamiento cerebral. De igual manera, es crucial combatir la ansiedad, la depresión y el estrés sostenido, así como garantizar un descanso adecuado.

Finalmente, con el propósito de analizar la situación actual de la población argentina, investigadores del Instituto de Neurociencia Cognitiva y Traslacional (INCyT-CONICET) y de la Universidad Católica de Cuyo han lanzado la Encuesta Federal de Salud Cerebral. Esta iniciativa busca relevar datos sobre el sueño, la actividad física, la alimentación, los vínculos sociales y la actividad cognitiva de los ciudadanos. La encuesta, que está abierta a toda la comunidad, puede completarse de manera online a través del sitio encuestasaludcerebral.ineco.org.ar.

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