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Sustos en el aire: Pilotos intoxicados en vuelo de British Airways y pasajero casi succionado en Malta Air

Uno de ellos quedó “incapacitado” a 30.000 pies de altura y tuvo que recibir oxígeno; la aerolínea de bandera del Reino Unido inició una investigación tras el episodio - LA NACION

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Sustos en el aire: Pilotos intoxicados en vuelo de British Airways y pasajero casi succionado en Malta Air
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Dos alarmantes incidentes aéreos han puesto en alerta la seguridad de las rutas internacionales. En un vuelo de British Airways desde India hacia Londres, los tres pilotos sufrieron descompensaciones físicas, dejando a uno de ellos incapacitado a 30.000 pies de altura. Las investigaciones sugieren una intoxicación alimentaria vinculada a un hotel en Hyderabad, cuyas deficientes condiciones de higiene ya habían sido denunciadas por el sindicato de pilotos. Simultáneamente, un pasajero de Malta Air vivió una experiencia traumática en un trayecto entre Grecia y Alemania. Debido a una falla estructural, Ljubisa Karovic estuvo a punto de ser succionado por una ventanilla mientras el avión volaba a 600 kilómetros por hora, resultando herido con quemaduras y hematomas en un suceso que casi termina en tragedia.

La seguridad aérea se ha visto puesta a prueba recientemente a través de dos incidentes alarmantes que involucran a tripulaciones y pasajeros en rutas internacionales. El primero de estos eventos ocurrió durante un trayecto de larga distancia operado por la compañía British Airways, donde una falla de salud colectiva afectó a los mandos de la aeronave, mientras que el segundo se registró en un vuelo de corta distancia donde un pasajero estuvo a punto de sufrir un accidente fatal debido a una falla estructural.

En el caso de British Airways, la emergencia se desarrolló a bordo de un Boeing 777 que cubría la ruta entre la ciudad de Hyderabad, en la India, y el aeropuerto de Heathrow, en Londres. Durante el vuelo, que tiene una duración estimada de diez horas y media, los tres pilotos asignados a la aeronave sufrieron descompensaciones físicas. La situación alcanzó un punto crítico cuando el primer oficial se sintió indispuesto mientras el avión se encontraba volando a una altitud de 30.000 pies.

Según los reportes, el primer oficial quedó completamente incapacitado para continuar con sus funciones laborales, lo que obligó a que se le suministrara oxígeno suplementario para estabilizar su condición. A pesar de esta complicación en la cabina de mando, los otros dos pilotos lograron mantener el control de la aeronave y continuaron trabajando para completar el trayecto. Sin embargo, se informó que los síntomas de estos dos compañeros empeoraron una vez que el avión aterrizó en Londres.

Ante la difusión de los hechos, British Airways emitió un comunicado asegurando que el incidente no puso en riesgo la integridad de los pasajeros. La aerolínea sostuvo que, siguiendo los procedimientos establecidos, el vuelo continuó sin incidentes adicionales hasta su destino, aterrizando con total normalidad. La empresa enfatizó que la seguridad de sus clientes y de la tripulación es su máxima prioridad y que en ningún momento se vio comprometida la seguridad del vuelo.

Tras el aterrizaje, la situación tomó un cariz médico y administrativo. Los tres pilotos presentaron los informes de seguridad aérea correspondientes y fueron sometidos a exámenes médicos, incluyendo la toma de muestras para intentar determinar la causa exacta de la intoxicación. Las investigaciones preliminares se centran en las actividades previas al despegue: los tripulantes habían compartido el desayuno en el salón del hotel donde se alojaron en Hyderabad y consumieron agua embotellada proporcionada por un proveedor externo.

Este episodio ha provocado una reacción negativa por parte de la Asociación Británica de Pilotos de Líneas Aéreas (Balpa). Fuentes internas del sindicato revelaron que ya se habían registrado decenas de quejas relacionadas con las condiciones de higiene del hotel que British Airways utiliza para alojar a su personal durante las escalas en la ciudad del sur de la India. En respuesta a estas críticas y a los reportes de enfermedad, la aerolínea confirmó que ha comenzado a evaluar otras opciones de alojamiento en Hyderabad para garantizar el bienestar de sus empleados.

De forma paralela, otro incidente grave ocurrió este mes en un vuelo operado por Malta Air, filial de Ryanair, en la ruta entre Tesalónica, Grecia, y Memmingen, Alemania. El pasajero serbio Ljubisa Karović, de 61 años, vivió una experiencia traumática diez minutos después del despegue el pasado 10 de julio. Karović estuvo a punto de ser succionado a través de una ventanilla del avión mientras la aeronave volaba a 4.500 metros de altura y a una velocidad superior a los 600 kilómetros por hora.

Según el relato del pasajero en una entrevista con The Guardian, el evento comenzó con una explosión sonora que describió como el ruido que precede al caos. Su abogado, Vasilis Tsiaras, detalló que Karović quedó con la cabeza y el brazo derecho fuera del avión, afirmando que el hombre "miró a la muerte y volvió". Como consecuencia del impacto y la presión, el pasajero sufrió quemaduras y hematomas en uno de sus brazos, y tuvo que utilizar un cuello ortopédico para tratar las lesiones derivadas del suceso.

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