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Economía nocturna de Panamá: Sector movilizó US$1,161 millones pero sigue por debajo de niveles pre-pandemia

Pese a mover $1,161.6 millones en 2024 y generar más de 36,000 empleos, el sector de bares y restaurantes se mantiene un 26.8% por debajo de sus niveles pre-pandemia debido al alza en costos operativos, la inseguridad y la falta de una ley que lo regule.

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Economía nocturna de Panamá: Sector movilizó US$1,161 millones pero sigue por debajo de niveles pre-pandemia
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El sector de bares y restaurantes en Panamá movilizó 1,161.6 millones de dólares en 2024 y generó más de 36,000 empleos, aunque sigue operando un 26.8% por debajo de sus niveles prepandemia. Esta recuperación incompleta se debe al incremento de costos operativos, la inseguridad ciudadana y la falta de un marco legal específico que regule la economía nocturna. La industria atraviesa una reestructuración silenciosa impulsada por el turismo y la necesidad de adaptarse a nuevas tendencias de consumo. Ante este escenario, gremios y expertos urgen la implementación de una Ley de la Noche y la creación de la figura de un alcalde nocturno para brindar seguridad jurídica y potenciar la inversión en los nodos urbanos más rentables. Con una fuerza laboral compuesta en un 66% por mujeres, el sector se consolida como un motor de inclusión social. Para el periodo 2025-2026 se proyecta un crecimiento moderado, condicionado a la mejora de la seguridad y la consolidación de incentivos que permitan recuperar el peso económico perdido frente al valor agregado del país.

El sector de bares y restaurantes en Panamá ha reportado un movimiento económico de 1,161.6 millones de dólares durante el año 2024 y la generación de más de 36,000 empleos. Sin embargo, a pesar de estas cifras, la industria se mantiene un 26.8% por debajo de sus niveles registrados antes de la pandemia, afectada principalmente por el incremento en los costos operativos, problemas de inseguridad y la ausencia de un marco legal regulatorio específico.

Estos datos han sido revelados en el Primer Informe de Economía Nocturna de Panamá, un documento elaborado por la Asociación de Bares y Restaurantes de Colombia (Asobares). El estudio ofrece, por primera vez, una radiografía detallada de la División 56, que comprende el sector de comidas y bebidas, analizando su impacto en el desarrollo económico y social del país. Según el informe, la economía nocturna panameña atraviesa un proceso de “reestructuración silenciosa”, donde coexisten signos de recuperación con desafíos estructurales profundos.

El análisis muestra una pérdida de peso económico del sector en relación con el valor agregado real del país, el cual se redujo del 2.12% en 2018 al 1.28% en 2024. Si bien se registró un crecimiento anual del 8.2% en 2024, alcanzando los 1,010.1 millones de dólares en precios constantes, la actividad sigue estando significativamente por debajo del nivel de 2018. La brecha entre los precios corrientes y el valor real evidencia que el aumento en la facturación no se traduce necesariamente en un mayor volumen de producción, sino que es una respuesta al encarecimiento de los costos operativos.

En cuanto al empleo, el sector de hoteles y restaurantes generó 36,731 plazas en 2024, lo que representa el 5.79% del empleo privado formal en Panamá. No obstante, el informe advierte sobre tensiones en la sostenibilidad del negocio debido a cambios en los hábitos de consumo. Se observa que las nuevas generaciones han reducido el consumo de alcohol y priorizan la búsqueda de experiencias, lo que obliga a los empresarios a reinventar los modelos de negocio tradicionales.

Desde una perspectiva territorial, la economía nocturna se concentra en corredores y nodos específicos de la Ciudad de Panamá. Las zonas de mayor densidad, con más de 100 establecimientos por kilómetro cuadrado, son Cinta Costera–Casco Antiguo, Bella Vista–El Cangrejo y San Francisco. Esta concentración genera retos adicionales en materia de movilidad, control de aglomeraciones y convivencia ciudadana.

El turismo se mantiene como el principal motor de demanda para el sector. Entre enero y noviembre de 2025, la llegada de visitantes internacionales creció un 7.6%, generando ingresos por 5,981.4 millones de dólares (un aumento del 9.3%) y una tasa de ocupación hotelera del 57.9%. A pesar de estos avances, la producción de alojamientos sigue un 27.3% por debajo de los niveles de 2019, confirmando que la recuperación no ha sido completa.

A este escenario se suma el impacto negativo de la seguridad ciudadana. Durante el año 2025, se registraron 593 homicidios, además de incrementos en casos de violencia doméstica y lesiones personales, factores que condicionan la viabilidad y el flujo de personas en el sector nocturno.

En el ámbito regulatorio, el Decreto Alcaldicio N.°12 de diciembre de 2024, denominado “Ley Zanahoria”, ha fijado los horarios de cierre y la gestión de permisos nocturnos. El decreto contempla excepciones para zonas turísticas como Amador y Casco Antiguo, que son las áreas que concentran la mayor rentabilidad. Asimismo, la Alcaldía ha implementado extensiones temporales en fechas festivas, demostrando que el calendario turístico incide directamente en la caja de los negocios y el empleo temporal.

Para el periodo 2025–2026, se espera una recuperación moderada de entre el 5% y 7% anual. Existe la posibilidad de que el sector recupere una participación de hasta el 1.8% del valor agregado si se consolidan los ingresos y el empleo en un entorno macroeconómico favorable.

Camilo Ospina, presidente de Asobares Colombia y de Nightlife Iberoamérica, subrayó que la economía nocturna no se limita al entretenimiento, sino que abarca logística, transporte y servicios sanitarios, funcionando como un motor de desarrollo social y laboral. Ospina destacó que el 66% de la fuerza laboral de este sector son mujeres, resaltando la industria como un espacio clave de inclusión. Según el directivo, Panamá requiere urgentemente una “ley de la noche” que brinde seguridad jurídica, reglas claras e incentivos en movilidad y contratación.

Por su parte, Aramis Cornejo, representante de la Asociación de Bares, Restaurantes y Discotecas (Arbyd), señaló que, aunque la propuesta turística diurna es fuerte, es necesario despertar la oferta nocturna. Cornejo indicó que el sector genera 40,000 empleos directos y más de 100,000 indirectos. El representante enfatizó que la estabilidad del sector depende de leyes favorables, mencionando que actualmente hay impulso legislativo para reducir impuestos a los conciertos internacionales.

Finalmente, Cornejo celebró la apertura de la Autoridad de Turismo y el municipio para integrar la vida nocturna en programas como el Stopover de Copa Airlines y apoyó la propuesta de crear la figura de un alcalde nocturno en Ciudad de Panamá, siguiendo modelos de gobernanza de países desarrollados para atraer mayor inversión.

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