Las labores de búsqueda y rescate de tres montañistas desaparecidos en el nevado Huascarán han sufrido un grave contratiempo debido a las condiciones climáticas y geográficas de la zona. Una nueva avalancha ha obligado a detener el avance de un grupo de rescatistas especializados, quienes fueron contratados por los familiares de Alejandro Ugarte, Saúl Mendoza y Artidoro Salas, los tres andinistas que perdieron contacto con sus allegados el pasado 14 de julio.
De acuerdo con la información disponible, la comunicación con los montañistas se interrumpió aproximadamente a una altitud de 6.000 metros sobre el nivel del mar. Desde entonces, se han desplegado diversos esfuerzos para localizar su rastro en una de las rutas más exigentes de la montaña. No obstante, el equipo de rescate se ha visto impedido de alcanzar el punto objetivo donde se presume que podrían encontrarse los desaparecidos.
Bruno Quiapina, cuñado de Alejandro Ugarte, explicó que, aunque el grupo de búsqueda logró llegar satisfactoriamente al Campo 1, el desprendimiento de nieve cerró el paso hacia el Campo 2. Este avance era fundamental, ya que los rescatistas se dirigían hacia coordenadas precisas que podrían conducir al hallazgo de los tres peruanos. "Por temas de una avalancha no han podido avanzar al campamento 2 porque ellos se están dirigiendo a las coordenadas ya más precisas que tenemos", afirmó Quiapina.
A pesar de los obstáculos en tierra, la tecnología ha proporcionado algunas pistas. El uso de un dron permitió detectar huellas humanas en las proximidades de la cumbre, a una altura superior a los 6.400 metros. Este punto coincide con el lugar donde se perdió la comunicación con Ugarte, Mendoza y Salas, lo que mantiene la esperanza de que se encuentren en las zonas más altas del nevado.
Paralelamente, la Asociación de Montañistas ha trabajado en el análisis de las posibles ubicaciones de los desaparecidos. Beto Pinto, presidente de dicha entidad, informó que una de las hipótesis iniciales ha sido descartada. Originalmente se pensaba que el grupo podría encontrarse en el Campo 2, cerca de la zona conocida como La Garganta. Para verificar esto, un equipo de 12 montañistas checos realizó una búsqueda intensiva que se prolongó hasta después de la medianoche, sin embargo, no lograron ubicarlos en ese sector.
Ante la complejidad del terreno, los familiares de los desaparecidos están buscando apoyo tecnológico adicional. Bruno Quiapina señaló que están realizando gestiones para obtener la contraseña de ingreso al teléfono móvil de uno de los montañistas. El objetivo es poder rastrear el dispositivo y obtener datos de ubicación exactos de los minutos previos a la desaparición, lo que aportaría información crucial para reorientar las tareas de búsqueda.
Lamentablemente, el operativo de rescate ha estado marcado por la tragedia. Esta es la segunda avalancha registrada en el Huascarán durante el proceso de búsqueda de los tres andinistas. El jueves 16 de julio, se produjo un desprendimiento de nieve alrededor de las 7:30 a. m. a una altitud de 5.500 metros, afectando a otro grupo de tres montañistas que ascendían por la ruta.
Este segundo accidente resultó en la muerte de un porteador, cuya identidad no ha sido revelada oficialmente, quien quedó inconsciente por el impacto del alud y falleció en el lugar. Otros dos integrantes del grupo, el guía Edgar Laveriano y un turista extranjero, resultaron heridos pero se encuentran fuera de peligro tras recibir la atención médica necesaria y ser evacuados del área afectada, según informó la Asociación de Guías de Montaña del Perú (AGMP).
La emergencia provocó la movilización inmediata de la División de Rescate de Alta Montaña de la Policía Nacional del Perú (DEPSAM), brigadistas de Socorro Andino Peruano y miembros de la AGMP. Asimismo, el Gobierno Regional de Áncash coordinó con la Fuerza Aérea del Perú (FAP) el despliegue de un helicóptero para facilitar la evacuación de los heridos y el traslado del cuerpo de la víctima mortal.


