El Sindicato Ferroviario (SF) ha llevado a cabo este miércoles una manifestación en Madrid para expresar su rechazo frontal a lo que califican como el «desmantelamiento del ferrocarril público». La movilización, que culminó en una marcha hacia la sede del operador ferroviario público, se enmarca en la segunda y última jornada de una huelga convocada por la organización sindical en protesta contra la venta de Renfe Mercancías y el cierre de diversas bases de mantenimiento en el territorio nacional.
Desde la dirección de Renfe, sin embargo, ha emitido un comunicado asegurando que la prestación de los servicios se ha desarrollado con normalidad. La compañía fundamenta esta afirmación en la reducida participación de la plantilla en esta segunda jornada de paro, cifrando la adhesión al movimiento en un 1,5 %. Estas cifras coinciden con los datos registrados durante la primera jornada de huelga, celebrada el pasado 29 de junio.
El desglose detallado de la participación proporcionado por Renfe revela que, durante el turno de noche, ningún trabajador de las distintas unidades del grupo —que incluyen Renfe Operadora, Renfe Viajeros, Renfe Mercancías, Renfe Ingeniería y Mantenimiento, Renfe Alquiler Material Ferroviario y Renfe Proyectos Internacionales— se sumó a la convocatoria. En el turno de mañana, la participación fue del 1,58 %, mientras que en el turno de tarde ascendió al 3,43 %.
En cuanto al impacto en la circulación, Renfe informó que, de todos los trenes de servicios comerciales programados para el día de hoy en la red, que comprenden AVE, Avlo, Alvia, Euromed e Intercity, solo se han suprimido siete convoyes. Por otro lado, en los servicios públicos, que abarcan Cercanías, Rodalies y Media Distancia, se ha registrado la supresión del 3,5 % de los trenes en el conjunto del territorio español.
Ante la publicación de estas estadísticas, el portavoz del Sindicato Ferroviario, Rafa Escudero, ha cuestionado la veracidad de los datos de seguimiento. Según Escudero, estas cifras han perdido su valor tanto en la jornada del 29 de junio como en la de hoy, alegando que Renfe está ejecutando un «boicot» a la huelga mediante la entrega de más cartas de servicios mínimos de las que establece la orden ministerial reguladora.
Durante la manifestación, en la que participaron aproximadamente 150 personas, Escudero detalló que el núcleo del conflicto es el incumplimiento de un acuerdo firmado el 23 de noviembre de 2023 con el ministro de Transportes, Óscar Puente. En dicho pacto, relativo a la búsqueda de un socio estratégico para reflotar Renfe Mercancías, se había comprometido que la entrada de dicho socio no tendría repercusiones negativas sobre el empleo ni sobre las condiciones laborales de la plantilla del grupo público. El acuerdo aseguraba que los trabajadores seguirían conduciendo los trenes de mercancías y manteniendo las locomotoras y vagones.
No obstante, el sindicato denuncia que se ha procedido a licitar el mantenimiento de las locomotoras diésel serie 333. Estas tareas, que anteriormente se realizaban en los talleres de Renfe situados en Vicálvaro (Madrid), Salamanca, Ourense y Sevilla, han pasado ahora a manos de una empresa privada. A esto se suma el cierre del taller de material remolcado de Miranda de Ebro (Burgos), dedicado a la reparación de vagones de mercancías, así como el cierre, efectivo desde el 1 de julio, de las bases de asistencia técnica en Santurtzi (Vizcaya), Portbou (Girona), Irún (Gipuzkoa), Sagunto (Valencia) y Escombreras (Murcia).
Para el SF, estas acciones constituyen un «fraude» por parte del Ministerio de Transportes y la dirección de Renfe, quienes, a juicio del sindicato, buscan desmantelar la red de mercancías antes de formalizar el acuerdo definitivo con Medway, el socio estratégico. Escudero advirtió que es probable que en los próximos meses surja un «conflicto más gordo» cuando Renfe intente aplicar el acuerdo con Medway a los maquinistas de mercancías.
El portavoz estima que el impacto directo afectará a unas 1.100 personas en el ámbito de Renfe Mercancías. Si se suman las consecuencias en los talleres, el número de trabajadores que sufrirían la privatización de la filial ascendería a unos 2.000. Además, advirtió que esto podría afectar al resto de la plantilla, ya que el personal saliente de Renfe Mercancías tendría que ser reubicado en puestos de Renfe Viajeros.
Finalmente, Escudero denunció la falta de diálogo, asegurando que no ha habido contacto con la empresa desde el 16 de marzo de 2025, fecha en la que el SF no firmó el acuerdo suscrito por los tres sindicatos mayoritarios sobre el traspaso de Rodalies y el socio de mercancías. El portavoz atribuyó esta situación a la «soberbia» del presidente de Renfe, quien, según Escudero, no ha tenido la dignidad de contactar con el sindicato ni siquiera ante incidentes graves, accidentes o apagones. Por el momento, el sindicato no prevé nuevas movilizaciones y definirá su hoja de ruta a través de asambleas con la plantilla.


