Máximo Kirchner regresó a la escena pública con una actividad en Carmen de Areco, localidad perteneciente al pequeño distrito de la Segunda Sección electoral. Durante su intervención, el diputado nacional centró su discurso en dos ejes principales: la insistencia en la candidatura presidencial de su madre, Cristina Kirchner, y el lanzamiento de críticas directas hacia el actual gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof.
El encuentro se desarrolló en una charla ante un auditorio de aproximadamente 500 personas. La actividad tuvo lugar en los pagos de Iván Villagrán, el alcalde alineado con La Cámpora quien, días atrás, había planteado públicamente que Máximo Kirchner debería comenzar a construir su propia candidatura presidencial.
En el marco de este evento, y alimentando las suspicacias sobre una posible postulación del jefe de la organización denominada "La Cámpora", el espacio difundió un video con una carga simbólica particular. El material audiovisual estuvo acompañado por la música de la banda Divididos, específicamente con la voz de Ricardo Mollo entonando la frase “Qué ves, qué ves cuando me ves”. Este mensaje fue interpretado como una sugerencia sobre la inevitable asociación de la figura de Máximo con la de Cristina Kirchner.
El discurso del diputado nacional estuvo marcado por la interna que actualmente mantiene el kirchnerismo con Axel Kicillof. En este sentido, Máximo Kirchner insistió en la necesidad de que la ex presidenta sea la candidata, a pesar de que pesa sobre ella una inhabilitación para ejercer cargos públicos. Al referirse a esta postura, señaló que proponer a Cristina no tiene como objetivo "joder el destino a nadie, ni hacer una maldad", sino que responde a la convicción de que ella es la persona más capacitada para el cargo. Estas palabras fueron interpretadas como una referencia directa a las intenciones de Kicillof de inscribirse en la carrera presidencial para el próximo año.
La tensión aumentó cuando el diputado se volvió más explícito en sus reproches hacia el Gobernador. Máximo cuestionó que las discusiones internas se centren en cuestiones personales, afirmando que “no puede ser que las discusiones solamente pasen por algún hombrecito si se siente bien o mal tratado y no cómo se siente la gente”. En una frase contundente, disparó que ningún dirigente puede presentarse como víctima de otro, asegurando que “la única víctima es la gente”.
Este acto se suma a una cadena de tensiones crecientes entre el sector liderado por Máximo y la gestión de Kicillof. Esta confrontación quedó evidenciada también en las declaraciones de Facundo Tignanelli, uno de los lugartenientes de Máximo Kirchner. Tignanelli realizó una comparación directa entre el gobernador y Augusto Timoteo Vandor, quien en la década de los 70 propuso la existencia de un peronismo sin Perón. Esta analogía surgió al analizar que existen sectores dentro del peronismo que consideran como una “utopía” la posibilidad de que Cristina Kirchner pueda volver a ser candidata.
Finalmente, el diputado nacional sostuvo que la única alternativa electoral viable frente a Javier Milei es Cristina Kirchner. Según su visión, a partir de esa premisa se deben ordenar los factores del peronismo de cara al año entrante. Mientras se mantiene este debate interno, han comenzado a surgir propuestas dentro del espacio para que sea el propio Máximo Kirchner quien encabece la candidatura presidencial.


