El ascenso político de Graham Platner, quien pasó rápidamente del anonimato a convertirse en el candidato del Partido Demócrata para disputar el Senado de los Estados Unidos por el estado de Maine, ha culminado en un colapso catastrófico. El impulsor de esta caída ha sido un grave escándalo sexual que ha dejado al aspirante sin el respaldo de su propia estructura partidaria.
Platner había sido seleccionado por los demócratas con el objetivo estratégico de desbancar a la senadora republicana Susan Collins. Collins, quien ha ocupado el cargo durante cinco mandatos, representa un objetivo prioritario para la oposición, ya que es la única republicana en el Congreso que representa a un estado que fue ganado por los demócratas en las elecciones presidenciales de 2024.
La importancia de esta contienda trasciende las fronteras de Maine, pues es fundamental para que la oposición logre recuperar el control del Senado en las legislativas de noviembre. Para alcanzar ese objetivo, los demócratas necesitan arrebatar cuatro bancas al oficialismo y retener las propias, posicionando al estado de Maine como un punto clave de su estrategia electoral.
El miércoles por la noche, Platner anunció la suspensión de su campaña. Esta decisión llegó después de que el medio Político publicara un artículo con acusaciones detalladas de una exnovia. Según el testimonio, Platner habría ingresado sin invitación en su domicilio en el año 2021 mientras se encontraba en estado de embriaguez y la habría agredido sexualmente. Por su parte, el candidato ha negado rotundamente dicha acusación.
Sin embargo, esta denuncia de agresión sexual es solo la culminación de una serie de controversias que han perseguido al novato desde que inició su camino en la contienda en agosto pasado. Previamente, habían surgido informes sobre publicaciones ofensivas en redes sociales, la existencia de un tatuaje en su pecho con connotaciones nazis y el envío de mensajes de texto sexualmente explícitos a diversas mujeres después de haberse casado en 2023. Asimismo, exnovias habían denunciado un comportamiento "tóxico" y amenazante. A pesar de este historial, el 72% de los demócratas de Maine lo habían respaldado en las elecciones primarias.
En esta ocasión, las negativas de Platner no fueron suficientes para sostener su candidatura. En pocas horas, el apoyo político desapareció. Tanto figuras demócratas estatales como nacionales, incluyendo a sus aliados más cercanos del ala progresista, decidieron abandonarlo. Casi de inmediato, el partido nacional informó que cesaría todo financiamiento para su campaña, dejando claro que su retiro era inevitable.
Al hacer público el fin de su carrera electoral, Platner aseguró que su renuncia no se debía a la acusación sexual, sino a las "estructuras que nos están arrebatando quienes están en el poder". El dirigente advirtió que no presentará formalmente la documentación de su retiro hasta que tenga la certeza de que su reemplazo será elegido a través de un proceso "abierto y democrática".
Actualmente, el Partido Demócrata se enfrenta a la urgencia de encontrar un sustituto antes de la fecha límite impuesta por el estado, que vence el 27 de julio. Aunque se prevé una convención en las próximas dos semanas para definir la alternativa, la tarea resulta sumamente compleja. Además, la elección del nuevo candidato ha provocado un choque interno entre los sectores progresistas y moderados del partido.
El proceso de selección de Platner ha sido cuestionado como un fallo de investigación. Según informó The Wall Street Journal, Dan Moraff, el principal estratega del candidato, evitó pagar una verificación de antecedentes exhaustiva, la cual tiene un costo de 20.000 dólares y puede demorar varias semanas. En su lugar, Moraff solicitó una revisión más económica y rápida que se completara en pocos días.
Este escenario también pone en evidencia errores de la cúpula del partido. Chuck Schumer, líder de la minoría en el Senado, quien había intentado frenar la candidatura de Platner, también es señalado como responsable. Schumer interpretó erróneamente los deseos del electorado demócrata al intentar favorecer la candidatura de la gobernadora de Maine, Janet Mills, de 78 años, creando así el vacío político que Platner terminó llenando.

