El Ministerio de Energía del Gobierno de Cuba informó este lunes a través de sus redes sociales que la red eléctrica de la isla ha sufrido un colapso total. Según el comunicado oficial, se ha producido una “desconexión total del sistema”, dejando al país sumido en un apagón nacional mientras la nación continúa enfrentando una crisis energética prolongada y profunda. El operador de la red eléctrica ha indicado que ya se encuentran realizando las investigaciones pertinentes para determinar la causa exacta de este fallo sistémico.
Ante la gravedad de la situación, el ministro de Energía, Vicente de la O Levy, manifestó que los funcionarios técnicos están trabajando intensamente para restablecer la energía eléctrica en todo el territorio. Como medida de contingencia, el ministro confirmó la activación de “microsistemas” de emergencia. Estas unidades están diseñadas para garantizar el abastecimiento energético de los servicios vitales, priorizando aquellas instalaciones esenciales para la supervivencia y el funcionamiento básico de la sociedad.
Este colapso no es un hecho aislado, ya que Cuba ha experimentado diversos apagones nacionales en los últimos años. La infraestructura eléctrica del país, descrita como envejecida, lucha constantemente por satisfacer la demanda energética de la población y la industria. La situación se ha vuelto particularmente crítica este año, debido a que Estados Unidos ha ejercido presión sobre los principales proveedores de petróleo de la isla, obligándolos a detener los envíos de combustible. Esta asfixia en el suministro de hidrocarburos ya había provocado consecuencias graves en marzo, mes en el que se registraron al menos dos apagones totales en el transcurso de una sola semana.
Desde la esfera política, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, utilizó la plataforma X para expresar sus críticas hacia el gobierno de Estados Unidos. Díaz-Canel señaló que el bloqueo a las importaciones de combustible es una estrategia deliberada de Washington, afirmando que el objetivo de estas medidas es inducir “una explosión social por asfixia” dentro de la isla.
Por su parte, Estados Unidos sostiene que el control económico asfixiante es una herramienta necesaria para obligar al Gobierno cubano a abrir su hermético sistema político y facilitar la llegada de inversión extranjera directa. En respuesta a estas presiones, la Asamblea Nacional de Cuba aprobó el mes pasado un conjunto amplio de reformas económicas orientadas a abrir la economía del país. No obstante, el ministro de Comercio Exterior aclaró en declaraciones a CNN que dichas medidas no fueron aprobadas como respuesta a presiones externas. Esta postura fue contrastada por un portavoz del Departamento de Estado de EE.UU., quien calificó las reformas cubanas como “modestas, largamente postergadas y, en última instancia, señales de humo superficiales”.
A pesar de las tensiones, se han mantenido canales de comunicación en las últimas semanas. En mayo, el director de la CIA, John Ratcliffe, se reunió con los jefes de espionaje cubanos en La Habana. Simultáneamente, el comandante del Comando Sur de EE.UU. mantuvo encuentros con altos funcionarios militares cubanos en el perímetro de la Estación Naval de la Bahía de Guantánamo. Estas reuniones ocurren en un contexto donde EE.UU. acusa a Cuba de albergar puestos de escucha de Rusia y China, además de obstaculizar los intereses estadounidenses en la región, acusaciones que el gobierno cubano niega rotundamente.
El impacto de la crisis energética ha trascendido lo técnico para convertirse en un problema humanitario que pone a prueba servicios fundamentales como la sanidad, el transporte y la educación. Asimismo, las nuevas sanciones impuestas por Estados Unidos han deteriorado la economía general y han dificultado la llegada de turistas a la isla. Sobre este punto, el ministro de Comercio Exterior e Inversión de Cuba, Oscar Pérez-Oliva Fraga, fue tajante al ser consultado por CNN sobre la crisis humanitaria, acusando a Estados Unidos de aplicar un “castigo colectivo” y declarando que lo que ocurre actualmente contra el pueblo cubano es “un genocidio”.

