Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, ha manifestado su disposición a entablar negociaciones directas con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con el objetivo de encontrar una solución a la crisis que atraviesa Cuba. En una serie de entrevistas exclusivas concedidas al diario USA TODAY en La Habana durante el pasado mes de junio, Rodríguez Castro, conocido como "El Cangrejo", afirmó que, si fuera designado, podría negociar con cualquier representante del gobierno estadounidense, señalando explícitamente a Trump. No obstante, el coronel del Ministerio del Interior (MININT) enfatizó que, a pesar de su apertura al diálogo, "nunca sacrificaría los principios de la Revolución".
Estas declaraciones representan la primera vez que Rodríguez Castro, de 42 años, se pronuncia ante un medio de comunicación de Estados Unidos desde que surgieron versiones sobre su participación en conversaciones con representantes estadounidenses a principios de año. Durante los encuentros, que incluyeron una charla en el antiguo despacho de su abuelo en el Palacio de Convenciones, el coronel aseguró que no se considera un político ni ha tenido interés en la política, pero que actuaría en el diálogo con Washington si la Revolución así se lo solicitara.
En el transcurso de la entrevista, Rodríguez Castro confirmó haber mantenido contactos con figuras clave de la administración estadounidense. Reveló que habló por primera vez con el Secretario de Estado, Marco Rubio, en enero, poco después de que fuerzas militares de Estados Unidos capturaran al presidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, en Caracas. En aquel operativo murieron 32 soldados cubanos que formaban parte del equipo de seguridad de Maduro, algunos de los cuales eran conocidos personalmente por Rodríguez Castro. Posteriormente, volvió a coincidir con Rubio en San Kitts y Nevis durante una cumbre de la CARICOM y, en abril, se reunió en el Palacio de Convenciones con Jeremy Lewin, funcionario del Departamento de Estado y enviado de Rubio para asuntos de Cuba. Asimismo, estuvo presente durante la visita del director de la CIA, John Ratcliffe, a La Habana en mayo.
A pesar de que no ha habido un diálogo directo entre la administración Trump y el presidente Miguel Díaz-Canel, Rodríguez Castro afirmó trabajar en sintonía con el mandatario, a quien llama "Miguelito", asegurando que ambos comparten la misma visión sobre el futuro del país. Una de las revelaciones más destacadas es la influencia del coronel en el reciente plan de reformas económicas de 176 medidas. Según Rodríguez Castro, la concesión más significativa de este plan contempla la compensación a ciudadanos cubanos y estadounidenses cuyos bienes fueron confiscados a partir de 1959.
En el ámbito político y de seguridad, el nieto de Raúl Castro sostuvo que Cuba no representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos y rechazó que el país sea considerado un Estado patrocinador del terrorismo. Además, indicó que el gobierno cubano estaría dispuesto a liberar a personas consideradas presos políticos bajo las condiciones adecuadas.
Sobre su rol interno, Rodríguez Castro describió una rutina diaria que comienza a las 5 de la mañana, revisando informes clasificados de los ministerios del Interior, Relaciones Exteriores y las Fuerzas Armadas. Estos documentos los transporta en un portafolio de cuero Salvatore Ferragamo y los comenta posteriormente con su abuelo, quien a sus 95 años sigue siendo la figura histórica más influyente. Aunque no posee un cargo oficial ni aparece en los medios estatales, su cercanía con Raúl Castro le otorga un peso político que analistas consideran fundamental para servir de puente con Estados Unidos.
En cuanto a su estilo de vida, el coronel admitió haber realizado al menos 23 viajes a Panamá entre 2024 y finales de 2025 en un avión privado, donde fue visto adquiriendo artículos de lujo. En algunos de estos viajes estuvo acompañado por la general de brigada Ania Guillermina Lastres Morera, directora de la corporación GAESA. Rodríguez Castro justificó estos desplazamientos como búsquedas de oportunidades de inversión para Cuba. Respecto a su vestimenta de diseñador, vehículos de lujo y el uso de un reloj Rolex, afirmó que no posee fortuna propia y que dichos artículos son financiados por amigos adinerados y admiradores.
Finalmente, Rodríguez Castro compartió detalles personales sobre su familia y su fe en los líderes históricos. Mostró un medallón de oro con las iniciales de Fidel y Raúl Castro, subrayando que "los líderes históricos siempre tendrán su lugar". Su visión para Cuba es alcanzar una prosperidad elevada mediante un modelo de transformación socioeconómica "innatamente cubano", que podría integrar elementos de China o Vietnam, con la promesa de que pronto los cubanos encontrarán en su propia tierra todo lo que actualmente buscan en el extranjero.


