La cifra de víctimas mortales tras el doble terremoto que azotó Venezuela el pasado 24 de junio ha seguido ascendiendo, alcanzando ya los 3,342 fallecidos. De acuerdo con los reportes más recientes, el número de personas heridas se ha elevado a 16,740, reflejando la magnitud del desastre natural que impactó severamente la región de La Guaira.
En las últimas horas, las calles de la zona devastada han sido escenario de la llegada de decenas de "máquinas amarillas". Este despliegue de maquinaria pesada tiene como objetivo principal retirar los volúmenes masivos de escombros y acelerar las labores de recuperación de los cadáveres que aún permanecen bajo las estructuras colapsadas.
Mientras la maquinaria comienza a operar a mayor escala, se registra un cambio significativo en la composición de los equipos de emergencia. La gran mayoría de los grupos de rescatistas internacionales han iniciado su retirada. Actualmente, las labores en los edificios derruidos recaen principalmente en voluntarios venezolanos, bomberos, miembros de la defensa civil nacional y vecinos de las comunidades afectadas, quienes continúan removiendo escombros manualmente.
Sebastián Mocarquer, representante del equipo de las Naciones Unidas para la Evaluación y Coordinación de Desastres (Undac), explicó que a partir del séptimo día los equipos internacionales comenzaron su desmovilización. Aunque persisten algunos grupos, especialmente provenientes de Latinoamérica, que trabajan en puntos donde aún existen reportes de señales de vida, la mayor parte de la operación se ha centrado ahora en la recuperación de cuerpos con el apoyo de equipos locales.
Hasta el momento, permanecen en la zona 25 de los 77 equipos internacionales que habían sido desplegados. En total, 3,000 rescatistas de 31 países participaron en las labores iniciales. El organismo coordinador de la ONU entregó formalmente el testigo a la Protección Civil venezolana el pasado viernes 3 de julio, entidad que ahora lidera la gestión de las consecuencias de los sismos de magnitud 7.2 y 7.5 registrados el 24 de junio de 2026.
En el ámbito político, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, llevó a cabo el acto de despedida y condecoración de los rescatistas internacionales hasta el sábado 4 de julio. Entre las naciones reconocidas se encuentran España, Alemania, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, El Salvador, Eslovaquia, Jordania, Lituania, México, Panamá, Portugal, República Checa, República Dominicana, Turquía y Vietnam.
La situación humanitaria en Caraballeda, una de las áreas más golpeadas, sigue siendo crítica. A pesar de que las calles lucen más vacías, las aceras y parques continúan ocupados por carpas. Numerosos familiares se niegan a abandonar los alrededores de los edificios derruidos, donde aún se encuentran los restos de sus seres queridos.
Paralelamente, se ha observado un incremento en el desplazamiento interno de la población. Veronique Durroux, portavoz de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) para Latinoamérica y el Caribe, señaló que se han registrado traslados de personas hacia estados que no fueron afectados por el sismo, específicamente hacia Táchira y Zulia, en el oeste fronterizo con Colombia, y hacia Delta Amacuro, en el este del país.
El dolor persiste en zonas como Playa Grande. Mariana Hernández, quien lleva 11 días en los alrededores de un edificio de 12 plantas, clama por ayuda para rescatar a su hermana, su esposo y dos sobrinos. Hernández relató que el trabajo en el lugar ha sido sostenido por familiares y apoyos llegados de otros estados del país. En este sitio particular, un residente del edificio contrató una grúa grande y excavadoras para intentar sacar a su propia familia; mediante estos esfuerzos y la ayuda de voluntarios, se han recuperado 120 fallecidos solo en esa estructura, aunque se sabe que hay más personas atrapadas.
El impacto material es devastador. El Gobierno venezolano informó el 1 de julio que solo en Caraballeda se generaron 1.25 millones de toneladas de escombros. Las cifras oficiales indican que los temblores afectaron un total de 856 edificios, de los cuales 190 colapsaron totalmente.
La portavoz de OCHA subrayó que la magnitud de la destrucción es impresionante y destacó la urgencia de definir un plan para el manejo de los escombros. Actualmente, las excavadoras se limitan a amontonar los restos en solares vacíos o alrededores de las ruinas, mientras la organización internacional continúa apoyando en la fase de evaluación para determinar las acciones a seguir en la recuperación de la zona.

