Una reciente publicación realizada por el alcalde del distrito de Panamá, Mayer Mizrachi Matalon, ha provocado una nueva ola de controversia en el ámbito diplomático y social este fin de semana. El funcionario utilizó su cuenta oficial de Instagram para difundir un video que, acompañado de una música de tono circense, mostraba la ubicación exacta en la ciudad de Maturín, estado Monagas, de uno de los lotes de ayuda humanitaria enviados recientemente a Venezuela.
El punto central de la polémica radica en que los cargamentos de asistencia fueron equipados con dispositivos de rastreo AirTag, lo que permitió al alcalde monitorear el desplazamiento de los suministros en tiempo real. Aunque Mizrachi Matalon no incluyó comentarios extensos en su publicación, la naturaleza del video y el uso de la música fueron interpretados por diversos sectores como una insinuación directa de que parte de la asistencia destinada a los damnificados por los terremotos ocurridos el pasado 24 de junio había sido desviada de su destino original.
Esta interpretación se basó principalmente en un análisis geográfico: los suministros fueron detectados en Maturín, una ciudad que se encuentra a más de 500 kilómetros de distancia de las zonas más afectadas por el doblete sísmico, específicamente en el estado La Guaira. Para muchos observadores, la presencia de la ayuda tan lejos del epicentro de la tragedia sugería una irregularidad en la distribución de los recursos humanitarios.
Sin embargo, tras la difusión del video y el ruido generado en redes sociales, fuentes vinculadas al operativo de atención a los damnificados brindaron aclaraciones detalladas para desmentir cualquier irregularidad. Según la información divulgada, la ubicación de la ayuda en Maturín responde a un plan de asistencia y reubicación temporal. Se informó que al menos 63 personas, provenientes de diversas zonas afectadas como Catia La Mar en el estado La Guaira, así como de Caracas y El Junquito, fueron trasladadas temporalmente a la ciudad de Maturín, en el estado Monagas, como parte de las labores de contingencia tras la emergencia.
Para dar mayor transparencia al proceso, se confirmó la identidad de la persona que recibió el cargamento rastreado. Se trata de Marjori Josefina Blanco Blanco, titular de la cédula de identidad V-14.073.005, quien es una sobreviviente directa del doblete sísmico registrado el 24 de junio. La situación de Blanco Blanco justifica plenamente su traslado: su vivienda, ubicada en Playa Grande, específicamente en el edificio Bahía del estado La Guaira, sufrió daños considerables a consecuencia de los movimientos telúricos. Debido a la inhabitabilidad de su hogar y la gravedad de la emergencia, la mujer se trasladó junto a sus familiares a la ciudad de Maturín, donde fue localizada la ayuda.
En declaraciones recogidas por el medio AlbertoNews, una fuente consultada fue categórica al respecto: «La ayuda no fue desviada; llegó a una víctima de la tragedia plenamente identificada». Con esta declaración, se busca cerrar la brecha de malentendidos generada por la publicación del alcalde panameño, subrayando que el destino final de los suministros fue, efectivamente, una persona afectada por el desastre natural, independientemente de su ubicación geográfica actual.
Finalmente, se revelaron detalles técnicos sobre el método de rastreo utilizado en el envío. La información señala que el dispositivo AirTag, que permitió al alcalde Mizrachi Matalon ubicar el lote en el estado Monagas, se encontraba oculto estratégicamente dentro de un paquete de toallas húmedas de limpieza, el cual formaba parte de los artículos de higiene incluidos en la ayuda humanitaria. Este detalle técnico explica cómo el seguimiento fue posible, aunque el resultado final del rastreo terminó confirmando la entrega efectiva de los insumos a quienes realmente los necesitaban.

