Ezra Jin, el fundador de una de las iglesias clandestinas más prominentes de China, ha sido liberado de prisión y se ha reunido nuevamente con su familia en Estados Unidos. La noticia fue confirmada por su hija, Grace Jin Drexel, en declaraciones brindadas a la cadena CNN, marcando el fin de un periodo de detención y aislamiento.
Jin es el fundador de la Iglesia Zion, una congregación que se convirtió en blanco de las autoridades chinas. El pastor fue uno de los numerosos feligreses afectados por una amplia represión llevada a cabo por el gobierno chino hacia finales del año pasado. Esta acción se enmarca en la postura sostenida por las autoridades de China, que consideran al cristianismo como una influencia extranjera indeseada y una amenaza potencial para el control gubernamental sobre la población.
En China, si bien la práctica religiosa es legal, se encuentra bajo un control y vigilancia estrictos por parte del Estado. El gobierno chino registra y autoriza únicamente a las iglesias denominadas "oficiales", mientras que aquellas que operan fuera de este registro, como la Iglesia Zion, son perseguidas y vigiladas.
La liberación de Ezra Jin se produjo tras una gestión diplomática de alto nivel. Según se informó, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planteó personalmente el caso del pastor al líder chino, Xi Jinping, durante una visita oficial a Beijing realizada en el mes de mayo.
Grace Jin Drexel expresó el sentimiento de su familia ante el regreso de su padre. “Nos sentimos abrumados de alegría. Damos gracias a Dios por este tremendo milagro”, afirmó en una declaración familiar. Asimismo, Drexel extendió su agradecimiento a la administración estadounidense, señalando el liderazgo del presidente Trump, aunque subrayó que el resultado final no habría sido posible “sin la intervención directa del presidente Xi Jinping”.
La hija del pastor manifestó su esperanza de que este evento sea “una señal de un giro positivo para las personas de fe en China y para las relaciones entre nuestras dos naciones”.
El historial de Ezra Jin con las autoridades chinas se remonta a la fundación de la Iglesia Zion en Beijing en el año 2007. Debido a que la represión contra las iglesias no registradas se intensificó significativamente en 2018, Jin y su familia decidieron trasladarse a Estados Unidos con la intención de apaciguar la presión de las autoridades chinas. Sin embargo, mientras su familia permanecía en territorio estadounidense, Jin regresó a China para brindar apoyo a los miembros de su iglesia que continuaban siendo hostigados. Tras su regreso, las autoridades le prohibieron salir del país.
La situación se volvió crítica en octubre del año pasado, cuando Grace Jin Drexel, quien se desempeña como miembro del personal en el Senado de los Estados Unidos, informó que habían perdido todo contacto con su padre. Este hecho motivó que Drexel solicitara formalmente la ayuda de la administración de Donald Trump para asegurar la liberación de Ezra Jin.
A pesar de la alegría por el regreso del pastor, diversos grupos de derechos humanos han aprovechado el hecho para recordar que la situación de los prisioneros religiosos en China sigue siendo precaria. Brian Tronic, director del programa "Free Them All: The Fred Hiatt Program to Free Political Prisoners" de Freedom House, celebró la noticia pero instó a Estados Unidos a hacer más. Tronic señaló que, aunque la liberación es un consuelo para la familia y los simpatizantes, no se debe olvidar a los líderes y miembros de la Iglesia Zion que permanecen detenidos, así como a otros asociados que enfrentan cargos penales graves.
En la misma línea, el reverendo Dr. Bob Fu, presidente de ChinaAid, organización dedicada a la defensa de la libertad religiosa en China, calificó la liberación como una “victoria inmensa”. No obstante, enfatizó que el trabajo no ha terminado “hasta que cada prisionero de fe sea libre”. El Dr. Fu hizo un llamado respetuoso al presidente Trump para que la libertad religiosa y la liberación de todos los prisioneros de fe continúen siendo una prioridad máxima en cada encuentro diplomático con Beijing.
Hasta el momento, CNN ha contactado al Ministerio de Asuntos Exteriores de China, a la Casa Blanca y al Departamento de Estado de EE.UU. para obtener comentarios adicionales sobre este caso, aunque no se han reportado respuestas oficiales hasta el cierre de esta nota.


