La inseguridad ciudadana y la violencia criminal han vuelto a golpear con dureza al sector del transporte interprovincial en Lima. En un hecho que evidencia la vulnerabilidad de los transportistas, una unidad de la empresa San Cristóbal–Emmanuel fue blanco de un ataque armado en el distrito de San Martín de Porres, marcando el segundo atentado directo contra esta compañía de transportes en un lapso menor a 48 horas.
El atentado más reciente ocurrió alrededor de las 7:40 p. m., en un punto neurálgico de la zona norte de la capital: la altura del óvalo Tomás Valle, en las inmediaciones del centro comercial Plaza Norte. Según los primeros reportes recogidos en la escena, sujetos desconocidos interceptaron la unidad de la empresa Emmanuel y, sin mediar palabra, abrieron fuego en reiteradas oportunidades. Los disparos fueron dirigidos específicamente contra la cabina del conductor, quien se encontraba operando el vehículo en ese momento.
La víctima ha sido identificada como Gary Yarleque, un hombre de 53 años, quien resultó herido de gravedad tras recibir múltiples impactos de bala mientras conducía. La violencia del ataque dejó constancia de la intención de causar daño directo al trabajador, quien quedó atrapado en la cabina mientras los atacantes huían del lugar. Ante la emergencia, fueron los propios pasajeros quienes, en un acto de solidaridad y urgencia, procedieron a evacuar el vehículo y brindaron los primeros auxilios al chofer herido, antes de que este fuera trasladado de emergencia al Hospital Nacional Cayetano Heredia.
La intervención de la Policía Nacional del Perú (PNP) no se hizo esperar. Efectivos policiales y peritos de criminalística procedieron a cercar la escena del crimen para realizar el levantamiento de evidencias. Durante las diligencias, los especialistas hallaron cinco casquillos de bala en el área. El análisis preliminar de los daños en el vehículo reveló que tres impactos de bala se concentraron directamente en el parabrisas, precisamente a la altura del asiento del conductor, lo que refuerza la tesis de un ataque planificado y dirigido.
La tragedia se extendió hasta las puertas del nosocomio. Tras el ingreso de Gary Yarleque al Hospital Nacional Cayetano Heredia, su esposa denunció públicamente que el trabajador no había podido ser intervenido quirúrgicamente de manera inmediata. A través de una transmisión en vivo para el portal Huaral Al Instante, la mujer manifestó que los médicos no podían operar al paciente debido a la falta de camas disponibles en el centro asistencial. Ante la gravedad de la situación, la familia solicitó el apoyo urgente de la ciudadanía para conseguir donantes de sangre.
Este hecho no es un incidente aislado. Se trata del segundo atentado registrado contra la compañía de transportes en menos de 24 horas. El primer ataque se produjo el pasado miércoles 1 de julio, cuando presuntos extorsionadores balearon un bus interprovincial de la misma empresa en el distrito de Los Olivos. En aquella ocasión, la unidad viajaba con destino a Huaral y transportaba a 20 pasajeros, quienes fueron testigos de la agresión armada.
La recurrencia de estos ataques ha generado un clima de terror entre los trabajadores del sector. Un representante del gremio de transportistas, en declaraciones brindadas al portal Huaral Mundo Informativo, expresó la desesperación de quienes día a día operan las rutas: “Ya no podemos trabajar con miedo. Exigimos que el Gobierno y la Policía actúen de inmediato. Cada día salimos a la ruta sin saber si vamos a regresar”.
Por su parte, los agentes de la Comisaría de San Martín de Porres han iniciado las diligencias correspondientes para identificar y capturar a los autores materiales de este nuevo crimen. La principal hipótesis manejada por la Policía Nacional vincula ambos atentados a una presunta red de extorsión dedicada al cobro de cupos, una modalidad delictiva que ha azotado sistemáticamente al transporte público y privado.
Ante la gravedad de las reiteradas agresiones sufridas en menos de dos días, los directivos de la empresa Emmanuel se encuentran en una situación crítica. Debido al riesgo inminente para la vida de sus choferes y el personal operativo, la compañía evalúa la posibilidad de suspender temporalmente sus servicios, lo que dejaría a decenas de usuarios sin transporte y aumentaría la presión sobre las autoridades para restablecer el orden y la seguridad en las rutas interprovinciales.


