La ciudad de Luque, en Paraguay, fue la sede de la 68 Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur, un encuentro que concluyó este martes dejando un balance centrado en la expansión comercial hacia Asia y la resolución de tensiones internas sobre la implementación de tratados internacionales. El bloque cerró la jornada con el desafío prioritario de alcanzar un acuerdo basado en la «justicia» para la puesta en marcha de su histórico acuerdo de libre comercio con la Unión Europea (UE), mientras simultáneamente daba un paso estratégico al iniciar negociaciones formales con Japón.
Durante el discurso de apertura, el presidente de Paraguay y anfitrión del encuentro, Santiago Peña, hizo un llamado enfático a los países miembros para que la asignación de las cuotas comerciales se realice bajo criterios de equidad. El mandatario cuestionó la utilidad de un tratado de libre comercio que, en lugar de corregir las asimetrías ya existentes entre los socios, termine reproduciéndolas. Peña subrayó que la solicitud de reconocimiento de estas diferencias no constituye una petición de privilegios, sino una demanda de equidad necesaria para el equilibrio del bloque.
Paraguay, que ha llegado a definirse a sí mismo como el «hermano menor» del Mercosur debido a que posee un desarrollo industrial inferior en comparación con sus socios regionales, tenía como objetivo principal zanjar la disputa sobre las cuotas durante esta cumbre. No obstante, el ministro de Relaciones Exteriores paraguayo, Rubén Ramírez, informó en conferencia de prensa que el tema permanece «en negociación». Esta situación se debe a la aplicación asimétrica que ha tenido el acuerdo en sus fases iniciales. Ramírez insistió en que la aspiración del gobierno paraguayo es que la distribución de las cuotas se realice en partes iguales, tomando en cuenta los esfuerzos realizados por el país.
El canciller Ramírez reconoció que las discusiones han sido «arduas» y confirmó que el diálogo continuará en octubre, mes en el que los socios se reunirán nuevamente. El objetivo es evitar que se aplique la lógica de que «el primero llegado sea el primero servido», una dinámica que, según el funcionario, iría en contra del espíritu de integración y cooperación del grupo.
En paralelo a las tensiones por las cuotas con Europa, el Mercosur anunció el inicio formal de las negociaciones para la firma de un Acuerdo de Asociación Económica (AAE) con Japón, instrumento que funciona en la práctica como un acuerdo de libre comercio. Este movimiento se enmarca en la estrategia del bloque para expandir su presencia en los mercados asiáticos.
En el marco de la rotación de liderazgos, Uruguay asumió la presidencia semestral del ente de integración. El presidente uruguayo, Yamandú Orsi, adelantó que en los próximos meses se trabajará para acercar las posturas comerciales con Japón. Asimismo, Orsi destacó que su gestión se centrará en avanzar en la implementación de los acuerdos comerciales concluidos recientemente, poniendo especial énfasis en el tratado con la Unión Europea y el EFTA. Además, el mandatario uruguayo señaló que su país impulsará la conclusión de las negociaciones con Canadá y Emiratos Árabes Unidos, además de buscar avances con India y Vietnam.
En el plano político y diplomático, la cumbre contó con la ausencia del presidente argentino, Javier Milei. A pesar de ello, el bloque manifestó su respaldo al Gobierno del presidente boliviano Rodrigo Paz, expresando en una declaración conjunta su preocupación por la situación en Bolivia tras siete semanas de manifestaciones violentas.
Finalmente, los líderes del Mercosur dedicaron un espacio significativo a expresar su solidaridad con Venezuela, país afectado recientemente por un doble terremoto de magnitudes 7,2 y 7,5. Según evaluaciones rápidas realizadas por la NASA mediante imágenes satelitales, el desastre dejó al menos 1.943 fallecidos y cerca de 59.000 edificaciones dañadas. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, calificó las pérdidas humanas y materiales como «incalculables» y lideró un minuto de silencio por las víctimas, al cual se sumaron todos los presentes.
El presidente boliviano, Rodrigo Paz, afirmó que es fundamental que Venezuela no se sienta sola en este momento, calificando los hechos como «tristes para todos los latinoamericanos». Por su parte, el presidente uruguayo indicó que las autoridades de gestión de riesgo de los países miembros ya se coordinaron para el envío de ayuda humanitaria.
Cerrando las intervenciones, el canciller argentino, Pablo Quirno, manifestó la solidaridad de su país y recordó que la administración de Javier Milei ha puesto a disposición asistencia humanitaria, equipos especializados y capacidades logísticas para apoyar las tareas de rescate de sobrevivientes atrapados bajo los escombros en territorio venezolano.


