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Condenan a 30 años de prisión al magnate chino Guo Wengui por fraude millonario

Un magnate empresarial chino multimillonario y autoexiliado —que en su día figuró entre los hombres más ricos de China— fue condenado el lunes a 30 años de prisión en Estados Unidos por un fraude financiero que, según un juez federal, costó cientos de millones de dólares a más de 1.000 personas en todo el mundo.

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Condenan a 30 años de prisión al magnate chino Guo Wengui por fraude millonario
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El magnate chino Guo Wengui fue condenado a 30 años de prisión en Nueva York tras ser hallado culpable de un fraude financiero masivo que afectó a más de mil personas en todo el mundo. La jueza Analisa Torres determinó que el empresario utilizó cientos de millones de dólares para financiar un estilo de vida extravagante, incluyendo mansiones y yates, mientras sus víctimas perdían los ahorros de toda su vida. Además de la condena carcelaria, el tribunal ordenó el pago de 889 millones de dólares en restitución a los afectados. Aunque el acusado alegó que sus acciones formaban parte de una lucha política contra el Partido Comunista Chino y denunció persecución, la justicia estadounidense concluyó que se aprovechó del sistema para prosperar mediante el engaño sin mostrar arrepentimiento alguno.

Un juez federal de Manhattan ha condenado el pasado lunes a 30 años de prisión al magnate empresarial chino Guo Wengui, quien en el pasado fue uno de los hombres más ricos de su país. El multimillonario autoexiliado fue hallado responsable de un fraude financiero masivo que, según determinó la jueza Analisa Torres, provocó pérdidas de cientos de millones de dólares a más de 1.000 personas en diversas partes del mundo.

Durante la lectura de la sentencia, que tuvo lugar en una sala de audiencias abarrotada de simpatizantes del condenado, la jueza Torres fue tajante al señalar que Guo se aprovechó de individuos que buscaban promover la democracia en China. Según la magistrada, el acusado utilizó el dinero de sus víctimas para financiar un estilo de vida caracterizado por la opulencia y el exceso. Como parte de la sentencia, la jueza ordenó que Guo realice el pago de 889 millones de dólares en concepto de restitución a los afectados.

Antes de que se dictara la sentencia, Guo Wengui utilizó su tiempo de comparecencia para quejarse del trato recibido mientras permanecía en prisión. A través de un intérprete, relató que había sido trasladado al hospital la madrugada del lunes debido a malestares físicos, asegurando que había vomitado repetidamente antes de ser llevado al tribunal. Sus declaraciones contrastan con la postura de la fiscalía, que lo describió como un simulador de enfermedades. Durante la sesión, Guo fue visto secándose la boca repetidamente con un pañuelo de papel.

En cuanto al fondo del caso penal, el magnate defendió sus intenciones y reafirmó su postura política, declarando que el motivo principal de su traslado a Estados Unidos fue la intención de destruir al Partido Comunista Chino (PCC). A pesar de esta defensa, la jueza Torres destacó que Guo no ha asumido responsabilidad alguna por sus actos e insistió en que su conducta no perjudicó a nadie, llegando incluso a instar a sus seguidores a acosar e intimidar a quienes hablaran en su contra.

El impacto humano del fraude quedó evidenciado cuando la jueza leyó fragmentos de cartas enviadas por las víctimas. En estos testimonios, los afectados describieron la pérdida de los ahorros de toda su vida, así como estados de ansiedad intensa y vergüenza. Algunos relataron cómo sus propias familias se volvieron contra ellos debido a la decisión de invertir en los negocios de Guo. Wei Chen, una de las víctimas que testificó durante el proceso, afirmó ante la jueza que el fraude destruyó completamente su vida y la de su entorno familiar.

La fiscalía había solicitado una condena de al menos 30 años, calificando el fraude cometido entre 2018 y 2023 como "asombroso". Los fiscales argumentaron que este esquema dejó un rastro de familias devastadas financiera, emocional y psicológicamente. Según los documentos judiciales, la riqueza obtenida ilícitamente permitió a Guo mantener un tren de vida extravagante que incluía mansiones, yates, coches de carreras, ropa de diseño y mobiliario suntuoso. Entre sus propiedades destacaba un apartamento de lujo con vistas a Central Park y una membresía en el club de golf Mar-a-Lago, propiedad de Donald Trump.

El proceso judicial se extendió durante siete semanas, resultando en que Guo fuera declarado culpable de nueve de los 12 cargos penales presentados. La fiscalía detalló que el magnate engañó a miles de inversores mediante entidades bajo su control, entre las que se encontraban GTV Media Group Inc., la Himalaya Farm Alliance y la Himalaya Exchange.

Por su parte, la defensa sostuvo que Guo era víctima de una persecución omnipresente por parte del Partido Comunista Chino que amenazaba su vida, alegando que el partido reclutaba a élites de Estados Unidos para conspirar contra él. Sus abogados argumentaron que una condena prolongada validaría la campaña de desprestigio de China y alentaría la eliminación de disidentes. Asimismo, señalaron que Guo presentaba cicatrices y deformidades derivadas de torturas físicas sufridas en China y posteriores cirugías entre 1993 y 2022.

Finalmente, se recordó el vínculo de Guo con el estratega político Steve Bannon, con quien anunció en 2020 una iniciativa para derrocar al gobierno chino. Aunque las autoridades chinas lo han acusado de delitos como violación, secuestro y soborno —cargos que Guo niega—, el gobierno estadounidense concluyó que el acusado se aprovechó de la laxitud de las leyes de asilo para prosperar mediante el engaño, sin mostrar arrepentimiento alguno por sus acciones.

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