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Expertos: Elección de directiva en Asamblea Nacional prioriza el poder sobre las propuestas ideológicas

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Expertos: Elección de directiva en Asamblea Nacional prioriza el poder sobre las propuestas ideológicas
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La elección de la junta directiva de la Asamblea Nacional ha dejado de ser un espacio de debate ideológico para convertirse en una simple disputa de poder. Expertos coinciden en que el proceso se define mediante negociaciones y alianzas estratégicas cuyo único fin es controlar la agenda parlamentaria para favorecer intereses partidistas, ignorando cualquier plan de gobierno concreto. Este fenómeno, que persiste desde hace más de veinte años, refleja una crisis profunda donde la lucha por el poder político es, en realidad, una batalla por el poder económico. En este escenario, la presidencia funciona como una pieza clave para sostener acuerdos burocráticos, priorizando el beneficio de grupos específicos sobre el bienestar general de la sociedad.

El proceso de elección de la junta directiva de la Asamblea Nacional ha sido objeto de un análisis crítico por parte de politólogos y analistas políticos, quienes coinciden en que este procedimiento ha dejado de ser un espacio para el debate de visiones ideológicas o propuestas legislativas concretas. Según los expertos, en los últimos años el proceso ha estado marcado predominantemente por disputas de poder entre las distintas bancadas y los partidos políticos que integran el Órgano Legislativo.

De acuerdo con el análisis de los especialistas, la conformación de la directiva no responde a un plan de gobierno parlamentario, sino que es el resultado de negociaciones y alianzas estratégicas. El objetivo principal de estas maniobras es garantizar el control total de la agenda parlamentaria, lo que permite a las fuerzas políticas asegurar la aprobación de proyectos de ley que resulten de interés para sus respectivos grupos, dejando en segundo plano el debate programático.

Sobre este fenómeno, el analista político Danilo Toro señaló que esta dinámica no es un hecho aislado ni reciente. Según Toro, el país ha presenciado disputas de poder en lugar de debates ideológicos durante más de dos décadas. El experto subrayó que esta situación no es exclusiva de la actual Asamblea, sino que se ha mantenido constante durante más de veinte años, periodo en el cual el poder se ha negociado directamente entre los diputados, omitiendo la confrontación de ideas o principios ideológicos.

Desde una perspectiva sociológica, Milcíades Pinzón aportó que la pugna por el control dentro de la Asamblea Nacional es un reflejo de lo que ocurre en la sociedad panameña en general. Pinzón sostiene que la disputa por el poder político es, en esencia, una lucha por el poder económico. Si bien el sociólogo reconoce que la competencia por el mando es una característica intrínseca de la actividad política en los parlamentos de los sistemas democráticos, advirtió que, en el caso local, esta situación evidencia una crisis importante del país. Para Pinzón, el conflicto interno en la Asamblea pone de manifiesto que los intereses de los partidos políticos y de diversos grupos prevalecen sobre el bienestar general.

En sintonía con estos planteamientos, el politólogo Samuel Prado consideró que, al momento de elegir a la junta directiva, las alianzas políticas que garantizan una mayoría tienen mucho más peso que las propuestas presentadas por los candidatos. Prado afirmó que, históricamente, la elección de la directiva del Órgano Legislativo se ha definido como una disputa de poder entre las bancadas y los partidos políticos, dependiendo en gran medida de su nivel de influencia o incidencia respecto al Órgano Ejecutivo.

Prado enfatizó que estas elecciones se definen mediante negociaciones debido a que los candidatos carecen de programas definidos. A juicio del politólogo, quien asuma la presidencia de la Asamblea debería establecer como prioridades la discusión del reglamento interno, la reducción del número de personas que trabajan en la institución y el cierre de aquellas oficinas que no cumplen una función operativa.

Asimismo, Samuel Prado destacó la relevancia estratégica de la presidencia de la Asamblea, describiéndola como la “bisagra” parlamentaria. Según su análisis, este cargo es fundamental porque es el mecanismo que garantiza la sostenibilidad de los acuerdos de poder establecidos. En este sentido, definió al legislativo como una “caja de resonancias de los intereses de las burocracias de la partidocracia”.

En conclusión, el consenso entre los analistas consultados indica que la elección de la presidencia y la junta directiva de la Asamblea Nacional es, primordialmente, una disputa de poder. El proceso se rige por la lógica de las alianzas y las negociaciones cerradas, desplazando cualquier intento de basar la conducción del parlamento en programas de trabajo o visiones ideológicas claras.

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