La candidata derechista Keiko Fujimori ha sido electa presidenta de Perú tras disputar unos comicios sumamente ajustados que marcan el retorno del fujimorismo al poder ejecutivo. El país, que atraviesa una crisis institucional crónica y se encuentra azotado por el crimen organizado, definió su rumbo político luego de un proceso de escrutinio que se extendió durante tres semanas posteriores a la segunda vuelta electoral.
De acuerdo con los datos finales publicados este lunes por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Fujimori, de 51 años, logró imponerse a su rival de izquierda, Roberto Sánchez, por un margen inferior a un punto porcentual. La candidata derechista obtuvo el 50,13% de los votos, mientras que Sánchez alcanzó el 49,86%. Esta diferencia numérica se traduce en una brecha estrecha de menos de 50.000 votos, lo que evidencia la polarización del electorado peruano.
Tras conocerse el 100% del escrutinio, Keiko Fujimori utilizó su cuenta en la red social X para expresar su postura. "Cada vez estamos más cerca de iniciar un camino de orden y esperanza para todos los peruanos", publicó la candidata. Asimismo, detalló que la ONPE ya ha procesado la totalidad de las actas y que todas las observaciones presentadas por los Jurados Electorales Especializados (JEE) han sido resueltas. Ante este escenario, Fujimori manifestó que aguarda la proclamación oficial por parte del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) con "humildad, prudencia y responsabilidad".
Se prevé que la autoridad electoral realice la proclamación oficial de los resultados en los próximos días, para posteriormente proceder a la entrega de las credenciales como presidenta electa el próximo 15 de julio. De concretarse este calendario, Fujimori asumirá la jefatura del Estado el 28 de julio, gobernando Perú hasta el año 2031 en un mandato de cinco años.
El triunfo de Fujimori representa el regreso del fujimorismo al poder central, más de dos décadas después de la caída de su padre, el expresidente Alberto Fujimori, quien gobernó el país entre 1990 y 2000 bajo un régimen descrito como autócrata. Este regreso se produce en un contexto donde el aumento de la criminalidad se posicionó como la principal preocupación de la ciudadanía durante el desarrollo de la campaña electoral.
Además de enfrentar el desafío de combatir la delincuencia, la futura mandataria tendrá la tarea de impulsar la economía nacional y poner fin a la inestabilidad institucional que ha caracterizado al país en los últimos años. Desde 2016, Perú ha tenido ocho presidentes, varios de los cuales fueron destituidos por el Congreso o se vieron obligados a renunciar antes de ser removidos formalmente.
La presidenta electa reconoció que la nación ha quedado "fragmentada" debido a la polarización generada durante la campaña y el estrecho margen de victoria obtenido en el balotaje. En este sentido, Fujimori subrayó la importancia de la conciliación, afirmando que existe la responsabilidad de escuchar a ambos sectores políticos. "Las puertas del diálogo están abiertas" para Roberto Sánchez y todas las fuerzas políticas, aseguró este lunes.
Por su parte, el candidato de izquierda, Roberto Sánchez, quien es considerado el heredero político del exmandatario Pedro Castillo —actualmente preso tras un intento fallido de autogolpe de Estado en 2022—, ha mantenido una postura crítica. Sánchez ha declarado que no reconocerá un eventual gobierno de Fujimori, basando sus argumentos en un presunto fraude relacionado con los votos emitidos en el exterior, aunque hasta el momento no ha aportado pruebas que sustenten dicha afirmación.
Durante el conteo de votos, ambos candidatos se alternaron la cabeza de la tabla, hasta que Fujimori logró consolidar una ventaja que resultó irreversible la semana pasada. Ante esta situación, Sánchez encabezó el sábado pasado una movilización en Lima, por segundo fin de semana consecutivo, junto a cientos de simpatizantes para exigir transparencia en el proceso.
Desde un balón, Sánchez manifestó a sus seguidores que hubo una "grave afectación del proceso electoral" y exigió transparencia total. El candidato izquierdista anunció que acudirá a instancias internacionales para buscar que se reconozca lo que él denomina como la "voluntad del pueblo".
Finalmente, Keiko Fujimori sustituirá el 28 de julio al mandatario interino, José María Balcázar, iniciando así un periodo presidencial que buscará estabilizar un país profundamente dividido.


