El balance de las consecuencias derivadas de los recientes sismos que han sacudido el territorio venezolano continúa en ascenso, reflejando una situación crítica en términos de pérdidas humanas y daños materiales. El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, fue el encargado de presentar este lunes la actualización oficial de las cifras, revelando que el número de víctimas mortales ha subido a 1.719 personas.
Este nuevo dato representa un incremento significativo respecto a la información difundida el pasado domingo, día en que el balance oficial contabilizaba 1.450 fallecidos. El aumento en la cifra de víctimas se produce en un contexto donde las labores de rescate y la evaluación de los daños en las zonas más afectadas siguen en curso, permitiendo el hallazgo de más cuerpos y la confirmación de nuevas defunciones.
Además de las víctimas mortales, el reporte oficial detalla que el número de personas heridas asciende a 5.034. Esta cifra pone de manifiesto la magnitud del impacto de los sismos sobre la población civil, quienes ahora requieren atención médica y cuidados en los diversos centros asistenciales del país. Paralelamente, el funcionario informó que el total de damnificados se sitúa en 15.866 personas, quienes han perdido sus hogares o se encuentran en situación de vulnerabilidad debido a los efectos de los terremotos.
En cuanto a la infraestructura urbana y civil, el impacto ha sido severo. De acuerdo con las contabilizaciones realizadas por las autoridades, se han registrado un total de 855 edificios afectados. Dentro de este grupo, la gravedad de los daños es alarmante, ya que 189 edificaciones habrían colapsado por completo, quedando totalmente destruidas por la fuerza de los movimientos telúricos.
La inestabilidad geológica persiste en la región. Jorge Rodríguez destacó que, desde que ocurrieron los dos terremotos principales el pasado miércoles, se han contabilizado un total de 609 réplicas. Esta actividad sísmica continua ha mantenido en un estado de alerta permanente tanto a las autoridades encargadas de la gestión de emergencias como a la población general, que debe permanecer vigilante ante la posibilidad de nuevos movimientos.
En el ámbito de los servicios básicos, el gobierno ha centrado sus esfuerzos en la recuperación de la infraestructura eléctrica, especialmente en las zonas con mayores daños. El presidente de la Asamblea Nacional aseguró que, en el estado La Guaira —una de las entidades más golpeadas por la tragedia—, ya se ha logrado restituir el 90% del sistema eléctrico, un paso fundamental para facilitar las tareas de rescate y la organización de la ayuda humanitaria.
Durante su intervención, Rodríguez aprovechó el espacio del balance oficial para hacer un llamado a la cohesión social. El funcionario expresó su deseo de felicitar al pueblo venezolano por mantener la calma y la unidad frente a lo que calificó como una "horrenda tragedia", subrayando la importancia de la solidaridad ciudadana en estos momentos de crisis.
Mientras las autoridades venezolanas gestionan la emergencia y actualizan sus cifras, la comunidad internacional observa con preocupación la evolución de los hechos. En este sentido, el Servicio Geológico de Estados Unidos ha emitido una estimación técnica sobre el impacto final de los sismos. Según los cálculos de este organismo, existe una probabilidad del 44% de que la cifra final de fallecidos supere las 10.000 personas, lo que sugiere que el número de víctimas podría incrementarse considerablemente a medida que avancen las labores de búsqueda y recuperación en los escombros.
El despliegue de los equipos de rescate continúa siendo la prioridad en las zonas donde los edificios han colapsado, mientras se intenta mitigar la crisis habitacional de los miles de damnificados y se monitorea la actividad sísmica que aún persiste en el territorio nacional.


