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De au pair a emprendedora: la paraguaya que lleva el ñandutí a las pasarelas de New York

Es una “embajadora” de nuestra cultura en Estados Unidos

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De au pair a emprendedora: la paraguaya que lleva el ñandutí a las pasarelas de New York
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Gabriela Recalde, una joven paraguaya, transformó los desafíos de la emigración en un puente cultural entre su tierra y Nueva York. Tras llegar a Estados Unidos como au pair sin dominar el idioma y enfrentar momentos de profunda vulnerabilidad económica, su disciplina y pasión por la moda la llevaron a estudiar comunicación y trabajar en el prestigioso Fashion Week. Hoy, Recalde es la mente detrás de Momorá, una marca que integra el ñandutí tradicional en piezas de diseño contemporáneo. A través de su rol como creadora de contenido y emprendedora, se ha convertido en una embajadora de la identidad paraguaya, llevando el arte textil de sus artesanas locales a los escenarios más competitivos de la moda mundial.

Gabriela Recalde es una joven paraguaya que decidió emigrar hacia los Estados Unidos con la firme determinación de buscar nuevas oportunidades, cargada de sueños y esperanzas. Aunque inició su camino en el extranjero con un equipaje liviano y comenzando desde los peldaños más bajos de la escala laboral, mantenía un objetivo claro y definido: lograr destacarse en el competitivo y exigente mundo de la moda. Hoy en día, el ñandutí, tejido tradicional de su tierra, se ha convertido en la herramienta fundamental que le ha permitido posicionarse como una embajadora de la cultura paraguaya en la ciudad de Nueva York.

En una conversación mantenida con el medio Crónica, Gabriela relató los inicios de su travesía. Todo comenzó cuando aún cursaba los primeros años de la carrera de Comunicación en la Universidad Católica. Fue en el año 2011 cuando decidió partir hacia Estados Unidos bajo la modalidad de "au pair", un programa de intercambio cultural. En aquel entonces, Recalde enfrentaba una barrera significativa: no sabía nada del idioma inglés, por lo que centró sus primeros esfuerzos y prioridades en el aprendizaje de la lengua.

Durante un periodo prolongado, su realidad diaria consistió en el cuidado de niños dentro de una casa familiar que le proporcionaba hospedaje. Esta estabilidad básica fue la que le otorgó la oportunidad de estudiar y ganar la confianza necesaria para integrarse en la sociedad estadounidense. Sin embargo, el camino no estuvo exento de obstáculos. La edad fue uno de los desafíos más marcados, ya que llegó al país con tan solo 19 años.

La disciplina fue la clave para sobrevivir y avanzar. Gabriela recordó que, mientras trabajaba como niñera, debía desempeñar entre dos y tres empleos adicionales durante el día, para luego asistir a la facultad durante las noches. El proceso de aprendizaje del inglés fue arduo y demandó cuatro años de esfuerzo constante. Una vez superada la barrera idiomática, continuó con sus estudios universitarios en el área de comunicación, momento en el cual comenzó a adentrarse formalmente en la industria de la moda.

Su pasión por este sector no era nueva; ya había tenido experiencias previas en Paraguay. Gabriela trabajó en la revista Level, donde inició como pasante y posteriormente ascendió al cargo de asistente de editora bajo la dirección de Adri Morro. Durante esa etapa, participó activamente en coberturas y sesiones fotográficas, experiencias que despertaron su interés genuino por el mundo estético y editorial.

Ya establecida en Estados Unidos, Recalde realizó diversas pasantías con diferentes marcas y trabajó en el backstage de The Fashion Week. Esta experiencia práctica en el epicentro de la moda global le brindó los conocimientos necesarios para emprender y lanzar su propia marca denominada Momorá. Fue así como decidió vincular su emprendimiento con sus raíces, estableciendo un canal de trabajo con artesanas en Paraguay para importar y comercializar el ñandutí.

En la actualidad, Gabriela desempeña un rol dual. Como creadora de contenido, colabora con diversas marcas, lo que le exige una conexión constante con su audiencia. Simultáneamente, gestiona Momorá, marca en la que integra el ñandutí no solo como producto, sino como un símbolo de identidad. Recalde sostiene que utiliza prendas con este tejido tradicional al asistir a grandes eventos de moda, con el propósito de dar visibilidad a la cultura paraguaya ante el público internacional.

El modelo de negocio de Gabriela es un ciclo de reinversión. Los ingresos que percibe por su trabajo como creadora de contenido para otras marcas son destinados a financiar y hacer crecer Momorá. Ella se encarga personalmente de toda la logística, coordinando la llegada de los productos desde Paraguay, donde trabaja directamente con varias artesanas. Según relata, el público en Nueva York recibe con entusiasmo estas piezas, atraído principalmente por el colorido y el carácter distintivo del tejido.

A pesar del éxito actual, el camino estuvo marcado por momentos de profunda vulnerabilidad. Gabriela confesó que hubo instancias en las que consideró regresar a Paraguay. Los inicios fueron costosos y, al finalizar el programa de au pair, se encontró en una situación crítica: debía buscar empleo mientras se había quedado sin hogar. La falta de dominio total del idioma en aquel momento hizo que el proceso fuera aún más difícil.

En esos momentos de crisis, Gabriela llegó a llamar a su madre llorando, quien en repetidas ocasiones le sugería que volviera al país. No obstante, tras reflexionar, decidió perseverar. La idea de abandonar el esfuerzo invertido y regresar a empezar de cero, sintiéndose una carga económica para sus padres, la impulsó a resistir y continuar adelante. Gracias a esa resiliencia, Gabriela Recalde ha logrado transformar sus dificultades iniciales en una plataforma para promocionar el arte textil paraguayo en una de las capitales más importantes de la moda mundial.

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