En un contexto global marcado por la polarización, el auge de los radicalismos, los conflictos armados y profundas incertidumbres, el Reino de Marruecos y la Santa Sede han emitido un mensaje orientado a la esperanza y la concordia. A través de un acto diplomático y académico de alta relevancia, ambas entidades han reafirmado que el diálogo interreligioso y cultural constituye la vía más segura para alcanzar una paz duradera entre las naciones.
El núcleo de este encuentro fue la incorporación del cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede, como miembro honorario de la Academia del Reino de Marruecos. Parolin, reconocido como una de las figuras más influyentes de la diplomacia contemporánea, fue distinguido en una solemne ceremonia celebrada en Rabat. El evento congregó a una diversidad de personalidades religiosas, diplomáticas e intelectuales representativas de las tres religiones monoteístas, transformando la sesión en un manifiesto vivo a favor de la fraternidad humana, la convivencia armónica y el respeto mutuo.
Esta distinción otorgada por la Academia Real busca reconocer la trayectoria diplomática del cardenal Parolin, destacando especialmente su labor permanente en la mediación internacional, la promoción de la paz y el acercamiento entre los pueblos y sus respectivas culturas. La ceremonia estuvo presidida por André Azoulay, consejero de Su Majestad el Rey Mohammed VI. Durante el acto, el secretario perpetuo de la Academia, Abdeljalil Lahjomri, subrayó que la gestión del cardenal se fundamenta en una visión basada en valores universales y una ley moral que logra trascender las fronteras geográficas, las épocas y las diferencias culturales.
El nombramiento adquiere una dimensión estratégica y temporal relevante, ya que para el año 2026 se cumplen cincuenta años del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y el Reino de Marruecos. Esta relación se ha caracterizado históricamente por la cooperación y el respeto recíproco. Durante el evento se evocaron hitos como la visita de Su Majestad el Rey Mohammed VI al Vaticano y el viaje apostólico realizado por el papa Francisco a Rabat en 2019, evento considerado uno de los acontecimientos más significativos del diálogo entre el cristianismo y el islam en el siglo XXI.
Abdeljalil Lahjomri, en su intervención, analizó el complejo escenario internacional actual, señalando que el mundo no solo enfrenta conflictos bélicos y extremismos, sino también nuevos desafíos derivados del acelerado desarrollo tecnológico, con especial énfasis en la inteligencia artificial. Ante este panorama, Lahjomri sostuvo que la cohesión de las sociedades y la preservación de los valores humanos exigen un fortalecimiento urgente de la ética, la cooperación internacional y el diálogo constante.
Un punto central de la ceremonia fue la presentación de la reflexión elaborada por el cardenal Parolin, titulada «Creyentes y ciudadanos: construir juntos la fraternidad humana después de cincuenta años de relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y Marruecos». En este documento, Parolin argumenta que el vínculo entre ambos Estados es fundamental para la construcción de la fraternidad humana, ya que se cimenta en un compromiso compartido con la dignidad de la persona y la paz.
El cardenal sostiene que la fe en Dios es el motor que permite reconocer la dignidad inherente a cada ser humano, inspirando la defensa de valores universales como el amor y el respeto. Según Parolin, cuando la fe se traduce en acciones concretas orientadas al bien común, es posible edificar un mundo donde la dignidad humana sea respetada efectivamente. Asimismo, advirtió que la fraternidad humana corre el riesgo de colapsar si se excluye a Dios o se intenta sustituir su lugar por el hombre, lo que podría derivar en una visión utilitarista donde los intereses egoístas y económicos prevalezcan sobre el bienestar colectivo.
En cuanto a las herramientas para lograr esta meta, Parolin resaltó el diálogo interreligioso, destacando que la diplomacia marroquí ha desempeñado un papel reconocido internacionalmente en la lucha contra el radicalismo. De igual manera, señaló que la diplomacia de la Santa Sede comparte la misión de proteger la dignidad única e inestimable de cada persona, independientemente de su religión, condición u origen.
El secretario de Estado de la Santa Sede concluyó su intervención con un llamado directo a la comunidad global, afirmando que el mundo debe reconocerse como una sola familia humana que trabaje, colabore y se acepte mutuamente. Fue enfático al señalar que la fuerza y la violencia no son las soluciones a los conflictos, sino el diálogo y el respeto.
Finalmente, cabe destacar que la Academia del Reino de Marruecos es uno de los centros de pensamiento más importantes del mundo árabe y mediterráneo. En sus filas figuran intelectuales, científicos y diplomáticos de renombre. Entre sus miembros honorarios se encuentran personalidades como los peruanos Luis Solari de La Fuente y Luis Gonzales Posada, el chileno José Rodríguez Elizondo, el italiano Romano Prodi, el chino Li Anshan, el portugués Paulo Portas, el libanés Marcel Khalifa, el senegalés Souleymane Bachir, la francesa Elisabeth Guigou, la alemana Susanne Schröter, y los historiadores Henry Laurens y Tahar Benjelloun. Sus miembros residentes incluyen a figuras como Abdeljalil Lahjomri, Mohammed Kettani, Ahmed Khamlichi y Halima Ferhat.
La incorporación del cardenal Pietro Parolin no es solo un reconocimiento individual, sino un homenaje a la diplomacia entendida como un servicio a la humanidad, confirmando que, tras medio siglo de relaciones, Marruecos y la Santa Sede siguen siendo un ejemplo de compromiso con la paz mundial.


