Durante el segundo día del Congreso Mundial de Minería, desarrollado en la ciudad de Lima, Eva Arias de Sologuren, presidenta de la minera Poderosa, presentó una visión transformadora sobre el rumbo que debe tomar la industria extractiva. La ejecutiva sostuvo que la minería del futuro no podrá ser evaluada exclusivamente bajo los parámetros tradicionales de productividad, como la cantidad de cobre, oro o minerales críticos producidos para sostener la transición energética global. En su lugar, propuso que el éxito de las operaciones mineras deberá medirse por el impacto y el desarrollo tangible que estas logren dejar en los territorios donde se encuentran asentadas.
La intervención de Arias de Sologuren cobró una relevancia particular debido al contexto actual de su empresa. La minera Poderosa, que realiza actividades de producción de oro a gran escala en la zona de Pataz, ubicada en la región de La Libertad, había sufrido un atentado criminal apenas un día antes de su participación en este evento. A pesar de esta situación, la presidenta de la compañía utilizó el espacio del foro para plantear una reflexión profunda sobre los desafíos estructurales del sector.
Para la ejecutiva, el reto actual de la industria ya no reside únicamente en mantener el crecimiento económico o los niveles de eficiencia productiva. El verdadero desafío consiste en demostrar que la actividad minera es capaz de generar un valor agregado que trascienda la extracción de recursos del subsuelo. Arias fue enfática al señalar que la percepción de la industria evolucionará; mientras que antes el éxito se definía por la capacidad de extraer metales necesarios para la tecnología, el crecimiento global y la lucha contra el cambio climático, en el futuro se valorará aquello que la minería ayude a construir sobre el suelo.
Esta propuesta implica un cambio fundamental en la lógica operativa de las empresas mineras. Según Arias, es necesario dejar atrás el modelo centrado estrictamente en las relaciones comunitarias para avanzar hacia una visión integral de desarrollo territorial. La presidenta de la minera Poderosa explicó que la industria debe transitar desde un momento en el que se gestionan las relaciones con las poblaciones y el entorno ambiental, hacia un estadio donde el objetivo principal sea generar un desarrollo territorial sostenible en cada lugar de operación.
En este nuevo esquema, Arias de Sologuren fue clara al delimitar el rol que deben asumir las empresas extractivas. Manifestó que el desarrollo de los territorios no debe recaer exclusivamente en los hombros de las compañías mineras, incluso en aquellos casos donde la empresa represente la fuerza económica predominante de la zona. La ejecutiva planteó que la industria no debe intentar asumir un rol protagónico en el crecimiento de las localidades, sino que debe actuar como un agente articulador.
La visión de la presidenta de Poderosa es que la minería funcione como un facilitador que genere las condiciones necesarias para que las propias comunidades, en conjunto con las autoridades e instituciones correspondientes, impulsen su propio crecimiento. Bajo esta premisa, Arias recordó que la empresa es solo una pieza más en el engranaje del desarrollo local. El objetivo final, subrayó, es que los pueblos logren alcanzar su autodesarrollo mediante su propio esfuerzo, contando con la minería como un apoyo estratégico y no como el actor central.
Este debate se dio en el marco del Congreso Mundial de Minería, evento que retorna a Lima después de 50 años. El encuentro reúne a diversos líderes internacionales del sector con el propósito de analizar los desafíos y las oportunidades que presenta la industria en un periodo marcado por la transformación tecnológica, la transición energética y la creciente demanda de minerales críticos. Las reflexiones de Eva Arias de Sologuren se suman a las discusiones globales sobre cómo hacer que la minería sea un motor de progreso social y territorial, más allá de la rentabilidad económica y la extracción de recursos naturales.


