La selección masculina de fútbol de Estados Unidos llega al cierre de la fase de grupos de la Copa del Mundo 2026 en una posición de privilegio. Tras obtener dos victorias consecutivas en el inicio del certamen, el equipo anfitrión no tiene la necesidad matemática de vencer a Turquía este jueves para avanzar, ya que tienen prácticamente asegurado el liderato del Grupo D. Esta situación les permite conocer con antelación el momento, el lugar y el probable rival de su siguiente encuentro.
A pesar de la comodidad en la tabla, el plantel estadounidense mantiene la ambición de sumar tres puntos más. El sentimiento de apoyo masivo que el país ha brindado al equipo es algo que los jugadores valoran y desean corresponder en la cancha. Christian Pulisic, una de las figuras del equipo, enfatizó la importancia psicológica de mantener una racha positiva. "Cuando ganas tu último partido, entras al siguiente con ese pequeño extra", comentó Pulisic a los periodistas el miércoles, subrayando que entrar a las rondas de eliminación directa se siente mejor después de una victoria.
El encuentro se llevará a cabo a las 10 p.m. (hora de Miami) en el SoFi Stadium, ubicado a las afueras de Los Ángeles. Este es el mismo escenario donde Estados Unidos inició su camino con una contundente victoria de 4-1 sobre Paraguay. A ese resultado se le sumó el triunfo 2-0 frente a Australia hace seis días, lo que marca la primera vez desde el torneo inaugural de 1930 que la selección estadounidense gana sus dos primeros partidos en la fase de grupos de un Mundial.
Sin embargo, el cuerpo técnico liderado por Mauricio Pochettino es consciente de que este escenario puede ser peligroso. Mientras que los aficionados sueñan con llegar lejos en el torneo, el entrenador ha advertido sobre la posibilidad de un "partido trampa". Turquía, aunque ya se encuentra eliminada, llega al encuentro con sentimientos de frustración y enojo tras dos derrotas en partidos que, en gran medida, dominaron. El conjunto turco no desea abandonar la competición sin haber logrado un resultado positivo, lo que los convierte en un rival competitivo que jugará por el orgullo de su bandera.
Para evitar cualquier bajón mental, Pochettino ha implementado una semana de entrenamientos intensos. El defensor Mark McKenzie describió que las sesiones han sido exigentes y que el cuerpo técnico ha sido claro y transparente sobre los objetivos. Según McKenzie, aunque el ambiente en el equipo es bueno y los jugadores se están divirtiendo, existe una intensidad subyacente diseñada para que lleguen al partido sintiéndose al 100 % y rindan al máximo.
El técnico argentino reiteró que no subestiman al rival. "No tengo dudas de que el equipo turco será competitivo mañana", señaló Pochettino, reconociendo que, aunque estén eliminados, Turquía posee jugadores de calidad y, en su opinión, merecían más puntos considerando la manera en que jugaron sus primeros dos encuentros.
En el aspecto deportivo, Estados Unidos podría recuperar a Christian Pulisic. El mediocampista ofensivo se perdió el duelo contra Australia debido a una contusión o distensión en la pantorrilla sufrida antes del debut contra Paraguay. Aunque jugó los primeros 45 minutos del primer partido gracias a la adrenalina, el dolor apareció durante el descanso, lo que provocó su sustitución. Pulisic aseguró el miércoles que ya se siente bien y espera jugar, aunque Pochettino aclaró que aún deben decidir si será titular o comenzará desde la banca para jugar en la segunda mitad.
El once inicial del jueves probablemente presentará cambios estratégicos. Jugadores clave como Chris Richards, Tyler Adams, Folarin Balogun y Antonee Robinson ya cuentan con tarjetas amarillas. Pochettino ha decidido que no vale la pena correr el riesgo de que reciban otra amonestación, lo que los dejaría suspendidos para los dieciseisavos de final el próximo 1 de julio.
Mirando hacia adelante, la victoria de Bosnia y Herzegovina sobre Qatar ha dejado a los "Zmajevi" como el probable rival de Estados Unidos la próxima semana en el Levi’s Stadium de Santa Clara. La conexión entre la afición y el equipo ha sido fundamental, algo que Pochettino describió como emocionante y difícil de conseguir en otros lugares. No obstante, el entrenador sabe que mantener este clima de optimismo es un reto. Con solo una victoria en partidos de eliminación directa en toda su historia —ocurrida hace 24 años—, el equipo busca evitar que un posible tropiezo ante Turquía apague la confianza actual de la afición. Por su parte, Mark McKenzie aseguró que la mentalidad del grupo sigue siendo ganar cada partido y no quedarse cortos en sus objetivos.


