Venezuela ha sido escenario de una grave emergencia sísmica este miércoles, tras el registro de dos fuertes sismos con magnitudes de 7.2 y 7.5. Los eventos telúricos afectaron diversas regiones del país, impactando con particular fuerza a Caracas, La Guaira y Falcón, además de otras zonas del interior del territorio nacional. El saldo preliminar de esta tragedia es devastador, reportándose hasta el momento 164 personas fallecidas y casi un millar de ciudadanos heridos.
Ante la magnitud de estos eventos y la vulnerabilidad de la infraestructura, se hace indispensable que la ciudadanía implemente protocolos estrictos de seguridad. La prevención y la respuesta adecuada son fundamentales para reducir el número de víctimas en situaciones de desastre natural. En este sentido, es prioritario establecer un plan familiar detallado que determine cómo se pondrán en contacto los miembros del núcleo cercano y cuáles serán los puntos de encuentro acordados en caso de que la comunicación falle.
La capacitación constante es otro pilar fundamental. Se insta a la población a participar activamente en los simulacros organizados tanto en sus comunidades como en sus centros de trabajo. De igual manera, es responsabilidad de los padres orientar a sus hijos para que participen diligentemente en los protocolos de emergencia realizados en las instituciones educativas donde estudian, asegurando que los menores sepan cómo reaccionar.
Dentro de los espacios cotidianos, es imperativo realizar un reconocimiento previo del entorno. Esto implica ubicar los lugares más seguros dentro de la casa, la escuela o el lugar de trabajo para protegerse durante el movimiento sísmico, así como identificar con claridad las rutas de evacuación para salir de manera ordenada y rápida. Complementariamente, se recomienda tener a la mano un directorio actualizado con los números de teléfono de urgencia, incluyendo bomberos, policía local, Protección Civil, así como clínicas y hospitales.
La preparación material es igualmente crítica. Cada hogar debe asegurarse de contar con suministros básicos para emergencias, tales como agua potable y alimentos no perecederos, destacando el almacenamiento de enlatados, harina, pasta, arroz y aceite. Asimismo, es vital disponer de medicamentos esenciales, una radio portátil y baterías recargables para mantenerse informado. No se debe olvidar tener los documentos de identidad, como la cédula y el pasaporte, en un lugar accesible. Se sugiere organizar todo esto en un bolso de emergencia listo para ser tomado si fuera necesario evacuar la zona.
Durante el desarrollo de un sismo, la primera regla es mantener la calma y transmitir esa tranquilidad a quienes se encuentren acompañando a la persona. Es fundamental alejarse de ventanas y de cualquier objeto que pueda caer, haciendo especial énfasis en evitar cables eléctricos o estantes que contengan objetos de vidrio. La recomendación es ubicar un lugar seguro y protegerse cerca de una pared.
En cuanto a la evacuación, quienes se encuentren en edificios o casas de varios pisos deben utilizar estrictamente las escaleras, quedando prohibido el uso de ascensores debido al riesgo de quedar atrapados por fallas eléctricas o mecánicas. Para quienes se encuentren en la vía pública, la instrucción es alejarse de los postes, del tendido eléctrico y de las edificaciones altas que puedan colapsar.
Una vez finalizado el evento, el protocolo se centra en la verificación y seguridad. Es necesario revisar las condiciones estructurales de la vivienda o apartamento. Si existe la sospecha de que el inmueble no es seguro para permanecer en él, se debe notificar inmediatamente a las autoridades para que realicen el estudio técnico correspondiente. En este proceso, es vital consultar únicamente fuentes oficiales del gobierno, cuerpos de seguridad y equipos de rescate.
Asimismo, se debe realizar una inspección rigurosa del sistema de electricidad y gas, así como de cualquier fuente de peligro de origen químico que pueda generar incendios o intoxicaciones. En el aspecto social, se recomienda transmitir mensajes de apoyo y serenidad a la familia y la comunidad para mitigar el impacto psicológico. Para quienes residan en zonas costeras con riesgo de tsunami, la instrucción es buscar refugio inmediato en zonas altas.
Finalmente, en el escenario crítico de quedar atrapado bajo escombros, se debe seguir estrictamente las instrucciones de los funcionarios de Protección Civil y seguridad. Para sobrevivir, se recomienda cubrir la boca, la nariz y los ojos para evitar la inhalación de polvo y escombros. Para facilitar la localización por parte de los equipos de rescate, se debe emitir una señal sonora, como golpear una parte sólida de manera intermitente, permitiendo que los rescatistas identifiquen la ubicación exacta de la persona.


