Venezuela fue escenario de una tragedia sísmica el pasado miércoles, cuando dos fuertes terremotos sacudieron el territorio nacional en un intervalo de apenas un minuto. Según datos precisados por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), los movimientos telúricos registraron magnitudes de 7,2 y 7,5, provocando el colapso de edificios y viviendas tanto en Caracas, la capital, como en diversas regiones del país.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, informó oficialmente la muerte de al menos 32 personas y reportó que existen más de 700 heridos. Ante la gravedad de la situación, la mandataria decretó el estado de emergencia nacional. Durante una conferencia de prensa, Rodríguez enfatizó que la prioridad absoluta en este momento es rescatar vidas y localizar a los desaparecidos entre los escombros, asegurando que la reconstrucción material se abordará en una etapa posterior.
El epicentro del primer sismo se localizó al oeste de la localidad de Morón, en la costa caribeña, aproximadamente a 168 kilómetros al oeste de Caracas y con una profundidad de 13 kilómetros. El segundo movimiento, ocurrido un minuto después, tuvo su epicentro a 16 kilómetros al suroeste de Morón, con una profundidad de 10 kilómetros. Estos eventos se sitúan entre los más fuertes que han afectado al país en más de un siglo, siendo comparables al temblor de San Narciso de 1900 (magnitud 7,6) y al de Sucre de 2018 (magnitud 7,3).
El ministro del Interior, Diosdado Cabello, describió escenas "alarmantes", especialmente en el barrio de Altamira en Caracas, donde casas y edificios se desplomaron. Cabello instó a la ciudadanía a permanecer en espacios abiertos debido al riesgo de réplicas que podrían comprometer estructuras ya debilitadas. Asimismo, se reportó la interrupción de servicios básicos como el gas y la energía eléctrica en diversas localidades.
La magnitud del desastre generó escenas de pánico. Una reportera de AFP describió el caos en un centro comercial de Altamira, donde el temblor provocó la caída de estanterías y una evacuación masiva y desesperada de los clientes. En las calles de la capital, decenas de personas corrieron para alejarse de los escombros, mientras que en las estructuras se observaron grietas profundas y muros derrumbados que dejaron el interior de las viviendas expuesto a la vía pública.
Desde el ámbito político, la líder opositora y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, expresó su solidaridad a través de la red social X, pidiendo fortaleza y unidad para los hogares venezolanos. Por su parte, el exembajador en Argentina, Edmundo González Urrutia, alertó sobre la angustia de los venezolanos en el exterior que no pueden contactar a sus familias, denunciando un "bloqueo sistemático y prolongado de información" que agrava la incertidumbre en medio de la tragedia.
A nivel internacional, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, manifestó a través de la red social Truth que su gobierno está "listo, dispuesto y capacitado para ayudar", instruyendo a todas las agencias gubernamentales a actuar con rapidez. Delcy Rodríguez confirmó que ha mantenido conversaciones con la Casa Blanca y que Estados Unidos enviará unidades de asistencia humanitaria para apoyar la búsqueda de desaparecidos y la reconstrucción de los servicios públicos.
Geológicamente, los sismos han vuelto a poner el foco sobre la falla de Boconó. Según la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis), esta fractura de 500 kilómetros de longitud es el límite continental entre la Placa del Caribe y la Placa Sudamericana. Esta falla, que atraviesa los Andes venezolanos y llega hasta Morón, ha sido la fuente de terremotos destructivos en el pasado, específicamente en 1610 y 1894.
Como medida preventiva, el gobierno suspendió las actividades laborales no esenciales y las clases escolares por el resto de la semana para facilitar las labores de los organismos de protección civil y seguridad. Los estados de Miranda, La Guaira, Aragua, Carabobo y Falcón fueron señalados como las zonas más largamente afectadas.
De manera paralela a los eventos en Venezuela, la Agencia Meteorológica de Japón (JMA) reportó un sismo de magnitud 6,9 en la prefectura de Iwate, al norte de Japón. A diferencia de lo ocurrido en el Caribe, las autoridades japonesas confirmaron que no existe peligro de tsunami, aunque señalaron que la zona ha experimentado fuertes sismos repetidamente en los últimos meses.


